Agricultura

Las viñas escapan del mildiu y el oídio: «La sanidad es muy buena»

Las viñas escapan del mildiu y el oídio: «La sanidad es muy buena»

Las tormentas de junio que rociaron gran parte de La Rioja despertaron los temores de los viticultores ante la previsión de que tras esas precipitaciones aflorasen las enfermedades fúngicas en el viñedo. Pero ni rastro de mildiu ni oídio. De hecho, «la sanidad en la viña es muy buena» y, a excepción de algunos focos puntuales en las zonas más propensas, como son las menos aireadas y las que están en valles o en la ibera, las infecciones apenas se han dejado ver en la denominación.

Las alarmas se activaron ya a finales de mayo cuando el día 18 se avistó la primera mancha de mildiu del año en un viñedo de San Asensio, en el paraje de Villarrica, pero la preocupación ha ido desinflándose conforme han pasado las semanas. Ni el verano ha hecho acto de presencia en los termómetros, que parece que se resiste a llegar por el fresco y el viento que han protagonizado las últimas jornadas.

«Para las lluvias que han caído la afección es muy leve o incluso mínima. Las primeras manchas que salieron en zonas que son más proclives ya no han avanzado y hay viñas incluso que están completamente limpias. Así que la estampa general es un estado sanitario muy bueno», destaca el ingeniero agrónomo José Antonio Pérez.

Un escenario, explica, que se debe a la brotación heterogénea que ha vivido la vid. Una brotación con menos vigor y que ha dejado racimos muy desiguales en cuanto al tamaño en una misma cepa. «Se están viendo uvas más pequeñas y endurecidas y racimos menos compactos, por lo que es más difícil que se produzcan infecciones fúngicas. Esto es porque ya son varios años de estrés hídrico los que viene sufriendo la planta, que ha gastado muchas de sus reservas, por lo que para este año ha tenido menos fuerza para brotar».

Eso sí, la tranquilidad que guarda ahora mismo la viña no debe despistar. A pie de renque, los técnicos de campo inciden en la importancia de aplicar los diferentes tratamientos y estar ojo avizor, especialmente con el oídio, por ser ya una enfermedad endémica que además afecta a los sarmientos, por lo que sus efectos se pueden ver al año siguiente si ahora no se aplican los tratamientos oportunos. El deshojado es otra práctica que, junto al despunte (y también la vendimia en verde), mantiene ocupados estos días a los viticultores, ya que airear los racimos es imprescindible para que los tratamientos fungicidas como el azufre en polvo penetren de la mejor manera.

Desde Viñedos de Aldeanueva aseguran que en esta zona de la región el oídio «está bastante controlado» gracias a la profesionalidad de los propios agricultores, «aunque la preocupación sigue ahí». El mildiu, por contra, apenas se ha dejado ver en las viñas, que han recibido las lluvias de buena manera y sin granizo, a diferencia de lo que sí se ha visto en otros puntos.

La viña continúa su desarrollo vegetativo pero lo hace a un ritmo algo más lento que el año anterior. Pérez vió el primer envero completo un 5 de julio de 2023 y ahora calcula que no será hasta el 12 de julio cuando se vean los primeros signos con uvas ya tornando de color. La cooperativa de Aldeanueva coincide en ese retraso vegetativo de la vid y estima algo más de una semana de diferencia en cuanto a la maduración. Hace un año por estas fechas ya se veían las primeras bayas enveradas en Aldeanueva, mientras que hoy por hoy todavía no han llegado a ese estado fenológico.

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