El Rioja

Andreu, firme con la unidad de Rioja: «Que nadie confunda a nadie»

Andreu se muestra firme con la unidad de Rioja en su discurso durante el Pisado de la Uva

La presidenta del Gobierno de La Rioja, Concha Andreu, ha defendido este miércoles, en el discurso institucional del Pisado de la Uva, la unidad de la Denominación de Origen Calificada Rioja “que nos ha hecho fuertes y distintos y nos ha hecho absolutamente inconfundibles en el escenario vitivinícola”. Ha reiterado, asimismo, que de esa unidad depende “la originalidad de cada vino nuestro”, a la par que ha pedido que en este tema “nadie se engañe, ni confunda a nadie”.

En su intervención en el Paseo del Espolón en el Día de San Mateo, Andreu ha hecho un paralelismo entre el paralelismo entre vid y vida, destacando que el vino “constituye en sí mismo, en su cuerpo y en su estructura, una lección vital, completa, imperecedera”. Ha manifestado que el vino “es el arte de madurar, como intentamos que también lo sea el curso de nuestras vidas” y considera que es también “un arte de la espera de cada cosecha” en la que se producen “momentos de incertidumbre”.

La jefa del Ejecutivo ha recordado que, tras dos años de pandemia y de suspensión del Pisado de la Uva, la cita de este año con la ofrende del primer mosto a la Virgen nos ha conseguido hacer “volver a renacer y a reinventarnos, algo que consigue el vino cada año”. Han sido dos años en los que “no ha cesado la intensidad del trabajo y del pensamiento sobre el vino de Rioja y, sobre todo, lo que nos vincula a su destino, como fruto, como emblema y como industria”.

A su juicio, la reinvención del futuro del Rioja va asociada “a una reinvención de nuestros proyectos como región de España, pero también –y esta perspectiva se viene consolidando de una manera incontestable, irreversible y gozosa– como uno de los viñedos, es decir paisajes, capitales del mundo” de forma que considera que “pensar el vino es una forma esencial de pensar La Rioja”.

La responsable del Gobierno riojano ha asegurado que la recuperación económica “hay que escalarla con medidas, cuidado y una mirada completa a nuestro alrededor” al tratarse de un asunto de índole global. “Siendo conscientes de la complejidad de la situación general, que influye en el sector junto a otros factores de mercado y macroeconómicos, tenemos razones para renovar e incentivar el compromiso con el vino, desde la sociedad riojana y desde su gobierno. Porque no solo tenemos una responsabilidad con su presente, sino con su futuro, que, a su vez, será el vino que heredarán las nuevas generaciones”, ha indicado.

La Conferencia Mundial sobre Enoturismo

Según ha reseñado, «estamos en el momento de convertir la tradición en una vocación de modernización integral, que potencie todas las dimensiones del vino, aplicadas a los nuevos formatos que permiten su proyección, conocimiento y comercialización, y la conexión con la red enológica mundial: el enoturismo, la I+D, la formación tecnológica, el emplazamiento estratégico, el impulso competitivo”. Cree, además, que “nada de esto sería esencial, sincero, si no estuviera sustentado por el amor, el respeto y el trabajo de siglos (…) que dotó de personalidad a nuestro vino”.

La presidenta de La Rioja ha mostrado su satisfacción por el hecho de que “ya somos un referente puntero del panorama actual del vino” y ha afirmado que en 2023 “seremos su epicentro cuando La Rioja acoja la celebración de la 7a Conferencia Mundial sobre Enoturismo de la Organización Mundial del Turismo (OMT)” que nos convertirá en “anfitriones de tan importante cita mundial, la máxima, dedicada al protagonismo de las calidades del vino en el enriquecimiento de la oferta turística y, por tanto, del descubrimiento cultural, histórico, gastronómico y lúdico de las regiones que lo producen y cuidan”. “Será una gran oportunidad para ahondar en el alcance de nuestros vinos y en el conocimiento mundial de nuestra región. Será un honor que ostentaremos tras Georgia, Argentina, Moldavia, Chile, Portugal e Italia”, ha concluido.

