Sucesos

Una ‘joyita’ de familia: madre e hija roban a un amigo recién fallecido

Agentes de la Jefatura Superior de Policía de La Rioja han detenido a dos mujeres, madre e hija de 50 y 26 años de edad, como presuntas autoras de la sustracción de más de cincuenta joyas y objetos de los dos domicilios de un amigo que acababa de fallecer.

Las sustracciones se produjeron en el domicilio donde residía la persona finada antes de morir y en una segunda vivienda que poseía el fallecido en una localidad de Navarra.

La investigación, que ha durado tres meses, se inició a raíz de recibir un correo electrónico procedente de la hija de la víctima fallecida, la cual residía en Australia. Los agentes iniciaron una investigación ya que en dicho correo les manifestaba ser la heredera, en unión de una hermana, de su padre fallecido en el mes de julio de este año. En el correo exponía que con ocasión del fallecimiento de su padre, personas del entorno de este habían entrado en el último domicilio de sus padre durante los meses de mayo y agosto y habían sustraído numerosos efectos: aparatos tecnológicos, cuadros, muebles, enseres y joyas, llevando a sumar más de cincuenta efectos, dejando el domicilio prácticamente vacío.

Tras la denuncia interpuesta por una de la hijas de la víctima en la Jefatura Superior, se inició una investigación por parte de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta, pudiéndose determinar que habían entrado en la vivienda y habían cometido la sustracción dos mujeres, madre e hijas, de 50 y 26 años de edad, de la República Dominicana y España, las cuales mantenían una relación de amistad con la víctima antes de fallecer.

Posteriormente, tras las investigaciones de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta, se pudo determinar que las mismas autoras también habían entrado en una segunda vivienda del fallecido, sita en una localidad de Navarra, sustrayendo efectos de dicha vivienda e incluso llegando a cambiar la cerradura de la puerta de acceso.

Casas de compraventa de oro y metales preciosos

En las investigaciones se ha podido determinar que una de las autoras, concretamente la mujer de 50 años, había llevado las joyas a casas de compraventa de Logroño durante los meses de julio y agosto para realizar la venta de piezas y joyas. Ventas realizadas «en fechas muy cercanas y consecutivas» al fallecimiento de la víctima y de las que había obtenido un gran beneficio económico.

No se ha podido determinar el valor real de las joyas debido a que muchas de ellas son regalo de la familia, siendo este valor superior al que ha sido estimado por las diferentes casas de compraventa, ya que en estos comercios únicamente se tiene en cuenta el peso y no su diseño o precio real del mercado en el momento de la adquisición.

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