Toros

La torería y el gusto de Urdiales pasean una vuelta al ruedo en Madrid

FOTO: Plaza de Las Ventas.

Sin que hubiera roto el primer paseíllo de la feria de San Isidro, un mensaje, tan falto de gusto como claro y elocuente, irrumpió de entre repletos tendidos de Las Ventas: ‘Urtasun, nos vas a comer los huevos por detrás’. Respondía así el pueblo a la política (mejor dicho, al político) y en esas tuvo que aparecer Urdiales, con su aroma y su
empaque a cuestas, para añadir la sutileza que faltaba en el rezo casi blasfemo de la dichosa pancarta.

Lo malo fue que el pueblo, tan falto hoy de sensibilidad, tampoco se enteró del todo de la bella obra de Urdiales. Y eso que el riojano tiró de torería, clase y gusto, que es lo que viene a ser el abecé en esto de los toros. Empezó a macerar Urdiales las frías embestidas de salida del toro de Alcurrucén con los picadores ya en el ruedo, presentando con suavidad, manos bajas y mucho temple el capote; como queriendo enseñar a embestir a su enemigo. Y este que pareció querer aprender, yendo cada vez más largo y humillado. Y brotó así una media repleta de cadencia y compás. Y luego un quite a la verónica de más sentimiento que ajuste.

Brindó al público Urdiales aquel trasteo de genial inicio con la mano derecha. El pecho ofrecido y siempre acompañando las embestidas, la cintura rota y los riñones hundidos. Tan reunidos siempre en el embroque toro y torero. Imprimía el temple aquel buen ritmo que traía consigo el toro de Alcurrucén por el pitón derecho. Se echó
entonces Urdiales la muleta a la mano izquierda, por donde las embestidas ni tenían tanta transmisión, ni tanta largura, ni aquella repetición. Y aún consiguió Urdiales naturales de buen trazo, hondura y mucho temple. Pero para cuando volvió Urdiales al pitón bueno del toro, aquel, tan venido a menos, ya no fue tan bueno. Y, entre unas
cosas y otras, aquella bella obra no caló en los tendidos madrileños como debería de haber sido. Dejó Urdiales una gran estocada y la torería y el gusto del riojano pasearon una vuelta al ruedo.

FOTO: Plaza de Las Ventas.

Hasta tres coces soltó el que hizo quinto cuando salía del peto del caballo de picar. Fue este el toro más manso de una mansa corrida en los primeros tercios de la lidia. Lo malo fue que este segundo de Urdiales sacó genio y violencia como si no hubiera mañana. Un toro imposible.

La frialdad de salida de la corrida de Alcurrucén impidió cualquier atisbo de toreo de capote. Así las cosas, Morante de la Puebla tan solo pudo lucir en los inicios de sus trasteos con la muleta. Trincherazos rodilla en tierra, otros erguido y un cambio de mano resplandecieron como fogonazos de extraordinaria belleza. En su primero emborronó aquellos bellos inicios, siempre tan ajustados y reunidos, con un nefasto y desentendido uso de la espada. Hasta dos avisos escuchó el sevillano. El que hizo cuarto se acabó justamente tras el bello inicio que decía.

FOTO: Plaza de Las Ventas.

Confirmó alternativa García Pulido ante el mejor toro, por duración, nobleza y recorrido, de la tarde, en un trasteo falto de mando y como si el joven torero nunca hubiera terminado de imponerse. Cerró la decepcionante tarde otro toro soso y sin transmisión alguna.

Plaza de toros de Madrid. Primera de la feria de San Isidro. Lleno.

Toros de Alcurrucén, bien presentados, mansos en los primeros tercios y de poco juego en líneas generales. El mejor fue el primero, sin transmisión el segundo, a menos fue el tercero, el cuarto se acabó demasiado pronto, con genio y muy violento resultó el quinto y deslucido el sexto.

• MORANTE DE LA PUEBLA, pitos tras dos avisos y pitos.
• DIEGO URDIALES, vuelta al ruedo y silencio.
• GARCÍA PULIDO (que confirma la alternativa), ovación tras petición y aviso y silencio.

Incidencias: Los banderilleros Joao Ferreira y Alberto Zayas se desmonteraron tras parear al cuarto.

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