La Rioja

El avance de las obras corta por completo la calle Sagasta

Tres semanas después del inicio de las obras, ahora sí, la calle Sagasta es territorio vedado a la circulación. Los trabajos para construir una plataforma peatonal entre Hermanos Moroy y Carnicerías y dos puertas de entrada a sus extremos avanzan en la zona superior de la calle, que este lunes amanece cerrada por completo al tráfico para facilitar la labor de la maquinaria pesada.

Antes de construir la plataforma única, las obras se centran en la renovación de las redes de suministros, que avanzan en la zona más próxima al Paseo del Espolón, donde el pasado 17 de junio se dio el pistoletazo de salida a uno de los tres proyectos de reurbanización financiados con fondos europeos (junto con los del eje ciclista y el voladizo de la A-13).

Toca tirar de paciencia, pues los trabajos se prolongarán (al menos, esos son los plazos fijados) hasta final de año para crear puertas de entrada y salida en los cruces con Ruavieja y Muro de la Mata y habilitar una plataforma de coexistencia entre peatones y el tráfico rodado.

Radares ‘pedagógicos’

La propia definición del proyecto ya se produjo a trompicones. El diseño inicial -planteado por el anterior equipo de Gobierno (PSOE, Podemos y PR+)- planteaba una plataforma única a lo largo de toda la calle Sagasta, desde el Puente de Hierro hasta el Paseo del Espolón, pero con el cambio en el Ayuntamiento tras las elecciones municipales, los nuevos mandatarios apostaron por acotar el área con una única plataforma entre Hermanos Moroy y la calle Carnicerías. En esos 120 metros de tramo la prioridad será peatonal y los vehículos tendrán limitada su velocidad a 20 kilómetros por hora.

En Ruavieja y Muro de la Mata se construirán las puertas de entrada, que instan a que los vehículos entren a velocidad reducida y actúan como ‘recordatorio’ -tanto físico como visual- de que los vehículos acceden a una zona singular en la que no se circula como en las vías tradicionales. Por si algún conductor no ‘captase la indirecta’, el proyecto se completa con la colocación de cámaras y radares ‘pedagógicos’ (no disparan, pero muestran caras sonrientes o enfadadas en función de la velocidad) en ambos sentidos.

En el tramo comprendido entre las calles Carnicerías y Marqués de San Nicolás las aceras se ensancharán hasta los 1,80 metros para adecuarse a la normativa actual de accesibilidad. Otra de las novedades en la vía será la colocación de bolardos, jardineras colgantes y elementos de protección para proteger los umbrales de los portales de los aparcamientos indebidos.

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