Gastronomía

Cafetería Rúa Vieja: un café con vistas al Logroño de siempre

Foto: Fernando Díaz (Riojapress)

Ruido de tazas y platillos, olor a café, tortilla recién hecha y luz, mucha luz. Las 10 de la mañana parece buena hora para entrar a la cafetería Rúa Vieja de Avenida de Viana, o para situarnos mejor, la ubicada en el hotel f&g de Logroño.

«Buenos días Gerardo, ¿cómo has descansado?», dice el camarero. «Bien amigo, gracias por preguntar ¿y tú? Ponme lo de siempre, por favor». Marchando un pincho de tortilla con su picante y un cafecito. «Soy de Villamediana y vengo todos los días aquí. Desde que me jubilé hago las veces de hospitalero del albergue de peregrinos y todos los días, de lunes a viernes y algún domingo que otro, aquí me encontrarás», confiesa Gerardo.

La tranquilidad, las vistas, esos ventanales que parecen cuadros y sobre todo, el buen trato y el precio, «porque para ser un hotel de categoría los precios de la cafetería son muy normales», es lo que hace que Gerardo no cambie el Rúa Vieja por ningún otro bar. «Cuando los peregrinos me preguntan dónde pueden tomar un buen café les mando aquí, porque además está justo a la entrada del camino».

Foto: Fernando Díaz (Riojapress)

Y es que diariamente pequeños grupos de personas que van a caminar por el Parque del Ebro, gente a la que le gusta tomar su café por la mañana con la calma de fondo y el periódico en la mano, o los que visitan o trabajan en el Hospital Provincial o el Tanatorio, saben que Rúa Vieja es una opción muy a tener en cuenta para tomar un buen desayuno con tostadas, bollería del día, bocadillos o sándwiches. Incluso para trabajar con el ordenador, el humo del café y la luz natural del día.

«El hotel cerró por primera vez en sus quince años de vida el 19 de marzo de 2020 por la pandemia. Retomamos en el primer trimestre del año pasado empezando poco a poco a potenciar algunos servicios. La cafetería permaneció cerrada más tiempo, pero el pasado abril reanudamos Rúa Vieja porque siempre había sido un referente para la gente que viene a caminar por el parque, gente que le gusta pasear entre Portales y el Ebro… Antes la ciudad estaba muy enfocada entre Portales y El Espolón y esta zona no contaba apenas con bares, así que apostamos por tener un establecimiento a pie de calle totalmente accesible para los logroñeses», explica Daniel Muela, director del hotel.

Modernidad, tradición y autenticidad

Desde que el hotel abriera esa puerta giratoria en la manzana triangular del casco antiguo logroñés, frente al Puente de Piedra, allá por 2007, «hemos apostado por esta zona de la ciudad a través de un espacio novedoso que a su vez respeta y conserva la idiosincrasia de lo que un día fue Logroño. El mayor ejemplo, el atrio interior donde descansa la antigua puerta del siglo XVI junto con ascensores panorámicos y una cúpula acristalada», señala Muela.

© Fotointeriores

Con parking privado, este espacio increíblemente luminoso tiene línea directa con los polígonos de la ciudad «sin tener la necesidad de meterte en el centro de Logroño, pero teniendo a tres minutos andando la catedral». Además, Daniel destaca que con la próxima llegada de Bosonit, el Espacio Lagares, los diferentes calados, el palacio que alberga la Seguridad Social… «estamos creando flujos de gente que hacen que esta zona del casco antiguo se convierta en un punto neurálgico de la ciudad en el que está habiendo muchas inversiones».

Celebración de eventos

Porque la zona se está poniendo de moda «y en eso hay que seguir apostando», Daniel confía en crear una sinergia entre lo que había antes y lo nuevo que pueda hacerles seguir creciendo. Por ello, el hotel cuenta también con un servicio para la celebración de diferentes eventos.

«Tenemos un comedor modular donde pueden reunirse de 30 a 120 personas. Nos adaptamos al tipo de evento con los diferentes espacios que tenemos». Con cocina y chef propios, la oferta de menús es amplia y variada «y se pueden hacer mil combinaciones, teniendo siempre en cuenta todo tipo de intolerancias».

Foto: Fernando Díaz (Riojapress)

Quizás, lo que más diferencia a este espacio de otros que también organizan eventos es su exclusivo atrio donde, previamente, «servimos un cóctel con varios pinchos, croquetas, nuestras riquísimas cucharas de risotto, la brocheta de verduras… Es el perfecto punto de encuentro para los comensales que vengan a la celebración».

Bodas, bautizos o comuniones, «y teniendo en cuenta que tenemos varias iglesias cerca, es muy cómodo aparcar el coche al punto de la mañana y olvidarte de él hasta que termina». Además, el Colegio de Médicos está al lado y las conferencias o congresos que suelen darse normalmente terminan con una cena o comida que cómodamente puede hacerse en el hotel.

Y llegan las fechas de las quedadas navideñas… «Ya tenemos varias reservas y es que nuestro espacio es el idóneo para disfrutar de una buena cena o comida y después, a dos pasos, seguir la celebración en la zona de bares de la capital».

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