El Pleno del Ayuntamiento de Logroño ha aprobado de forma inicial el cambio en la ordenanza de ruido por el que se prohíbe beber en varias calles del Casco Antiguo a partir de las doce de la noche, con la excepción de los locales que tengan licencia de terraza o que dispongan de otra para cerrar más tarde sus establecimientos.
Todos los grupos políticos han apoyado esta medida, aunque desde la oposición han reprochado al mayoritario, el PP, que hace un mes rechazara con sus votos una moción que solicitaba esta medida.
El concejal de Medio Ambiente, Jesús López, ha considerado que hasta hace poco tiempo el ocio convivía con los habitantes del Casco Antiguo «en equilibrio» pero «los cambios que se han producido en los últimos años han dejado desactualizada una ordenanza que se aprobó en 2010» y «con esta medida queremos poner al día una norma que trata de acompasar el disfrute de los visitantes con la habitabilidad de la zona».
Ha admitido que se han acumulado «un gran número de quejas» por el consumo de bebidas en las calles en las que se aplicará esta nueva norma: Laurel, Travesía del Laurel, Albornoz, San Agustín y San Juan.
En esas zonas «hay que buscar un equilibrio entre la hostelería y el derecho al descanso» de los vecinos aunque «la mayor parte de los establecimientos hosteleros cierran antes de las doce de la noche», ha asegurado y ha incidido en que «en realidad no son los locales tradicionales los que han generado esta situación».
«Pero ya hace años que se tenía que haber hecho algo», ha recalcado el concejal, que ha incidido en que la prohibición de consumo de bebidas en la calle se extenderá hasta las ocho de la mañana y ha explicado que este es, en realidad, «el primer paso hacia una nueva ordenanza» de ruidos.
En la misma línea, la popular Celia Sanz ha incidido en que «hay que buscar la pacificación del centro histórico y hacerlo desde el derecho al descanso y la dinamización económica de la ciudad» un campo en el que «se han hecho cosas y vamos a seguir haciéndolas».
Carmen Urquía, del Grupo Socialista, ha explicado que su grupo apoya «el fondo» de la medida «pero no la forma, porque hace un mes votaron (el PP) en contra de lo mismo y ahora dan la sensación de ir sobre la marcha, con improvisación» y porque «queda mucho por hacer para salvar el confort acústico de todos los logroñeses» en concreto «en una zona en la que por las noches ha gritos, vómitos y orines».
Amaya Castro, de Podemos, ha reconocido que «ésto, al menos palía algo la situación insostenible de los vecinos del Casco Antiguo» aunque «empiezan a tramitarlo un mes tarde»; y en la misma línea, el regionalista Rubén Antoñanzas, ha reprochado al equipo de Gobierno «que quieran quedar como salvadores ante los vecinos, pero les han engañado porque iniciaron este trámite después de rechazar lo que vino a pleno el mes pasado».


