Agricultura

El espárrago asoma ante el temor de un mes de mayo caluroso

El espárrago asoma ante el temor de un mes de mayo caluroso

Esparraguera en Alcanadre

A orillas del río Ebro se cultiva mucho espárrago bajo el sello de la DO Navarra desde tierras riojanas, como es el caso de Alcanadre. En esta localidad las esparragueras han aumentado de superficie en los últimos años, aunque este producto se haya quedado ya lejos de aquel “oro blanco” que fue.

Los que se mantienen intactos son los tiempos de trabajo siempre en busca de que no se pierda un ápice de calidad. La jornada laboral da un giro de 180 grados en todos los municipios cultivadores de estos brotes y el campo se llena de jornaleros bajo la luna en lugar de bajo el sol. Aunque la mano de obra, principalmente llegada del sur del país, también es un problema que complica más si cabe la tarea.

Inma es una de las agricultoras de Alcanadre que cultiva desde hace más de diez años esparragueras en las tierras fértiles del municipio y en todos estos años reconoce que el interés hacia este cultivo ha ido ‘in crescendo’ en zonas de la ribera navarra como es, por ejemplo, Sesma. Aunque ella comenzó con más superficie de la que a día de hoy mantiene (unos 4.000 metros cuadrados), reconoce que si tiene relevo generacional se animará a recuperar parte de la tierra antes cultivada.

Los precios tampoco están a la baja, con contratos cerrados a 2,70 euros el kilo, “así que no nos podemos quejar porque son precios razonables”. La agricultura opina que gran parte de este repunte en la viabilidad del cultivo se debe a que ya no llegan tantos espárragos de China y Perú. “Parece que China ya no produce y a España le debe costar más dinero por el combustible traer las latas de Perú”.

El problema, sin embargo, es que se trata de un cultivo de regadío, por lo que habrá que ver cómo se desarrolla la campaña para poder hacer esos riegos necesarios. “Ya hay agricultores de La Rioja Baja que se abastecen del canal de Lodosa y que van a tener problemas porque ya baja con poca agua. Ahora tenemos temperaturas de mayo y si en mayo tenemos temperaturas de julio el fruto va a acabar abriéndose, espigándose”, incide Inma.

Ya llevan algo más de tres semanas despejando los brotes blancos de la tierra, prácticamente la mitad de la campaña, y la sequía que azota al resto de cultivos, especialmente cereales y leguminosas, todavía no acecha al espárrago. “Todo depende de lo que ocurra ahora en mayo, pero lo que hace falta es que no haga excesivo calor. Se necesitan temperaturas suaves de entre 18 y 25 grados, ya que si se alcanzan los 30 grados el género se puede fastidiar por completo. Y si viene un cambio brusco de temperaturas frías la cosecha también se puede paralizar y alargar. Además, de continuar esta sequía durante todo el verano la campaña del año que viene también se verá repercutida”, apunta.

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