El Rioja

«Rioja tiene que hacer lo que quieren los riojanos, pero también lo que quiere el público de fuera»

Máster en Viticultura y Enología, las cosas de la vida llevaron al calagurritano Claudio Herrero a ser el director general de la DO Cariñena. Un riojano a los mandos de una de las denominaciones más desconocidas, pero con una gran proyección de futuro.

-¿Cómo llega un riojano a ser director general de la DO Cariñena?

– Fue un poco por cosas de la vida. Tras volver de trabajar en Holanda eché currículum y la denominación me dio la oportunidad de trabajar como técnico de bodegas, el director general falleció repentinamente y me ofrecieron ese puesto. Llevo en el cargo 33 años. Pasé de ser uno de los directores generales de denominaciones más joven a ser ahora uno de los mayores.

– España tiene alrededor de setenta denominaciones de origen de vino: ¿qué diferencia a una de otras?

– La principal diferencia es el territorio, la zona geográfica y todo lo que ello conlleva: condiciones climáticas, altitud… También es importante la variedad y cómo se elabora el vino, pero la principal diferencia es el territorio.

– ¿Qué destacaría de la DO Cariñena sobre el resto de denominaciones?

– Es una denominación muy desconocida. Está muy concentrada y es pequeñita. Son 2.000 personas las que componen esta denominación, por lo que es muy complejo compararla con otras. A pesar de ser una denominación tan reducida, la gente se lleva sorpresas cuando hablamos de exportación. El vino de Cariñeña es el quinto que más se exporta de toda España. Somos segundos en Alemania, terceros en Rusia, cuartos en Francia, quintos en Reino Unido… y eso sólo con 32 bodegas. Exportamos un 63 por ciento de la producción a sesenta países. Es un vino con un gran potencial.

– Cariñena es un vino con mucha historia, dicen que es un vino de reyes.

– Hasta hace poco tiempo no conocíamos la historia del vino de Cariñena. Tuvimos que buscarla en archivos y nos llevamos una grata sorpresa. Se remonta a varios siglos atrás y además ha estado siempre muy relacionada con las casas reales. Así, mirando en los archivos, vimos que en 1415 el rey Fernando I de Aragón ya utilizaba este vino para sus viajes o que el Estatuto de la Vid de Cariñena se remonta a 1696 y se firmó para limitar las plantaciones según la calidad de la tierra. El conde de Aranda envió vinos de su bodega de Cariñena a Voltaire… Si nos acercamos más en el tiempo, Alfonso XII ya utilizaba los vinos de esta tierra para agasajar a sus visitas y Alfonso XIII otorgó a Cariñena el título de ciudad en reconocimiento a su legado histórico y su lucha contra la filoxera. También ha sido un vino habitual en la mesa del rey emérito y en la del actual rey. Así que sí, es un vino que siempre ha estado presente en las mesas reales.

– ¿Cómo es el vino de Cariñena?

– Lo que marca a este vino es el territorio. El 80 por ciento de la zona es pedregosa por eso se le llama ‘el vino de las piedras’. Hay grandes zonas de cascajo y la zona de ladera está muy bien orientada. Las piedras ofrecen humedad a los terrenos y que esta humedad se mantenga en el tiempo porque las precipitaciones aquí no son muy altas. Es una zona que se asemeja mucho a lo que puede ser Alfaro o Aldeanueva de Ebro en cuanto a climatología. Dentro de las variedades, la garnacha es importante pero tenemos una variedad propia que es la Cariñena, lo que en La Rioja se conoce como Mazuelo, que es de aquí y que tiene un potencial impresionante, bien metida en barrica da vinos espectaculares.

– ¿Hacia dónde va el futuro de Cariñena?

– Pues hacia donde va el resto del sector. Estamos en un sector muy globalizado, hay que diferenciarse de alguna manera y tiene que ser a través de la calidad. Ahora estamos haciendo un estudio de 700 hectáreas para hacer algo especial con los viñedos emblemáticos. Algo así como lo que se ha hecho en La Rioja con los viñedos singulares. Luego hay que tener en cuenta que no se puede vender igual en España que fuera de ella. En Estados Unidos casi no te piden ni una denominación, lo que quieren es una variedad y hacia ahí hay que tender.

– Habla de Rioja como ejemplo: ¿cómo ve la situación de la DOCa?

– Rioja es el número uno en España en importación y en exportación. Tiene algunas de las mejores bodegas del mundo y tiene la mejor bodega del mundo. Para mí es Marqués de Murrieta. El reto de Rioja es no quedarse parada e ir evolucionando porque el mercado evoluciona muy rápido. Creo que se están haciendo muy bien las cosas. Rioja tiene que hacer lo que quieren los riojanos, pero también lo que quiere el público de fuera. Por ejemplo, hay algo que ya no se tiene tanto en cuenta como antes que es si un vino es crianza, reserva… la gente tira ya más por las añadas y hay bodegas en Rioja que lo están haciendo muy bien. Son pasos complicados pero hay que ir dándolos.

– ¿Cómo se solventa un verano tan seco como el que hemos vivido en una DO como Cariñena?

– Aquí tenemos un problema endémico con la polilla que solventamos con técnicas de confusión sexual. Está en el pliego para pertenecer a la Denominación de Origen, si no utilizas esta técnica no puedes pertenecer e ella. Así que si controlas eso y no tienes granizo durante el año, la sequía no es mayor problema en esta denominación más allá de la cantidad. A principios de junio preveíamos cien millones de kilos, después llegaron las olas de calor y redujimos las previsiones a los 55 millones de kilos pero con lo que llovió en agosto en cinco días y ya con mediciones más precisas rondaremos los 70 millones de kilos, un poco menos de la media habitual. Así que esperamos una buena cosecha.

– La uva cariñena es muy mediterránea pero a la vez muy cosmopolita.

– Esta uva está prácticamente en todo el mundo. Salió de Aragón a Cataluña, de allí pasó a Francia y luego al resto del mundo, la podemos encontrar en Nueva Zelanda, Argentina, Chile… Si se trabaja bien da un vino exquisito, su mayor problema es el oidio pero ahora se están haciendo clones con menores problemas y bien tratada y controlada en lugares como Nimes se están haciendo vinos emblemáticos. En Chile, por ejemplo son una viñas de muy alto nivel que pueden competir perfectamente con los Merlot.

– No le voy a poner en el compromiso de preguntarle que si vamos juntos a comer elige un Rioja o un Cariñena.

– Puedes ponerme tranquilamente en el compromiso porque yo siempre digo que el mejor vino es el que se comparte, que depende más el dónde, con quién, cómo y cuándo que el qué. Así que podríamos tomar un garnacha joven frutal para el primer plato, que puede ser una ensalada, y con el segundo, que ya va a ser más potente, un Cariñena con barrica. Hay muchos vinos y hay que probar cosas nuevas. Se hacen vinos maravillosos en todas las denominaciones, en todos los países y hay que probarlos para aprender cosas nuevas.

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