Son 66.000 hectáreas. Ahí se concentra toda la singularidad de una de las denominaciones más diversas del país. La Denominación de Origen Calificada Rioja se ha convertido en la bodega visitable más grande del mundo. Un total de 204 bodegas -de las 600 que conforman DOCa Rioja- desarrollan en la actualidad una apuesta firme por el enoturismo.
Bodegas de arquitectura singular, bodegas entre viñedos, bodegas centenarias, bodegas familiares, bodegas con calados históricos, bodegas con atractivos singulares, bodegas que son también un hotel, o que tienen un fantástico restaurante, bodegas con espacios para la organización de eventos, bodegas con museo… Doscientas criadoras de vino que forman parte de alguna de las rutas del vino que se han creado: la Ruta del Vino de Rioja Oriental, la Ruta del Vino de Rioja Alta y la Ruta del Vino de Rioja Alavesa.
Es un paseo para los sentidos en una tierra de cien kilómetros, de mil vinos, repleta de contrastes. Desde las viñas escalando por la Sierra Cantabria hasta el mar de viñas de Aldeanueva, pasando por las lomas de La Rioja Alta, el Barrio de la Estación, las bodegas de Logroño, los viñedos de altura enclavados en el Monte Yerga o el latir del Rioja en el casco antiguo de la capital con el Centro de la Cultura del Rioja.
Tierra de castillos, vigilantes sobre el serpenteante río Ebro, que se detiene a su paso por esta ruta de rincones inolvidables, a la sombra de una higuera, junto a un melocotonar de viña, próximo a un rosal, desde un ribazo en el que sentirse en contacto con uno mismo.
El Museo del Vino de Vivanco, ubicado en Briones, es un punto perfecto para iniciar la ruta por la cultura del vino de La Rioja Alta. Por esta ruta, decenas de bodegas centenarias unen tradición y tecnología para la elaboración de los vinos más exquisitos. En Haro, el Barrio de la Estación es la mayor concentración de bodegas centenarias del planeta. Allí se comenzó a vinificar al estilo francés, y a esta localidad llegó la luz y el ferrocarril casi al mismo tiempo que a Londres y París, porque el mundo, después de que la filoxera arrasara Burdeos a final del siglo XIX, no podía quedarse sin vino.

Fachada de Bodegas Bilbaínas, en Haro.
La Ruta del Vino de Rioja Alta, y muy especialmente sus restaurantes y espacios gastronómicos, están de enhorabuena. La prestigiosa revista National Geographic acaba de nombrarla ‘Mejor Ruta Gastronómica de España’ en los II Premios de los lectores de Viajes National Geographic 2024, un reconocimiento que se entrega a los mejores destinos, hoteles, proyectos y aerolíneas del mundo. Restaurantes de gran prestigio internacional, museos y centros de interpretación, casas y hoteles rurales con encanto o acogedoras hospederías, que junto a un maravilloso entorno natural convierten este paseo en una experiencia única e irrepetible.
Desde el Barrio de Bodegas de Quel, ya en La Rioja Baja, el visitante conocerá de cerca cómo pequeños pueblos riojanos han estado históricamente pegados al vino. Pequeñas bodegas familiares, a través de intrincados calados horadados a mano con cincel y martillo que indican que allí, desde hace muchos años, se amaba el vino y su cultura.
Las bodegas de Rioja Oriental muestran toda esta historia, su forma de elaborar el vino, las variedades que cultivan con mimo, sus viñedos, su tradición y, sobre todo, sus vinos, tradiciones perfectamente conservadas en el Museo del Vino de Aldeanueva. Con un extra también de la máxima calidad: aceite de La Rioja, peras de Rincón, champiñón y setas de Autol y Pradejón, las verduras de Calahorra, el cordero chamarito del Camero o los queso cameranos… son algunas de las marcas que identifican a la parte oriental del territorio riojano.

Bodegas Marqués de Riscal, en Elciego.
El Ebro como nexo de unión, que no separa, sino que une, como el vino. La Ruta de La Rioja Alavesa, que se podría iniciar en Marqués de Riscal, una de esas catedrales con nombre de vino. La arquitectura se interpreta desde el vino, y Rioja Alavesa se ha convertido también en un destino enoturístico a nivel mundial. Es una ruta que además de bodegas históricas, en enclaves inolvidables, ofrece otros muchos atractivos como paisajes de viñedos interminables salpicados por pueblos medievales, fiestas que reflejan el estilo de vida de un pueblo, viajes a medida y atractivos alojamientos, con posadas, hoteles o casas rurales, llenos de encanto.
Mucho más que vino
La oferta enoturística de las bodegas de la DOCa Rioja ha evolucionado enormemente en los últimos años, dando como resultado la creación de nuevas propuestas de gran valor y con un alto componente experiencial. Estas experiencias enoturísticas van más allá de la visita guiada convencional a la bodega, ofreciendo a los visitantes la posibilidad de disfrutar de sus instalaciones y viñedos de una forma más vivencial, involucrando al enoturista a través de la gastronomía, la naturaleza, el deporte, la historia o el arte. De media, las bodegas de Rioja están ofreciendo tres propuestas de este tipo dentro de su catálogo enoturístico.


