El Rioja

Una vendimia larga, mermada y con problemas de maduración llega a su fin

La vendimia llega poco a poco a su fin en toda España, confirmando que se trata de una campaña atípica, que empezó de forma temprana pero que se ha alargado por problemas de maduración de la uva, y cuya producción se sigue advirtiendo corta.

En el caso de la DOCa Rioja, ya se han recepcionado más de 380 millones de kilos de uva, según el último parte de arraster emitido por el Consejo Regulador. Aunque todavía no se adelantan a estimar el porcentaje de merma respecto al año pasado, la evidencia indica que esta cosecha 2022 será más escasa en producción que la de 2021, cuando se recogieron 413.813.100 kilos.

Las cooperativas y las organizaciones profesionales agrarias del país atisban una cosecha baja que estará alrededor de 36 millones de hectolitros de vino, frente a los cerca de 40 millones del año pasado. Los expertos han destacado también que, si bien el calor llevó a una maduración adelantada de la uva y, en consecuencia, la vendimia comenzó antes, en muchos casos, sobre todo en variedades blancas de secano, hubo que parar porque el fruto no cogió el grado suficiente.

Este problema también se ha palpado en Rioja, donde muchos viticultores han aguardado más tiempo para vendimiar a la espera de llegar a esa graduación deseada, a pesar de correr el riesgo de perder la poca acidez con la que este año venía la uva.

Bien es cierto que las lluvias que rociaron los campos de esta región fueron bien agradecidas entre el sector, mejorando así la productividad y dotando a las bayas de mayor peso. Sin embargo, ha habido uvas que se han cortado a pesar de no estar en su punto de maduración óptimo. Como punto a favor, la de este 2022 se ha caracterizado por ser una cosecha con una excelente sanidad, tal como remarcan los técnicos.

Para el responsable sector vitivinícola de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), Joaquín Vizcaíno, la previsión de cosecha no ha cambiado respecto a las primeras estimaciones y la sitúa en 36 millones de hectolitros de vino y mosto, frente a los 40 millones de 2021 y los 42,5 de los últimos 5 años.

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) también se mantiene en que la cosecha será «corta y de buena calidad», como se preveía, e incide en que se trata de una vendimia «extraña» en cuanto a la maduración del fruto. «Si bien la vendimia se adelantó bastante en algunas zonas, luego hubo que parar y esperar a que algunas variedades de uva terminaran de madurar porque no habían cogido grado», dice el técnico de Vino de esta organización, José Manuel Delgado. En las zonas de calor, sobre todo los viñedos de secano, la vid perdió sus hojas y no se produjo la reserva de glucosa de los racimos de la que depende el grado.

Cuestión de precios

Aunque la tónica general apunta a un incremento de precios de la uva respecto al año pasado, en Rioja son muchos los viticultores que isguen entregando su producción sin conocer el el beneficio que obtendrá de ella. Una falta de contratos que ya han denunciado las OPA.

Fuera de estas fronteras, el precio de una de las uvas mayoritarias, la airén blanca, se ha situado alrededor de 0,017 euros el kilogrado (2,80 pesetas el kilogrado, frente a los alrededor de 2,50 pesetas el kilogrado del año pasado, como se referencian aún los precios en Castilla-La Mancha).

El aumento no alcanza para cubrir costes de producción, que se han incrementado entre un 60 y un 70 por ciento respecto al año pasado y en algunos casos un cien por cien, como los fertilizantes, denuncia el representante del sector del vino en ASAJA Nacional, José Ugarrio. «No hay beneficio y a eso hay que sumarle que la producción será más baja este año. No pinta bien», asevera. En el caso de otras uvas más minoritarias, como el albariño, la situación es mejor y el precio, que se ha situado en torno 2,50 o 3 euros el kilo, está por encima del coste de producción, concluye este experto.

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