El Rioja

El cierre de vendimia llega a San Vicente: más de 350 millones de kilos en bodega

La vendimia en Rioja entra su recta final. Y dentro de ella, en sus últimos millones de kilos, que se dice pronto. El arrastre de este lunes registra que ya se han superado los 350 millones en toda la Denominación de Origen Calificada (DOCa), por lo que apenas restan unos veinticinco o treinta, según los cálculos de los expertos.

De hecho, este lunes han cerrado otras veinticinco localidades la vendimia de forma oficial -para vendimiar viñedos de estos municipios se debe informar al Consejo Regulador antes de cortar la uva-. La bajada de la persiana en las bodegas alcanza ya importantes pueblos de Rioja Alta y Rioja Alavesa como San Vicente de la Sonsierra y Oyón, aunque todavía resisten Haro, Briones, Elciego, Laguardia…

El Consejo Regulador ha informado este lunes de los cierres de Alesón, Arenzana de Abajo, Arenzana de Arriba, Azofra, Berga, Bergasillas Bajera, Bezares, Cárdenas, Daroca de Rioja, El Redal, Hormilleja, Huércanos, Lanciego, Manjarrés, Nájera, Ocón, Oyón, San Vicente de la Sonsierra, Santa Coloma, Santa Engracia de Jubera, Torremontalbo, Tricio, Tudelilla, Uruñuela y Ventosa.

El pasado jueves ya cerró otra importante tanda de municipios entre los que destacan Logroño, Lapuebla, Quel, San Asensio, Fuenmayor, Cenicero y Arnedo. Un día más tarde, en Diario La Rioja, el periodista Alberto Gil arrojaba algo de luz sobre una de las incógnitas de la cosecha 2022: el precio de la uva. Este rondará los 72 céntimos en tintas y los 60 en blancas, aunque haya operaciones por encima y por debajo. Las cosas del mercado.

«Estamos ante una vendimia que se está desarrollando de forma muy interesante. Una vendimia que se está desarrollado como un auténtico tobogán de emociones en el que la meteorología ha sido el principal factor. Así, frente a la sequía y las altas temperaturas del verano que despertaron los nervios, en las últimas semanas se ha propiciado un cambio térmico con el frío y el viento como protagonistas. Las uvas que el calor se estaba comiendo ahora están en una situación de maduración fenólica extraordinaria», destacaba la semana pasada el director técnico del Consejo Regulador de la denominación, Pablo Franco.

Aunque no se atreva a estimar la producción amparada aproximada para este año, aseguraba que habrá merma respecto a la cosecha anterior, cuando se recepcionaron unos 413 millones de kilos. «Va a ser una campaña moderada, pero en cantidad. Lo que está claro es que cada día que pasa se logra más ese equilibrio entre la maduración fenólica y la acohólica, de ahí que algunos estén ralentizando la entrada de uva», añade.

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