Deportes

Moha e Íñigo, los arquitectos del vestuario en un Anguiano que roza la gesta

Foto: CD Anguiano

El CD Anguiano vive el mejor momento de su historia y tras el 0-3 cosechado en el partido de ida ante el Ardoi, espera completar la tarea este domingo en Isla y ascender a Segunda Federación (17:30, canal de Youtube de VIPPhotos). Tras muchos años de trabajo, ha llegado el momento de la verdad para un club y un pueblo de 500 habitantes, cuya historia asombra fuera de La Rioja. Todo ha sido fruto de un camino a lo largo de años, experiencias, relaciones personales, decepciones, fracasos, éxitos y el trabajo de la familia Neyla. Y pocos encarnan mejor esa unión que los más veteranos del vestuario: el mediocentro Íñigo San Martín (1989) y Moha (1988).

Nacidos en Alberite y amigos inseparables, comenzaron en el equipo de su pueblo y tras varias experiencias, recalaron en el Anguiano. Moha lo hizo en el 2009 y nadie ha jugado más encuentros que él con los serranos. Íñigo, por su parte, recaló un año después y salvo un paréntesis en la SD Logroñés (2015-16), no ha vuelto a vestir otra zamarra. Y desde entonces, son fieles al mismo lugar. Hablan de lo que consideran un hogar como cariño. “Estamos bien y a gusto, la directiva es una familia y eso construye sentido de pertenencia. Te cuesta abandonarlo. A Íñigo y a mí siempre nos han dicho de irnos a otros equipos, pero no nos hemos ido. Queremos agradecer a Josemi Neila, la familia y todos los que nos han apoyado”, valora Moha.

La complicidad entre ambos salta a la vista inmediatamente. “Íbamos juntos a todos lados y siempre nos decían que renovásemos juntos. Me llamaron muchos equipos, pero me llamó José Miguel Neyla (el presidente) y no lo dudé. Son valores que tiene el club, si tienes algún problema, te arropan, echan una mano”, explica San Martín. Así lo recuerda Moha: “Cuándo éramos sub-23 y jugábamos playoff, te quieren fichar por ahí, por Caravaca, por Murcia. Dijimos que no”. Y así es como se comenzó a construir un vestuario que alcanzó cotas notables dentro de la humildad del Grupo XVI, “gozando” de muchísimos playoffs por la geografía nacional.

Playoff frente al Portugalete, que ambos futbolistas jugaron / Foto: CD Anguiano

Con mucha naturalidad, ambos futbolistas explican que esos valores atraen talento. “El Anguiano siempre ha tenido jugadores referentes de La Rioja. Han pasado en sus épocas más veteranas, pero tienen calidad. Chiri, David Ruiz, Blas, Richi, Álex, Pisón, Gerardo García, León, Iván Agustín… y entrenadores como Raúl Llona, Juan Carlos Herrero. Los míticos se retiran aquí…”, enumera Íñigo. San Martín, además, agradece esas experiencias: “Lo que nos enseñaron gente como David Ruiz, Josean, que han jugado en categorías más altas, es compañerismo. Podemos perder o ganar, nunca nos exigieron ser primeros. Pero eso sí, siempre dijeron que no dejásemos de competir”.

Qué mejor manera de amar el fútbol que esa, que disfrutar el proceso. Olvidarse de esas etiquetas de éxito o fracaso, pero siempre dar la cara. “Aquí nadie viene como galáctico, los jugadores con más nombre que han venido han currado como el que más”, añade Moha. Esa humildad se respira en cada aspecto del club. Ambos reconocen que hay varios equipos en La Rioja que “ofrecen más” económicamente, pero “nosotros estamos aquí a gusto”. Y ahí es donde entra el papel de la familia Neyla, con la figura del presidente, como explica Moha: “Tiene las cosas claras, lo que se dice, se hace. Nunca ha habido aquí problemas en tema de pago. No ficha más de lo que puede”.

Llegar hasta aquí, un premio al gran trabajo

Esa modestia se extiende también a la masa social del club. Pocos, pero fieles. Cincuenta pueden juntarse en Isla cunado los rigores del invierno, cuando el termómetro marca negativo. Incondicionales de un equipo único, con una idiosincrasia que recuerda a la del Náxara. Entrenados por Héctor Urquía, los serranos han vivido una temporada increíble. Se metieron en playoff y tras eliminar al Varea y a la Oyonesa, se plantaron en la gran final ante el Ardoi. Y en la ida, la victoria (0-3) fue inolvidable. “Nunca había habido tanta afición viéndonos fuera de casa”, pondera Íñigo San Martín.

