Buscar y seguir buscando hasta terminar encontrando. Basar los pilares fundamentales en el legado de las antiguas generaciones para, a través de la innovación y el conocimiento de los nuevos paladares, buscar nuevos rumbos. Esa es la misión de Víctor Rubio, de Viñedos Real Rubio, desde que hace unos años recaló en la bodega familiar para comenzar a llevar las riendas de la creación de nuevos vinos.
Sin dejar de lado la tradición de un municipio en el que el vino va en el ADN de los aldeanos y de una familia volcada en la pasión por los viñedos, el joven busca nuevas creaciones enfocadas a cada vez más variados públicos con el objetivo de ‘enganchar’ a los más jóvenes a un mundo mágico en el que la tradición se da la mano a la perfección con la innovación y la modernidad y que tiene un sello personal y propio que quiere ir marcando añada tras añada.

Amante de los anagramas (palabras con las mismas letras que tienen significados totalmente distintos) este juego de palabras ha propiciado el nombre de la última creación de Víctor. Se trata de Incitador, un espumoso de Rioja basado en la tradición pero que busca nuevos paladares más jóvenes y frescos.
«Fue el primer vino que hice, es una cosecha de 2021 que lleva 24 meses preparándose para ahora salir a la luz tras una segunda fermentación en botella y cien por cien viura», cuenta el joven encantado de que los espumosos estén cogiendo auge en Rioja. «El método es el mismo que el del cava o el champán, lo que cambian son los suelos, los climas, las variedades», va detallando. Tras una primera fermentación en depósito, después va reposando en botella. «Es un vino pensado en la gente más joven a la que les gustan las bebidas carbonatadas, además tiene algo menos de grado (11,5 º) y es muy fresco». Una forma de cambiar el concepto de vino más cercana a gente de su generación.
No es la única propuesta nueva de Víctor. Su nueva línea de vinos está enmarcada en la finca El Tordillo de la que toma el nombre su segundo vino. «Antes lo hacíamos con otras variedades pero decidimos que había que potenciar aquella que más se caracterizase con la zona». Y esa no era otra variedad que la garnacha que consigue que el vino sea mucho más amable al paladar, más redondo y que, de nuevo, sea una propuesta interesante para el público más joven sin perder ese sabor de Rioja tan tradicional que dan los vinos que nacen de una zona, cercana a Yerga en la que el cierzo y el bochorno airean las viñas dando las claves de lo que luego se recogerá en vendimia.

«Es un vino muy redondo que nace en nuestra finca por excelencia, un viñedo en el se cultivan las catorce variedades de la Denominación». Todas están presentes en una sinfonía perfecta que ha dirigido de forma mágica Javier durante años y que ahora capitanea Víctor con una pasión por crear vinos difícil de ocultar.
Vinos para pasar tiempo en familia alrededor de nuestra tierra que pretende ser el Rioja de siempre con nuevos métodos y nuevas formas. «Hay que innovar en Rioja porque la forma de beber ha cambiado y tenemos que buscar a un público joven que apueste por nuestra denominación». Así aferrados a la tradición pero sin dejar de lado nuevas experiencias en paladar, desde Viñedos Real Rubio intentan cambiar el concepto de vino con un número de botellas, de momento, muy limitado. Unas 3.000 de Incitador y poco más de 2.300 de El Tordillo que están teniendo una muy buena acogida especialmente en los mercados internacionales. «Llevamos todo el año trabajando en diferentes ferias, con tiendas especializadas, restaurantes y pequeños distribuidores que están repitiendo su experiencia con estos dos vinos tan especiales».
La línea creada por Víctor se completa con GTM, un blanco ecológico fermentado en barrica. GTM-125 es sublime. “La base es el viñedo, de ahí el nombre”, explica. Con la base de garnacha, maturana y tempranillo y las cifras de los viñedos donde todo empieza, el nombre lo dice todo: el campo es el origen. “La idea es irlo convirtiendo poco a poco en un vino ecológico, prácticamente ya lo es”.


