La Rioja

El logroñés que lleva los trenes a Noruega

El logroñés que lleva los trenes a Noruega

La Rioja no tiene alta velocidad por falta de material rodante pero tiene un riojano que sabe mucho de eso y que está suministrando trenes de alta velocidad, metro y tranvía a Noruega desde hace diez años. Fue entonces cuando la vida del logroñés Pablo Lozano dio un vuelco de 180 grados. Después de estudiar en Madrid y licenciarse en Ingeniería de Caminos comenzó a bucear en las posibilidades del mercado laboral. Pronto encontró un curso para ingenieros en noruego. Se impartía en Granada. Preparó sus primeras maletas y se trasladó allí durante seis meses. El curso le abrió las puertas al mercado laboral del país nórdico y diez años después sigue en un país que le ha cautivado.

“En un principio la mayoría de los compañeros que hicieron conmigo el curso se vinieron a Noruega, yo tuve la suerte de que una empresa española me contrató para trabajar en el país”, recuerda. Tres años y medio después terminó el proyecto que había empezado. Quedaban dos opciones: volver a hacer las maletas y empezar la vida en un nuevo lugar con la empresa española para la que había trabajado o buscar en Oslo alguna oferta laboral. Pablo encontró un camino intermedio. Volvió a tener una propuesta laboral de una empresa española que tenía los ojos puestos en Noruega. “Esta vez era una empresa del País Vasco y el proyecto era trabajar para la construcción de ocho trenes de alta velocidad de la capital noruega al aeropuerto”.

Ni se lo pensó, desde entonces sigue ligado a esa empresa y a ese país ahora con el proyecto de la creación de 87 tranvías y en un futuro cercano con un segundo proyecto para los trenes del metro en Oslo que empezarán a ver la luz en 2027. Un hombre dedicado a las modernas infraestructuras llegado desde la región en la que más faltan. “Sigo muy atento todo lo que tiene que ver con las infraestructuras en La Rioja, la verdad es que ir a Logroño desde aquí supone toda una odisea”

Hasta dentro de tres años, al menos, Pablo seguirá viviendo en Noruega. “O mucho más porque es un país maravilloso”. Lo mejor es la “tranquilidad económica que supone vivir en Noruega, la mayoría de las personas que tienen un trabajo no tienen problemas para pagar una hipoteca, tener vacaciones y poder ahorra”. El país “ofrece muchas posibilidades en el mercado laboral y eso marca mucho la forma de vivir, muchos españoles se están incorporando al mercado laboral noruego”.

Aunque él es soltero reconoce que “además es un país perfecto para tener familia porque hay mucha flexibilidad de horarios en los trabajos, muchas opciones de conciliación… Además las ciudades son muy relajadas por grandes que sean, a pesar del frío en algunos meses del año la gente suele ir en bici, no hay atascos…”.

Y es que la meteorología es el ‘debe’ de la ciudad. “No es tanto por el frío, que hace mucho en los meses de invierno; si no, sobretodo, por la falta de luz. En invierno hay meses que tenemos cinco o seis horas al día de luz, que en su mayoría las pasamos en el trabajo”. Ahora sin embargo tiene que meterse a la cama de día. “Este año llevamos ya semanas entre 26 y 27 grados que eso para aquí es una locura”. El aire acondicionado de echa de menos. “Aquí no hay costumbre así que se pasa calor en todas partes”.

La gastronomía es otra de las cosas que se echan de menos de La Rioja. “Con los años encuentras lugares en los que cocinan bien y tus sitios para ir a comprar pero yo me traigo mucha comida de España, sobretodo pimientos rojos, es imposible encontrar como los españoles en ningún sitio”.

Los viajes que él hace por trabajo a Madrid y las visitas que recibe de familiares y amigos a lo largo de todo el año hacen que esa faceta esté cubierta. “Es una maravilla porque como es un país que cambia tanto del invierno al verano hay gente que viene dos veces al año a verme”, dice desde un país que le ha acogido con los brazos abiertos.

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