Agricultura

De La Bureba a Tricio: un ‘Erasmus agrario’ para potenciar a los jóvenes

Mario Segura, en la explotación de pimientos de Conservas Marnal en Tricio.

Mario Segura ha cambiado durante unos días sus fincas en La Bureba por las plantaciones de pimientos y viña de Tricio. Jesús Martínez, de Conservas Marnal, ha sido una especie de profesor para este joven de 31 años que ha participado en este ‘Erasmus agrario’ impulsado desde el Programa Cultiva del Ministerio de Agricultura para reforzar la formación y contribuir al relevo generacional en el campo.

Llegado desde la localidad burgalesa de Briviesca, este ingeniero agrónomo ha pasado una semana en esta estancia formativa y de intercambio de jóvenes agricultores y ganaderos para aprender la gestión de otros cultivos más allá del cereal y otros herbáceos que ocupan su día a día. Se instaló en la agricultura hace ya cinco años movido por la tradición familiar, pero reconoce que el aprendizaje en este sector nunca acaba.

Durante estas jornadas ha sido partícipe de la preparación del terreno y la plantación de las matas de pimientos. «Lo de elegir una explotación dedicada a los pimientos y el viñedo ha sido más una cuestión de curiosidad, porque no trabajo ninguna de las dos cosas. Además, yo vengo del secano y lo que he visto es que aquí tienen bastante regadío, lo que es una difenrecia grande. En este aspecto también he aprendido bastante porque pensaba que la gestión del riego era bastante más sencilla, pero tiene sus cuotas y cupos, sus restricciones,… No se puede regar cuando se quiera y como se quiera», refleja, al tiempo que aprovecha para agradecer a su instructor la «buena hospitalidad» recibida.

El Programa Cultiva va dirgido a profesionales del campo menores de 41 años o, si los superan, que tuvieran menos de esta edad en el momento de su primera instalación. Los participantes cuentan con una amplia lista de explotaciones agrarias modelo repartidas por todo el país y donde poder elegir en función de sus preferencias. Las estancias formativas, de entre 5 y 14 días de duración, ofrecen a los jóvenes 7 horas de formación diaria sobre diferentes temáticas, como la planificación y gestión económica y financiera de las explotaciones o el uso de tecnologías digitales, entre otras.

Mario Segura con Jesús Martínez, de Conservas Marnal.

«Creo que es un servicio bastante bien planteado desde el punto de vista de fomentar el aprendizaje y la formación más allá de lo que estamos acostumbrados a ver a nuestro alrededor. Ellos asumen todos los gastos de alojamiento, transporte y dietas, e incluso te remuneran el coste de la mano de obra que hayas tenido que contratar para que atienda tu explotación durante los días de formación que estás fuera. Yo, por ejemplo, tendría que estar ahora sembrando girasoles, pero por suerte tengo a mi padre. Si no hubiera aprovechado esa ayuda para contratar a alguien mientras tanto. Al final el programa te da todas las facilidades posibles para que solo te preocupes de exprimir la experiencia al máximo, aprendiendo y disfrutando», remarca.

No es la primera vez que este joven participa en este programa, de hecho lo hace desde que surgió la iniciativa en 2020. Desde entonces ha vivido experiencias agrícolas en explotaciones ganaderas de Teruel, Ciudad Real y Huesca, en las que también pudo conocer la gestión del cereal y forrajes con otros puntos de vista y diferentes maquinarias. Para esta ocasión, en cambio, quería algo más cerca de casa y los pimientos y la viña, cultivos con los que no está familiarizado, llamaron mucho su atención.

Antes de dejar estas tierras riojanas y emprender el viaje de regreso a su campo, echa un último vistazo al panorama que muestran los sembrados en esta zona de La Rioja Alta y a pocas semanas de iniciar su cosecha. «Creo que aquí os ha afectado más el problema de la sequía. Además, al ser una zona más temprana, los calores que llegaron en abril y que adelantaron todo tanto os perjudicaron más. Sí que que hay diferencias con aquellas fincas que tienen riego y que en algunos casos están muy bien, pero en otros corros ya se ve que se ha perdido producción», apunta.

No es de sorprender que sus fincas burgalesas han visto bastante más lluvia. En algunos puntos, incluso, ha llovido tanto que los campos se han encharcado y la planta se ha echado a perder. En otros, en cambio, las precipitaciones han sido muy escasas. «El campo este año está muy desigual y, aunque no está malo en general, tampoco está la cosa como para tirar cohetes. Eso sí, al menos mejor que la pasada campaña sí está, porque esa fue malísima. Mi padre me dijo que no recordaba un año tan malo en el campo».

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