La Rioja

Andreu: “Los riojanos son los verdaderos protagonistas de la biografía de la comunidad”

La presidenta en funciones ha deseado “suerte en todos los ámbitos” al próximo Gobierno de La Rioja

San Millán de la Cogolla ha acogido este viernes el acto institucional del Día de La Rioja, donde Concha Andreu ha pronunciado su último discurso como presidenta del Gobierno. Además, el Ejecutivo ha entregado la medalla de la comunidad al Haro Rioja Voley y la distinción de Riojana Ilustre a la enóloga María Vargas.

La presidenta regional en funciones ha destacado la importancia de la jornada y de “transmitir a nuestras generaciones más jóvenes que el Día de La Rioja no es solamente una fecha festiva (…) sino la ratificación de un estado de autogobierno que afecta a nuestras actividades, decisiones, formas de vida y libertados individuales y colectivas”.

Así, ha deseado “al próximo Gobierno de La Rioja suerte en todos los ámbitos” y ha reconocido el honor de tener la oportunidad de ser presidenta de la comunidad durante una legislatura. “Un honor al que siempre me debí y al que siempre intenté corresponder”.

El discurso completo

El Día de La Rioja no es una efeméride desvinculable de la democracia. Muy al contrario, es un efecto directo de ella, necesaria y naturalmente, desde el principio de su celebración, desde su primer día.

Es por esta razón que el presente 9 de junio de 2023 nos brinda un doble motivo para ser celebrado, con la mayor convicción política y con el mayor sentido democrático, al haber coincidido -mediando apenas dos semanas- con unas elecciones autonómicas y municipales que han vuelto a suponer un éxito indiscutible de la democracia.

Es decir, de la España democrática que hace residir en los órganos que rigen sus regiones, ciudades y pueblos la voluntad popular y las instituciones de gobierno.

La España que ha hecho de las autonomías un modelo de conocimiento, de vertebración y de organización en lo administrativo, en lo social, en lo económico, en lo cultural.

Este Día de la Rioja que hoy celebramos suma, por tanto, a la importancia propia de la jornada, a su emoción y valor emblemático, la prueba fehaciente de la eficacia del sistema, de la autoexigencia democrática.

España, desde hace décadas, ya no se puede entender desde otra óptica que no sea ésta.

El Día de La Rioja celebra la realidad de nuestra región, por supuesto, pero también todo aquello que abona su transformación y su adaptación. Y en esto, el ejercicio democrático, recién practicado, es el mayor factor sumatorio.

Así pues, han convergido en el entorno de este 9 de junio el símbolo y los hechos. La teoría y la práctica democráticas.

No cabe ninguna duda que debemos felicitarnos por ello. Desde cualquier capa de la sociedad. Y desde cualquier sensibilidad política que respete y ahonde en los términos en que están constituidos La Rioja y la España contemporáneas.

Los plazos en que una comunidad autónoma como la nuestra, La Rioja, se cohesiona, se refuerza, se redefine y se moderniza exceden los periodos limitados de los mandatos para acabar conformando un histórico en el que lo más positivo es que se pueden apreciar los elementos y datos de evolución que se van aportando en todos los campos.

Los activos de nuestra región, extraordinarios, como sabemos y es reconocido por quienes nos conocen o descubren, así lo permiten. Y así lo reclaman. Innovaciones, perfeccionamiento, adecuación, proyección.

Pero es que, además, los gobiernos que sucesivamente se pasan el testigo de la gestión ven completada su tarea, a diario, por el formidable y modélico esfuerzo de las riojanas y de los riojanos, verdaderos protagonistas de la biografía de la comunidad y de su transformación. Son su principal activo. Su haber esencial. Y quienes hemos recorrido cada rincón de la región para ver, saber, escuchar y preguntar, somos muy conscientes de ello.

Es vital, por tanto, transmitir a nuestras generaciones más jóvenes que el Día de La Rioja no es solamente una fecha festiva o una tradición -ya lo es, no obstante, y una de las mejores, un gran logro, sin reversión- sino la ratificación de un estado de autogobierno que afecta a nuestras actividades, desarrollos, decisiones, formas de vida y libertades individuales y colectivas. Que afecta a su juventud.

Y el mantenimiento de este estado de cosas no puede ser sino producto de la perseverancia y de la transmisión entre generaciones: las que sucesivamente han de ser tanto depositarias como agentes responsables de gestionar y optimizar los términos en que hemos consensuado ordenarnos.

El Día de La Rioja está destinado a rubricar este espíritu. Y la solemnidad, belleza y ascendente del enclave en que nos encontramos enmarcan ese propósito.

