La Rioja

El pueblo riojano en el que todo el mundo va en bici: Rincón de Soto

El pueblo riojano en el que todo el mundo va en bici: Rincón de Soto

Todos los expertos señalan a Copenhague como la mejor ciudad del mundo para ir en bicicleta. El 55 por ciento de los viajes se hacen en este medio de transporte, tienen 330 kilómetros de carriles bici y 1,2 millones de kilómetros recorridos en bicicleta cada día. Aunque es imposible ir en bici a ver la Sirenita o el castillo de Rosenborg, en La Rioja hay un municipio que utiliza la bici desde hace décadas como uno de los medios de transporte más utilizados por sus vecinos. Se trata de Rincón de Soto donde en cada casa hay al menos una bicicleta. «En mi caso, cuatro», dice una vecina que ha salido a hacer la compra a primera hora de la mañana.

Pasear por Rincón de Soto es cruzarse continuamente con gente en bicicleta. Da igual la edad, da igual el sexo y da igual la hora del día. Paramos un segundo en una de las cafeterías más concurridas por la mañana en el municipio. Casi una decenas de bicicletas estacionadas en un lado de la calle. Al otro, la terraza donde muchos disfrutan del café. «La bicicleta siempre ha sido un medio de transporte muy utilizado en Rincón de Soto. Antes incluso más que ahora». Todos tienen una. Algunos han salido a primera hora de la mañana ya con ella.

«Es un tema de orografía», explica Guillermo, profesor e historiador del municipio al preguntarle si existe algo racional que justifique este uso. «Es un pueblo muy llano. La misma explicación que con Holanda. Por eso es más fácil su utilización». Siempre que se habla del tema, pone el mismo ejemplo. «Es la misma explicación que para el hecho de que hayan salido muchos futbolistas del pueblo: el chaval de Rincón se ha criado siempre con un balón en el pie jugando en la calle. Son calles amplias con un plano muy lineal». Otra causa para él es que la jurisdicción es muy pequeña. «Antes se iba a la huerta fácilmente en bicicleta con una barquilla detrás, las famosas ‘biciquillas'».

Unos abuelos aparecen entonces con su nieto en la parte de atrás de la bici. Seguramente van a la huerta a disfrutar de la mañana de vacaciones. Otro joven se acerca a su puesto de trabajo en bicicleta y dos mujeres charlan tras comprar el pan con sus bicis a modo de muleta. «Mi madre la llevó durante muchos años. Incluso cuando ya no podía andar tan bien, la llevaba como apoyo. Se sentía más segura», cuenta una de las vecinas que prosigue con su café mañanero.

«Y eso que no tenemos ni un solo carril bici. Sería interesante que, al menos, pusiesen uno desde la vía del tren hasta el gimnasio y las piscinas municipales porque son muchos los que utilizan la bici para ir allí. Se ha solicitado varias veces. Con la cantidad de gente que coge la bicicleta en Rincón de Soto parece increíble que todavía no esté hecho», reclaman.

Gregoria tiene 83 años. Aprendió a andar en bicicleta pasados los 30. «Aprendí tarde, pero ya no me he quitado de ella nunca. La utilizo para todo. Para venir a por el pan o a por la compra diaria. Para cuando salgo a tomar algo con las amigas y para darme paseos entre los perales. En vez de ir andando siempre voy en bici».

Y es que son muchos los mayores que utilizan la bicicleta a diario en Rincón de Soto. «Recuerdo que cuando mi suegro, que es de Calahorra, pasaba por Rincón, siempre decía que parecíamos chinos. Siempre con la bicicleta de un lado a otro», siguen comentando los del café. Antes incluso había más. «Mucha gente utilizaba hace años las bicis para ir a trabajar y veías por la avenida cuarenta o cincuenta bicis a la misma hora. Ahora la gente ya trabaja más lejos y entonces se utiliza más el coche, pero sigue habiendo una tradición muy arraigada a la bicicleta».

Tal es así, que hace unos años se decidió celebrar el Día de la Bici en Rincón de Soto. Consistía en dar un par de vueltas por el pueblo. «Yo creo que nadie se quedó en casa. Salimos todo el pueblo: mayores, familias completas, niños…». Un municipio peculiar en el que las bicicletas no son sólo para el verano. «Aquí se utiliza todo el año. Con chanclas en verano y con guantes en invierno». Ejemplo para muchos otros municipios con la misma orografía y sin una tradición tan sana y ecología implantada.

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