La Rioja

Músicos más allá de la música: una profesión en constante evolución

En una época tan globalizada y competitiva como la que nos está tocando vivir, hacer de tu pasión un trabajo se antoja complicado, pero con esfuerzo y, por supuesto, formación continua, se puede. Y la música no es menos.

El sector de las artes escénicas y la música se truncó hace dos años con la llegada de la pandemia. El cierre de auditorios, teatros y espacios en general afectó a la línea de flotación de un sector que vive de que la gente pueda disfrutar. En 2021 la industria de la música en directo había retrocedido ocho años, cifras que, afortunadamente, se van recuperando si tenemos en cuenta las previsiones para este 2022 en cuanto a la celebración de festivales.

Pero Ernesto Rodríguez-Monsalve, docente y coordinador del Área de Música de UNIR, prefiere ver el vaso medio lleno. «Durante estos dos últimos años el consumidor de cultura se ha dado cuenta de la importancia de las artes en nuestras vidas. ¿Qué hubiera sido el confinamiento sin libros, sin música, sin películas? Las artes y la cultura estuvieron ahí para acompañarnos durante el confinamiento».

Además, Rodríguez-Monsalve destaca que ha sido un tiempo que los profesionales han utilizado para reflexionar sobre hacia dónde iba el futuro y han aprovechado para formarse y consolidar su trayectoria desde el plano curricular y académico. «UNIR ha comprobado cómo esa creciente necesidad de profesionales que ya no podían subirse a un escenario o poner música a la banda sonora de una película, han apostado por formarse».

Con el fin de responder a esta demanda social en esta área, UNIR cuenta con diferentes Grados y Másteres para que los estudiantes alcancen una visión completa y den un salto cualitativo en su trayectoria como músicos, compositores, musicoterapeutas, docentes o investigadores.

Pero ¿cómo se enseña música en una universidad online? «En nuestro caso no enseñamos a tocar el piano o el violín, sino las disciplinas académicas de todos los sectores profesionales de la música susceptibles de ser investigados y estudiados». ¿La ventaja? Que el profesor entra en tu propio hogar a través de la pantalla del ordenador. Pero no solo entra en tu casa, «sino en tu espacio más seguro, donde te encuentras más cómodo, donde la tensión se relaja. Porque los músicos, por lo general, suelen tener un espacio personal y musical donde guardan su instrumento, sus discos, equipos de sonido… y ahí es donde llegamos».

Y lo hacen con un programa educativo totalmente personalizado, «con recursos magníficos, temarios redactados y revisados por los mejores docentes musicólogos y, fundamentalmente, actualizados».

Revolución digital

Porque la música, hoy en día, está más presente y accesible que en ningún otro momento de la historia. «Si ahora quieres escuchar una pieza musical, sea de Johann Sebastian Bach, The Beatles o Justin Bieber, lo tienes al alcance de un solo click. Esto no se daba hace cuatro días», recuerda Ernesto, y es que antes, cuando queríamos tener una canción que nos gustaba y sonaba en Los 40 Principales, o bien le dabas al ‘rec’ en tu pletina o comprabas el disco.

Cosas de la digitalización, que te lleva, no solo a escuchar lo que quieres cuando quieras, sino a ver un concierto en directo sin tener que pagar entrada vía streaming. «La revolución ha sido absoluta». Y lo va a seguir siendo porque, como bien señala el docente, el nivel de exigencia y conocimientos ha crecido al mismo ritmo que el nivel de expectativas de los consumidores.

Por ello, un músico tiene que, casi, perseguir la excelencia. «Un músico es el dentista o el abogado que cada fin de semana toca con su grupo; Plácido Domingo; o el profesor de UNIR que diariamente comparte sus conocimientos para asegurarse de que la música se sigue transmitiendo y creciendo, un crítico musical o un gestor cultural».

Rodríguez-Monsalve subraya que para ser un buen músico hacen falta dos cualidades: las naturales que cada uno tiene y la formación, «tener la conciencia de que la música es una materia y profesión tan digna y complicada como cualquier otra. Un músico está desnudo en cada ocasión que toca y tiene que demostrar cada día su talento y valor, sea el músico que sea, y para ello tiene que mantener una formación continua».

El pasado, fundamental en la música del presente y futuro

El coordinador del Área de Música de UNIR defiende que para ser un buen músico, conocer la historia de la música es fundamental. «Si no conoces a Bach no conoces a los Beatles; si no conoces ‘La Traviata’ no vas a entender ‘El Fantasma de la Ópera’… al final todo está unido».

Tanto es así que, Ernesto hace especial hincapié en la relación entre la política y la música. Y como un ejemplo vale más que mil palabras… «Si los nazis no hubieran invadido Austria, no existiría el concierto de Año Nuevo; si Napoleón no hubiera invadido Europa, no podríamos disfrutar de la Tercera Sinfonía de Beethoven ‘Heroica’; es más, si Mozart no hubiera utilizado la celesta en el siglo XVIII para ‘La Flauta Mágica’, John Williams no hubiera compuesto así la banda sonora de ‘Harry Potter'».

Y todo esto nos lleva a un mismo camino: la formación y el conocimiento. «Porque las tendencias evolucionan y los gustos varían. Por ello, es necesaria una capacidad de actualización y una empatía enormes que vayan de la mano de los constantes cambios que sufren las artes escénicas y la música».

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