El mes de junio ha irrumpido con unos termómetros más propios del verano que de esta época del año y las plantas hortícolas ya comienzan a notarlo. Los termómetros superarán los 30 grados durante estas próximas jornadas y la huerta riojana pone el foco en unos riegos controlados y en las herramientas de protección para evitar que las plantaciones se marchiten y sufran estrés hídrico.
Especialmente corren más riesgo aquellas plantas de invernaderos que están en plena floración, como es el caso de los calabacines, las pochas o las alubias. En el caso de estas, las plantas son más delicadas porque continuamente están echando flor. También están en pleno desarrollo las matas de tomates y pimienta, así que hortelanos profesionales como Roberto Vázquez tienen todo a punto en sus invernaderos para evitar riesgos.
Este agricultor de Calahorra ya ha colocado sus mallas blancas de sombreo al 70 por ciento y asegura que ahora mismo la sensación térmica es mejor dentro de los invernaderos que fuera: «Existe también la opción de una pintura blanqueante, y lavable, para los plásticos de los invernaderos que los vuelve opacos y rebaja así la temperatura, pero yo prefiero las mallas de sombreo».
Roberto asegura que «mientras no haya corrimiento de la flor y los riegos sean adecuados, no tiene por qué haber problemas». En este sentido, recomienda regar por las tardes o al anochecer, mejor si es con goteo que a manta, y en pequeñas cantidades.

Invernadero de Roberto Vázquez en Calahorra.
También desde la localidad calagurritana, Fernando Fernández asegura que el calor viene de perlas para esos tomates y pimientos recién plantados que necesitan desarrollarse. «Por suerte, todo lo que es hortaliza básica, como la coliflor, el repollo o el brócoli, y a la que sí le perjudicarían estas temperaturas, están ya en las últimas porque prácticamente no queda nada. De hecho, el final de su campaña ha sido muy bueno porque mayo ha venido fresco en temperaturas y lluvioso, todo lo opuesto que para el espárrago, que ha tenido que despedir un final de temporada nada bueno», apunta.
La huerta riojana se va copando de brotes cada vez más grandes y ya se ve la alegría en esas plantaciones. Una alegría, sin embargo, que no se transmite a los mercados. Javier Sarramián, de Frutas y Verduras Sarramián, está concluyendo estos días la plantación de pimiento de cuerno cabra en el exterior, mientras que hasta dentro de dos semanas no espera poder recoger los primeros pimientos de invernadero. «En el campo todo marcha bien, pero en los mercados esa alegría de antes ya no va a volver», reconoce.

Tomateras en el invernadero de Javier Sarramián.
«Quienes tenemos una huerta local y vendemos de manera local, con variedad de productos de la zona, sabemos que este modelo se está acabando. Si eres de los que se dedica a uno o dos productos solamente es también complicado dar con un almacenista fuerte que reparta por esta zona y alrededores. Lo que está claro es que los hábitos de consumo y la forma de vida han cambiado mucho y eso nos ha afectado bastante porque ya pocas son las personas que van a diario al mercado a hacer su compra, sino que van a las grandes superficies y ahí hacen la compra general».