Y así llegó la última ronda y con ello, el sorteo. El Ardoi no era la preferencia para la última ronda. “Queríamos Mallorca, queríamos jugar en un estadio de Primera, como cuando jugamos en el Benito Villamarín con casi 10.000 en la grada”, afirma Moha. Ya el Ardoi tiene más infraestructura que el Anguiano, pero en el resto de rivales no hay comparación: “Si te tocan el Mallorca B, el Celta C, el Ourense, el Salamanca. ¿Qué tiene el Salamanca, 7.000 socios? Nosotros tenemos 200 y no llegamos” (risa de Íñigo San Martín). Pero eso sí, pese al 0-3 que lograron en la ida, no cantan victoria: “Hasta que no pite el árbitro, no damos por hecho nada”.

Foto: Borja Rueda

“Mi familia está más nerviosa que yo. Sé que puedo hacer historia con el Anguiano, pero estoy tranquilo”, valora Moha, con su veteranía. Ninguno de los dos se fía del 0-3 de la ida. “Nunca te esperas un 0-3. A mí el Ardoi me pareció un equipazo. Aguantamos bien con 0-0, les expulsaron al mejor (Iker Monreal, fichado por el Athletic B)”, valora Íñigo. Su poso y experiencia les sirven para calmar a los jóvenes del vestuario: “Tienen que disfrutar del momento, no saben si volverán a vivirlo. Este año nos metimos en playoff y algunos chavales casi no lo valoraban”. El ímpetu de la juventud frente a la madurez que otorgan cientos de partidos.

Para ambos futbolistas, la clave para haber llegado tan lejos es la gestión de Héctor Urquía, su entrenador y preparador físico de profesión. “Nos ha sacado un rendimiento máximo, ha sacado lo positivo”, explica Moha. “Lo que ha hecho es increíble, no ha habido ni una lesión. Hemos llegado los 22 bien a este final de temporada. También la gestión: tienes que cuidar a cinco o seis jugadores veteranos para que lleguen bien. Y luego los jóvenes, siempre han estado al pie del cañón. Salen como motos, juegue quien juegue, aporta”, explica Íñigo San Martín. Y además, la fortuna, como entiende Íñigo: “Estamos de gracia, nos sale todo”.

La fase de ascenso, terreno habitual para Íñigo San Martín y Moha

No es un momento nuevo para Moha e Íñigo San Martín, que han jugado trece y once rondas de fase de ascenso con el Anguiano. Casi nada. Recuerdan con cariño el formato antiguo de playoff,  las horas de viaje, las noches en hoteles, las experiencias: “Cuando llegamos a Xátiva, una ciudad de 20.000 habitantes, decía su presi, ¿pero cómo un equipo de pueblo está compitiendo con nosotros? Ese es el mérito de lo que estamos logrando”, explica Moha. Rememoran partidos frente a rivales como el Portugalete, el Novelda, el Conquense o especialmente, cuando donde eliminaron a la Peña Deportiva y se ganaron jugar ante el filial bético, con el que cayeron.

Saludo de capitanes en esa eliminatoria frente al Betis B / Foto: BetisWeb

Eso ocurrió al final de la campaña 2013/14: “Eliminamos a un equipo de talonario y jugamos luego contra el Betis B. Recuerdo cuándo vinieron aquí, todo chavales con proyección. Y cuando llegaron a Isla, sacaron fotos y alucinaron sobre cómo se podía jugar al fútbol aquí. Fue increíble”, explican ambos pilares al alimón”. Recuerdan cómo aquel día Isla acogió a más de un millar de espectadores, con gradas supletorias.

Un gran ambiente que se repetirá este domingo (17:30 horas), ante el Ardoi. “Ya contra la Oyonesa, jugamos a la vez que el UD Logroñés-Marbella con 14.000 personas en Las Gaunas y en Oyón no cabía un alma, con camisetas del Anguiano”, comenta San Martín. “No tenemos que mandar ningún mensaje a la afición, están más nerviosos que nosotros”, termina Moha. Tantos años de trabajo, tanto sacrificio para completar el trabajo y hacer historia con el equipo de sus amores.

Subir