A continuación, el discurso íntegro de la presidenta:

Presidente del Parlamento, diputados y diputadas;
Alcalde de Logroño y miembros de la corporación municipal;
Consejeros y consejeras del Gobierno de La Rioja;
Presidente del Tribunal Superior de Justicia de La Rioja;
Diputados y diputadas del Congreso
Resto de alcaldes, alcaldesas, concejalas y concejales de La Rioja:
Resto de Autoridades; representantes de asociaciones y otros colectivos;
Amigos y amigas
Señora (Virgen de Valvanera)

El vino constituye en sí mismo, en su cuerpo y en su estructura, una lección. En todos los órdenes. Una lección vital. Completa. Imperecedera. Casi nada de lo que le sucede al vino nos es ajeno. Y mucho menos en La Rioja y aquí en su capital, Logroño.

Gracias a sus cualidades orgánicas educamos una sensibilidad que nos hace más receptivos a los arcos de sabor, de fragancia y de textura de los frutos y elementos de la tierra.

Gracias a sus cualidades estéticas, a sus formas y a su brillo, se estimula nuestro aprecio por el baño de la luz sobre la naturaleza, los seres y las cosas: nutriéndolas; sustanciándolas; transparentándolas; desde la piel de la baya al trasluz de una trasiega o de una copa. 

El campo del vino es en La Rioja, en cualquier época del año, pero desde luego en la vendimia y en el otoño entrante, un lienzo de una belleza única. 

Lleno de trazos, reflejos y matices de color, con cada uno de sus filamentos convertidos en una pincelada, en un milagro de transformación cromática y vegetal, camino de la siguiente cosecha. Y del siguiente lienzo.

El vino es arte. El arte de madurar. Como intentamos que también lo sea el curso de nuestras vidas. Y también, por lo que éstas tienen de cambiantes e incluso de imprevisibles, nos resulta familiar el identificarnos con los avatares del vino. 

Porque el vino es el resultado de una gestión de las bondades y de los accidentes de la naturaleza, del clima, del terreno. De la propia vida de la vid.

Qué cercanas, por cierto, las dos palabras: vid y vida.

Así, el vino es también un arte de la espera, del moldeado de la espera. Y en la espera, cada cosecha, se producen momentos de incertidumbre. Pero también golpes de fortuna. Aunque, bien lo saben sus hombres y mujeres, en el vino no hay suerte verdadera que no esté ganada por el esfuerzo diario, a pie de viña. En el campo, en la bodega, en el laboratorio, en el mercado y en la mesa.

Me refiero, pues, a una espera ilusionada pero también atenta y diligente, por la vid y el vino por venir. Por su aventura continua. En la confianza, eso sí, de que cada vino nuestro, de que cada Rioja, es una obra original.

La originalidad es, así, la garantía que debemos seguir preservando a toda costa. Originalidad desde que se piensa hasta que se cata. A lo largo de toda la secuencia del vino. 

Y la unidad, que nos ha hecho fuertes y distintos, que nos ha hecho absolutamente inconfundibles en el escenario vitivinícola. De la unidad depende la originalidad. Y viceversa. Nadie se engañe, ni confunda a nadie.

Si pensamos en lo que nos ha sucedido desde 2020, en la parálisis producida por la pandemia, en la suspensión de esta cita con nuestra tradición de contacto temprano, piel con piel, con el primer mosto; en esta brecha de dos años, digo, se nos aparece de inmediato el paralelo con la espera de volver a renacer y a reinventarnos, algo que consigue el vino cada año. Nadie podía habérnoslo advertido: la COVID emergió como una plaga invasiva y feroz, como una tormenta de piedra, como un viento enfermo. 

Todo el tiempo transcurrido desde septiembre de 2019, cuando yo me presentaba ante ustedes por primera vez como presidenta, ha constituido hasta el momento presente, en lo personal –pues como ya les dije en aquella ocasión me tengo por una mujer del vino– pero también como cabeza del gobierno regional, una crianza de esperanzas, de empeños, de ideas… aguardando un día como el de hoy, en el que podemos abrir y celebrar, tras dos años de espera inédita en los que, no obstante, no ha cesado la intensidad del trabajo y del pensamiento sobre el vino de Rioja y sobre todo lo que nos vincula a su destino, como fruto, como emblema y como industria; un bienio en el que hemos cultivado el anhelo y la necesidad de volver a ver la luz. La que le hace falta a la viña y también a nosotros. 

