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Guijuelo-UD Logroñés: ‘El final de la adolescencia’

La UD Logroñés ha perdido la ingenuidad. Tras quince años de historia, su infancia va quedando atrás. Y ha tenido que crecer a toda prisa después de un ascenso soñado que no resultó según lo imaginado. Desde aquel 18 de julio, las cosas, en lo deportivo, no están yendo del todo bien. No sé cuántos partidos sin ganar en Segunda, con Las Gaunas cerradas a cal y canto, sin celebrar ni tan siquiera el ascenso… Nada salió según lo previsto, como se manifestó aquella tarde en Las Gaunas contra Las Palmas.

Aquello ha quedado muy atrás, pero son traumas infantiles que cuesta borrar. Los Reyes Magos llegaron sin nada en el zurrón, con más penas que alegrías. Aunque al menos en este club saben que los Reyes Magos existen. Escaso consuelo para un club que ahora se maneja deportivamente en Segunda Federación, por tanto, por debajo de lo esperado en caso de no salir las cosas del todo bien.

Aquel niño que sonreía incluso tras caer en Torrent porque se supone había aprendido una lección de vida, años después se da cuenta de que la competencia es máxima, y que los ascensos se ganan día a día, porque está visto y comprobado que los descensos se consiguen de golpe y porrazo, como el de la temporada pasada.

Y toca enmendar la plana a la triste historia hace un año contada. Y está en el haber de una plantilla, la actual, que ahora debe curtirse la piel bajo el sol estepario de la meseta castellana. Aquel hombre subido a lo alto del castillo ahora se ve sin reino que defender. E inicia una incierta reconquista porque todos saben perfectamente en este club lo cabrón que puede resultar el fútbol de barro.

Lo aprendió en la vieja Segunda B, que se parece en mucho a esta Segunda Federación. Este Grupo II le ha servido a la entidad como toma de tierra. Conexión directa con la realidad. De estrella del mes de noviembre en Segunda División a estrellado hasta la Segunda Federación en una última temporada de infausto recuerdo. Solo el playoff de Ferrol alivia en parte el sufrimiento experimentado por una hinchada, la de la UD Logroñés, que se ha mantenido fiel a unos principios: eligió club hace quince años, y nadie le puede decir ya que no siente los colores. Casi 4.000 razones para que lo entienda hasta el más testarudo.

FOTO: UD Logroñés.

Y regresa la UD Logroñés, junto a los suyos, a Guijuelo. Lugar en el que a lo largo de estos años ha ido midiendo su verdadero nivel. Empezó por detrás del club salmantino, lograron ponerse a la par cuando ambos peleaban por alcanzar el fútbol profesional, y antes de la pandemia, los riojanos se dispararon hacia arriba mientras que los charros bajaron a Tercera Federación.

El fútbol les ha traído ahora hasta esta nueva encrucijada. Buscan lo mismo, pero con apuesta diferentes. Están decididos a conseguirlo más pronto que tarde los riojanos, mientras que para el Guijuelo este playoff es un premio, casi como recuperar su espacio dentro del fútbol de barro. Nada de esto resulta determinante para ganar esta semifinal. Esto va de no fallar, de acertar casi a la primera, de convencimiento, de sufrimiento, de ritmo, de intensidad, de experiencia y de talento.

Son equipos parejos con estilos diferenciados. El Guijuelo apenas marca, pero en casa no le hacen goles. 36 a favor, 34 en contra. Prietas las filas en un equipo compacto, férreo, de los que conceden poco en las áreas, aunque fuera de casa bajan sus prestaciones. Los riojanos son un torbellino ofensivo. Ver sus registros desde el lado contrario debe inquietar a cualquier equipo de la categoría. En modo ahorra de energía le hizo tres goles al Utebo, equipo de playoff, la semana pasada, y a domicilio. Setenta goles a favor, solo 17 en contra, tan solo tres derrotas en liga, con veinte victorias en todo el curso.

Y aun así solo ha podido ser tercero en el veremos a partir de este sábado competitivo o no Grupo 2. Porque no ha sabido resolver partidos como el que tendrá que afrontar este sábado a partir de las 18:00 horas. No ha sabido solucionar encuentros ante buenos equipos, también en lo táctico, que se empeñan en defender más que en atacar. Aunque al Guijuelo, y esto es una cuestión importante, solo la vale ganar. Miedo da pensar que los charros se puedan adelantar en alguno de los dos encuentros próximos que van a marcar el futuro más reciente de la UD Logroñés, convencido de que su mayoría de edad le llega en un buen momento para volver a ponerse en pie y hacer realidad sus sueños infantiles.

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