Un momento muy esperado de este acto, porque precisamente viene a reconocer y a concretar el compromiso esencial con nuestra comunidad, pegado a su territorio, labores y personas, es la entrega de la Medalla de Oro y de la distinción de Ilustre que otorga el Gobierno de La Rioja.

Y este momento supone para mí, este año, una profunda alegría, al poder hacer entrega de estos dos reconocimientos, que en el fondo son también agradecimientos, a un grupo de mujeres que, por asociarlas en la más alta división de sus dedicaciones respectivas, juegan, se esfuerzan, cuidan, crean, imaginan, compiten y enseñan en las máximas categorías.

En todos los sentidos. Y que superan, combinando el talento individual con trabajo en equipo, una red -material, en algún caso, ¿verdad, Esther?- de dificultades y desafíos.

No cabe extenderse ahora en la relación de los méritos de las galardonadas, que han sido ya glosados por el decreto de concesión en el momento de su anuncio y por los medios de comunicación.

Baste decir que la Medalla de Oro de La Rioja se agregará al medallero, ya de por sí estelar, del Club Haro Rioja Voley, un exponente ejemplar de la excelencia, extensión y visualización del deporte femenino.

Una medalla que aplaude su continuidad y victorias, sin duda, pero de una manera muy especial su condición generosa y esforzada de escuela de cantera.

Y la enóloga, también jarrera, María Vargas Montoya, recibirá la distinción de Riojana Ilustre. Una auténtica maestra de la tierra, de su fruto la vid y de su elaboración. Una maestría que, como directora técnica de la mítica Bodega Marqués de Murrieta para la que comenzó elaborando añadas memorables hace veinte años -hitos, muchas de ellas, en la valoración más elevada de críticos y consumidores-, le ha granjeado un reconocimiento internacional de referencia y un lugar preferente en el panorama de la enología, de la ciencia y del arte de la viticultura.

Hacer cantera, cumplir añadas son también aspiraciones de la vida y de la convivencia democrática.

El 9 de junio de 2020, y en este mismo lugar, San Millán de la Cogolla, preguntándonos de una manera dramática, sólo aliviada por la serenidad del valle, qué nos deparaba el inmediato futuro, marcado en esos días por una incertidumbre inédita, figuraban escritos en la pantalla los nombres de las riojanas y riojanos que la COVID nos había arrebatado, y que aún habrían de ser más con el curso de la pandemia.

Cuatro años después, y dada por finalizada oficialmente la emergencia de la pandemia, pero muy despierta la memoria y muy vivo el sentimiento, quiero volver a dedicarle esta jornada, este acto del 9 de junio de 2023, a todas ellas y a todos ellos, a los que hemos tenido presentes cada día desde entonces y que inspiraron cada esfuerzo realizado para superar la tragedia.

Y concluyo: como la gestora pública que he sido y sobre todo como ciudadana, le deseo, muy sinceramente, al próximo Gobierno de La Rioja suerte en todos los ámbitos.

Especialmente, y en la medida en que pueda depender de ello el progreso general de esta comunidad, así como del resto de España, suerte en el contexto global de lo macroeconómico, de lo sanitario, de lo climático, de lo humanitario y de los escenarios bélicos abiertos.

Ningún país ni individuo pueden, en el mundo en que vivimos actualmente, sustraerse a la influencia de este complejo contexto supranacional, que planta cada vez con más frecuencia una dura resistencia a proyectos, políticas, empresas e ilusiones.

La mayor suerte que ha tenido el Gobierno del que he formado parte fue recibir en su día la confianza del pueblo riojano para hacerse cargo de su gobernanza.

Confianza a la que hemos intentado honrar con nuestro trabajo, realizado durante en algunos tramos fundamentales -como estoy segura a nadie se lo oculta- en condiciones extremas, por las circunstancias internacionales sufridas.

Y en lo personal, por último, y si me lo permiten, les diré que, por encima de otras cosas, me considero una mujer, riojana, que ha tenido la oportunidad de ser presidenta de la comunidad durante una legislatura.

Un honor al que siempre me debí y al que siempre intenté corresponder. Mi gratitud es y será de por vida a la ciudadanía, por supuesto, y a mis compañeras y compañeros en tiempos difíciles.

Se puede servir a La Rioja, con voluntad, esfuerzo e ideas, desde muchos flancos. Y así, tenga por seguro el Gobierno entrante que me encontrarán de su lado siempre que haya que defender los intereses de nuestra comunidad, porque será la manera de defender los de España. Son intereses mutuos, coherentes, innegociables, patrióticos. De ello estoy absolutamente convencida. Ésta es la razón democrática que nos legitima y sustenta.

Como estoy convencida, de igual manera, que cada turno de gobierno es un triunfo de esa legitimidad y de esa razón.
Y, ahora, les invito a que proclamen conmigo:

¡Viva La Rioja!

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