Una suerte de reinvención. Y la reinvención del futuro del Rioja va asociada a una reinvención de nuestros proyectos como región de España, pero también –y esta perspectiva, como luego destacaré, se viene consolidando de una manera incontestable, irreversible y gozosa– como uno de los viñedos capitales del mundo.

Junto a otras líneas y zonas de reflexión y actuación que, lejos de descuidar, hay que profundizar por conformar nuestra sociedad, carácter y economía, pensar el vino es, como corresponde destacar hoy, 21 de septiembre, en el corazón del tiempo de vendimia, y en el centro de esta celebración, una forma esencial de pensar La Rioja.

La recuperación, que, como las crisis, ya no es nunca un asunto local sino global, dependiente de numerosos y aleatorios vectores y agentes, nunca parece confirmarse por completo. 

La pandemia ha unido su estela –menguante, esto es hecho– con otra tragedia que ha alterado el estado de cosas del planeta: la invasión de Ucrania. Una nueva guerra en el continente europeo que ha vuelto a poner en jaque las economías, relaciones y equilibrios internacionales. Y la conciencia humanitaria. Por eso, la ansiada recuperación hay que escalarla con medidas, cuidado, justicia y una mirada completa y humana a nuestro alrededor.

Con todo, y siendo conscientes de la complejidad de la situación, que influye en el sector junto a otros factores de mercado y macroeconómicos, tenemos razones para renovar e incentivar el compromiso con el vino; desde la sociedad riojana y desde su gobierno. Porque no sólo tenemos una responsabilidad con su presente sino también con su futuro, que a su vez será el vino que heredarán las generaciones futuras.

Porque el vino es trasmisión, legado. Una sabiduría.

Nos encontramos en el momento de oportunidad, en el trance de convertir la tradición en una vocación de modernización integral, que potencie todas las dimensiones del vino, aplicadas a los nuevos formatos que permiten su proyección, conocimiento y comercialización, y la conexión con la red enológica mundial: el enoturismo, la I+D, la formación tecnológica, el emplazamiento estratégico, el impulso competitivo. 

Pero nada de esto sería esencial, sincero, si no estuviera sustentado por el amor, el respeto y el trabajo de siglos. Una admiración entrañada y continua por el talento, el desvelo y la inspiración que dotó de personalidad única a nuestro vino. Eso acredita nuestros pasos presentes y, sobre todo, futuros.

Ya somos un referente puntero del panorama actual del vino, eso es indudable, pero el año que viene seremos su epicentro cuando La Rioja acoja la Celebración de la 7ª Conferencia Mundial sobre Enoturismo de la Organización Mundial del Turismo. 

Hoy, a esta misma hora, en el mismo instante en el que pronuncio estas palabras, a más de mil kilómetros de aquí, en la ciudad de Alba, en el Piamonte italiano, en la provincia de Cuneo, La Rioja está recibiendo, en forma de ánfora dorada. El testigo que nos convertirá en anfitriones de tan importante cita mundial, la máxima, dedicada al protagonismo de las calidades del vino en el enriquecimiento de la oferta turística y, por tanto, del descubrimiento cultural, histórico, gastronómico y lúdico de las regiones que lo producen y lo cuidan. 

Será una gran oportunidad para ahondar en el alcance de nuestros vinos y en el conocimiento mundial de nuestra región, Será un honor que ostentaremos tras Georgia, Argentina, Moldavia, Chile, Portugal e Italia.

Y ahora, para finalizar, reitero, con ánimo y motivo, el brindis que realicé desde esta tribuna en septiembre de 2019:

“¡Buen año, mujeres y hombres del vino de Rioja. Buen año, riojanas y riojanos; los aquí residentes y los que viven en Hispanoamérica o en otras latitudes, y a los que ahora sentimos más cerca que nunca! ¡Buen año, señora! 

Y ahora les pido que me acompañen: 

¡VIVA EL RIOJA!

¡Y VIVAN LA TIERRA Y LAS MANOS QUE LO HACEN POSIBLE!” 

¡Y VIVA LA RIOJA!

Muchas gracias.

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