El Rioja

Elena Corzana: “Las bodegas artesanas demostramos que otro modelo es posible”

Fotos: James Sturcke

Cuando Elena Corzana acabó sus estudios de Enología y ya había cogido algo de experiencia trabajando en bodegas de aquí y de allá su padre le propuso montar una bodega, pero aquello era algo que ni se le pasaba por la cabeza en aquel momento. “Tenía las viñas y sabía hacer vino, pero cómo me iba a poner yo a montar una bodega con la estructura tan grande que implicaba. Era algo que me daba mucho respeto. Sin embargo, cuando viajé a Australia vi que la gente allí hacía vino en cualquier sitio y fue ahí cuando cambiaron mis impresiones”, relata la enóloga y sumiller de Navarrete donde recientemente ha montado su pequeña bodega artesana.

De las posibilidades de este modelo de negocio y su experiencia en el sector ha hablado Corzana este lunes en la inauguración de las jornadas Experiencias Innovadoras en Enología y Viticultura que imparte durante esta semana la Universidad de La Rioja, destinadas a los alumnos del Máster en Tecnología, Gestión e Innovación Vitivinícola, así como a los de la Escuela de Máster y Doctorado de la UR.

– ¿Cómo de necesario crees que es conocer, y aplicar, diferentes opciones para enriquecer el sector vitivinícola en Rioja?

– Yo también he sido estudiante y cuando sales de la Universidad no sabes muy bien por dónde empezar ni qué cosas hacer. Todo se hace todo difícil, pero es cierto que yo tenía claro qué tipo de bodega quería tener. Creo que es clave que conozcan otras oportunidades y alternativas, así como que se familiaricen con otros canales de venta ‘online’ como son las redes sociales, algo que les ha sorprendido mucho cuando les he dicho que yo vendo vino a través de Instagram. Lo importante es que se pongan a caminar cuanto antes. Que empiecen a trabajar, aunque sea de peones, pero eso les ayudará a ir cogiendo práctica en todo. Eso sí, que procuren escoger un buen sitio donde trabajar porque luego eso se nota.

Foto: James Sturcke.

– ¿Crees que hay ahora más o menos ambición entre los jóvenes a la hora de emprender nuevos proyectos?

– Pues lo que han repetido varios durante la jornada, y que también vengo escuchando en más de una ocasión, es que “ahora los jóvenes lo tienen muy difícil porque no hay trabajo”. No sirve de nada decir eso y quedarse quieto. Hay que hacer cosas, probar e ir aprendiendo las diferentes opciones que hay en el mercado. Pero, sobre todo, hay que querer trabajar y, además, trabajar mucho.

– ¿Cuál crees que es el aprendizaje que se llevan los estudiantes de esta experiencia?

– Pues he hecho mucho hincapié en la importancia de viajar y conocer otros lugares y formas de elaboración para darse cuenta de que no hay un modelo de bodega concreto y no siempre es necesario grandes instalaciones para empezar un proyecto. Yo empecé haciendo una barrica en casa después de varios años ya me lance a vender mi vino pero después de haber trabajado en diferentes lugares y sorteado también varias crisis, por que de todas ellas he salido dando un paso adelante. Me han preguntado también hasta dónde quiero llegar y les he explicado que mi modelo de negocio es artesano y pequeño, así que voy a llegar hasta el punto en el que yo pueda gestionarlo todo, más allá del momento de vendimias en el que siempre necesitas más manos. Pero quiero demostrar que con las bodegas artesanas que otro modelo es posible.

Foto: James Sturcke.

– ¿Y se ha fijado límites Elena Corzana en el desarrollo de su modelo de negocio?

– Tengo claro que no quiero crear una gran bodega con personal y todo lo que implica porque al final me pasaría todo el día en la oficina o viajando para vender el vino y a mí lo que me gusta es trabajar con las manos, ir a la viña, estar en la bodega trasegando y también recibir a la gente. El año pasado elaboré 5.000 kilos de uva, aunque iré aumentando. Pero creo que lo máximo a lo que llegaré serán unas 8.000 o 10.000 botellas como mucho, un buen nivel como para poder vivir del vino al cien por cien, porque de momento es el caso.

Subir