El Rioja

El Alto Najerilla, tierra de espumosos en ‘viñedos límite’ de garnacha y viura

Vintae elabora burbujas de esta zona fría de Rioja

Vendimia en Villaverde para los espumosos de Vintae. | FOTO: Vintae

Custodia San Millán de la Cogolla un ‘terroir’ único a los pies de la Sierra de la Demanda. En su cara más septentrional, con una orientación norte y una influencia continental y atlántica. Allí, en lo que antiguamente se conocía como el Somontano riojano, viñedos límite de garnacha y viura mayoritariamente se asientan a más de 600 metros de altura sobre suelos frescos arcilloferrosos, entre las localidades de Cárdenas y Badarán y que suman unas 40 hectáreas. Una zona que goza de tener una de las menores integrales térmicas de la comunidad, lo que la convierte en una privilegiada para traer uvas con menos graduación alcohólica y mayor acidez, pero con una buena maduración a su vez.

Hasta allí viajó en 2015 la Compañía de Vinos Vintae para impulsar su nuevo sueño. En realidad, el sueño de José Miguel Arambarri, quien atisbó tiempo atrás que este lugar mostraba las características esenciales para elaborar un espumoso de estilo «afilado», con un frescor, verticalidad y finura muy singulares. Algo único en el país gracias a ese clima continental frío, ya que el resto de zonas tradicionales de elaboración, como cava, tienen una influencia más mediterránea que aporta mayor madurez a los vinos. Un espumoso, además, diferente a los de Champagne. «Aunque la integral térmica aquí sea similar a la de la Montaña de Reims en Champagne, juega a nuestro favor que allá las precipitaciones se reparten a lo largo de todo el año. Aquí se concentran en el invierno, dejando un verano más seco que reduce el riesgo de plagas y enfermedades», remarca Richi Arambarri, gerente de Vintae y a quien los viñedos en altura le apasionan también para elaborar sus vinos tranquilos, como hace en San Vicente de la Sonsierra y Badarán.

Garnachas de Vintae en el Alto Najerilla. | FOTO: Vintae

Todo comenzó con un estudio de climatología previo a esa primera elaboración de 2015, gracias a los expertos Fernando Martínez de Toda y Jean Pierre Valade, originario de Champagne y con gran trayectoria en estos vinos. «Lo que se descubrió entonces fue el potencial enorme de esta zona, con suelos que traen unas acideces muy marcadas, que al fin y al cabo es lo ideal si buscas elaborar este tipo de espumosos. Pero hay que dejar claro que en ningún caso queremos compararnos con la región francesa porque tenemos una materia prima diferente. Primero, nosotros aquí trabajamos con variedades autóctonas y no usamos, por ejemplo, la chardonnay. Además, el suelo allí es calcáreo. Es decir, sí compartimos matices en los vinos porque ambos nos guiamos por esa finura y frescura, pero somos diferentes», aclara.

Estas uvas se recogieron este año a principios de septiembre en una vendimia peculiar. «Contra todo pronóstico, ha sido una zona que hemos vendimiado antes que en las zonas más cálidas. Se hablaba de una cosecha adelantada, pero en esas viñas de menor altura como las de San Vicente la maduración se paró y hemos acabado vendimiando en fechas habituales de un año normal. Mientras, en las zonas frías como el Alto Najerilla, el equilibrio se logró desde el principio y no hubo que parar», explica Arambarri.

Richi Arambarri, gerente de Vintae. | FOTO: Vintae

Y como en toda experimentación, no siempre han salido los resultados esperados. Richi suele decir que en esto también han tenido «la suerte del principiante», y es que el de 2015 fue un año extraordinario para la vinificación, pero habrá otras añadas que no salgan al mercado. Estos espumosos del Alto Najerilla verán la luz por primera vez el próximo mes, concretamente de la añada 2015. «Pero estamos ante un territorio único e idóneo para estas elaboraciones que, aunque mayormente se dedica a otros cultivos como el cereal, queremos que todo esto no sea algo anecdótico y cale en futuros productores», insiste. Serán dos vinos, un blanco de blancas y un blanco de tintos, que sumarán entre ambos unas 500 botellas. «Se van a vender exclusivamente en restaurantes de Estrella Michelin que funcionarán como altavoces para su difusión gracias también al interés que han mostrado durante este tiempo. Un producto limitado, por tanto, pero que irá creciendo en volumen poco a poco».

Una ambición que promovió su progenitor, pero que Richi ha querido llevar más allá. Incluso más allá de los límites de Rioja. El pasado año el departamento de I+D+i de la firma riojana viajó hasta Villaverde de Rioja para impulsar el proyecto de investigación de elaboración de vinos espumosos a través del método ancestral conocido como “pét-nat” (o pétillant naturel). Concretamente en un término conocido como Las Viñas, «así que se trata de una zona donde históricamente hubo viñas, pero que luego la delimitación de la denominación la dejó fuera, como ocurrió con otros municipios de la comunidad con un potencial enorme para el cultivo». Tampoco tienen pensado sacarlo como un Espumoso de Rioja, ya que es meramente un proyecto de experimentación, pero un proyecto a largo plazo.

Vendimia en Villaverde para los espumosos de Vintae. | FOTO: Vintae

«Más que de vida, es un proyecto de generaciones con el que también nos gustaría animar a la gente a plantar en estas zonas aptas para elaborar espumosos». Arambarri considera que ante la situación medioambiental actual, «los límites de cultivo en Rioja no tienen sentido porque hay pueblos que se quedan fuera cuando antes sí tenían viñedo». Por otro lado, aplaude que se haya flexibilizado la legislacion nacional y se permita plantar legalmente en estas zonas, como han hecho ellos en Villaverde. «Así que sería fantastico que Rioja ampliara sus limites».

Este viñedo experimental de dos hectáreas plantado en cordón vertical a unos 900 metros de altura cumple ya seis años. El objetivo de este proyecto, todavía en una fase muy incipiente y cofinanciado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, es analizar la adaptación al suelo y clima de variedades locales como tempranillo blanco, turruntés, garnacha blanca o maturana blanca, y otras foráneas como pinot noir y chardonnay. «Tenemos la materia prima y climatología perfectas para elaborar unos vinos de estas características gracias a la acidez natural», valora el CEO de Vintae y conseguir así los primeros espumosos de estas características en La Rioja, «aunque sin intención alguna de comercializarlos».

La principal diferencia entre esta forma de elaborar espumosos y la tradicional que emplean en el Alto Najerilla está en el momento del embotellado. Mientras que en el método tradicional, ‘champenoise’, se consiguen las burbujas con una segunda fermentación que se inicia dentro de la botella, con el método ancestral se lleva a cabo una única fermentación que comienza en el depósito. Pero el vino se embotella antes de que termine dicha fermentación para que la finalice en la propia botella, generando así la burbuja.

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