El Rioja

La casa de los aperos y piezas de colección

Maricarmen siempre había visto como sus padres guardaban todas aquellas cosas a las que los demás no les daban importancia. Siempre «engonchados» en guardar antigüedades que no parecían tener mucho valor pero que suponían un entretenimiento para un matrimonio dedicado a las labores del campo y la costura.

Ella heredó ese gusto por las cosas antiguas y se lo fue contagiando, poco a poco, a su marido Ángel y a su hija Reme. Él, agricultor, fue acercando estos gustos a su trabajo y ahora, después de años de recopilar aperos y utensilios de labranza, cuentan en el granero de la casa de sus padres con un museo de más de 800 piezas que se podrán ver ‘oficialmente’ en la feria Entreviñas de Aldeanueva de Ebro.

«Han sido años de ir recopilando cosas que nos llamaban la atención: un día, un molinillo de café; otro día, una máquina antigua de garbanzos…», cuenta Maricarmen que organiza estos días todo para que los visitantes puedan disfrutar de su pasión en un lugar privilegiado.

Para ellos hubiese sido más fácil colocar todas esas piezas que han ido recopilando con gusto durante años en una bajera pero el granero en un segundo piso de casa de sus padres era un lugar ideal. Desde allí, a través de las ventanas puede verse parte del mar de viñas aldeano. Una localización privilegiada que permite armonizar las piezas con el entorno. «Ha sido una complicación subir cada una de las piezas por las escaleras hasta el segundo piso pero ha merecido la pena».

Primero por internet, después recorriéndose media España en busca de las piezas deseadas y de contactos que se las pudiesen suministrar, la familia Merino Muñoz le han ido dando una nueva vida a utensilios que estaban olvidados y apartados, en la mayoría de los casos, en un rincón de granjas, bajeras o almacenes.

Una de las piezas que más les costó encontrar fue «una máquina de hacer sogas». Recordaban cómo eran, incluso se plantearon construir una nueva para poder tenerla en el museo pero un día llego una llamada providencial. «Un amigo que se enteró de que andábamos buscándola nos dijo que tenía una».

Los viajes han sido muchos para conseguir encontrar alguna de las piezas más valiosas de la muestra. Teruel, Madrid, Valladolid… «Recuerdo que un año nos fuimos de vacaciones a Benidorm y ni pisamos la playa, nos pasamos todo el día buscando piezas para la colección».

Un arado de madera, aperos de la trilla y la siega, una atentadora y así hasta 800 piezas dignas de contemplar y que han ido guardando con el objetivo de «hacer un homenaje a nuestros antepasados, que se pueda conocer a través de ellas cómo trabajaban, cómo vivían, que estén reflejados todos los oficios que antaño se realizaban en el municipio…».

Primero sólo para ellos, después para amigos y conocidos, este año el Ayuntamiento les pidió el poder enseñárselo a todos aquellos que se pasen por la feria Entreviñas. «Nos pareció una buena idea y aquí estamos preparando todo para la llegada de turistas».

Mientras tanto ellos siguen sumando piezas al pequeño museo. «Nos gusta todo el trabajo que hacemos después de conseguir la pieza: lijarlo, conservarlo, pintarlo…» y además «nos sirve para tener la casa de los padres con alguna utilidad y tener que venir aquí todos los días».

Estos días, que podrá verse por Entreviñas, tienen la intención de ofrecer una sorpresa a todos sus visitantes. «La intención es hacer un guiño con algo muy especial al cambio de formas de trabajar que ha habido en el campo en los últimos años».

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