Javier Gurría, CEO de The Torre Wine, lleva la gestión del dato en enoturismo a escenarios sin límites. Con su nueva plataforma, la compañía ha logrado integrar en una misma herramienta todo el proceso de captación del cliente y sus datos para conocer al detalle el tipo de enoturista que llega y la mejor forma de ofertarle un producto de una manera eficaz y simplificada. De ello ha hablado en el I Foro Origen celebrado este miércoles en el Centro de la Cultura del Rioja y organizado por NueveCuatroUno.
«El dato del visitante ha de estar en el centro de cada actuación y hay que captarlo desde que entra a la bodega hasta que se va y para eso hay que jugar con el enoturista, interactuar con él y enfocar nuestra oferta en base a sus gustos, a esa información que nos ha dado previamente. Cuanta más información captemos mejor, pero no vale cualquiera, sino que ha de ser información válida, útil para nuestro fin. Hay que evitar esa diógenes del dato, que supone captar información por captar y luego ya veremos qué hacer con ella», destaca.

Una explicación que puso en práctica durante su ponencia a través de un juego con el que invitó a los asistentes a escanear un código QR para responder a unas sencillas preguntas para captar datos y personalizar la información que seguido se envió a sus mails. «Es es el objetivo, captar la atención, y para eso hay que darle al visitante algo que le interese, lo cual solo se consigue conociendo sus gustos».
Gurría asegura que cada segundo hay más de 50 bodegas que ejecutan una acción en su plataforma The Torre Wine. «No se trata de hacer reservas, sino de gestionar el enoturismo», incide. Y en ese sentido también es clave profesionalizar esta actividad y darle el valor que merece, «porque si ya de por sí es complicado que alguien llegue a la página web de nuestra bodega, hay que sacar partido de ese viaje».
Algunas de las conclusiones que arroja esta plataforma es que el 85 por ciento de las visitas llegan a través de Google, a donde el cliente siempre acude para buscar una bodega que visitar. Las reservas se suelen hacer con una media de tres semanas antes de acudir a la cita, así que ellos envían al turista un correo electrónico con 24 o 48 horas de antelación para recordarle su paquete, ofrecerle nuevas experiencias para completar su visita o hablarle de algunos de los vinos que más triunfan en la bodega. «Y todo esto hay que hacerlo en la fecha más próxima al momento de la visita, cuando el turista ya está pensando en ella porque eso hace que aumente el gasto que hace. Además, durante la visita, el cliente también tiende a dar más datos e información que luego serán de utilidad».

Integrar toda la solución al completo de las visitas es un factor clave para después poder dar una información personalizada a ese cliente. «Cuando llega el cliente a la bodega tenemos una media de 12 datos por persona, pero hay que conseguir el dato de todas las personas que acuden, no solo de quienes hacen las reservas. Su código postal, por ejemplo, para comunicarle después los puntos de venta cercanos a su localidad donde se vende ese vino que tanto le ha gustado. Porque cuesta mucho que el cliente compre vino tras la visita y si lo hace es un vino que ya ha probado, así que hay que ofrecerle también algún tipo de ventaja o descuento para fomentar la venta en base a sus gustos», apunta Gurría.
The Torre Wine se ha convertido así en la primera y única plataforma riojana, «hecha por riojanos», en generar una buena tecnología para impulsar la mejor versión del enoturista, aportando un buen servicio tanto a visitantes como a bodegas. De ahí que esta plataforma ya tenga presencia en casi todo el territorio nacional.


