El Rioja

El calor no afecta al viñedo en Rioja, pero adelantará la vendimia un par de semanas

En el contexto de los trabajos de preparación para la vendimia y el análisis técnico que el Consejo Regulador lleva a cabo a este respecto, el órgano de control del organismo observa que tras una entrada en el periodo estival seca y calurosa, con olas de calor en el mes de junio poco frecuentes que extremaron las temperaturas, estas particularidades no condicionaron en demasía al viñedo, que ha mantenido un desarrollo correcto en su fase de crecimiento vegetativo.

«Tanto la floración y el cuajado fueron extraordinarios, destacando especialmente el cuajado en la variedad garnacha, más sensible en ese periodo pero que, sin embargo, el resultado de su desarrollo ha sido muy bueno. El tempranillo por su parte, variedad reina de la Denominación de Origen Calificada Rioja; se encuentra también en una situación correcta», han señalado este viernes.

Atendiendo a los parámetros de fertilidad, ha destacado que, a nivel general en la DOCa Rioja, es inferior a la de la anterior campaña, factor que está estrechamente relacionado con la cosecha por lo que, a priori, parece que podría preverse una cosecha más moderada, si bien quedaría por averiguar el número de uvas por racimo, con la información relativa al peso y tamaño que puedan alcanzar, para poder terminar de constatarlo.

En lo referente a la integral térmica, a cierre de junio fue significativamente superior a la correspondiente en la misma fecha del año pasado. Al inicio de la brotación, se disponía de una integral térmica más baja -situación que provocó una brotación más tardía con respecto a la pasada campaña- pero poco a poco fue mejorando, hasta encontrarnos en la situación más reciente, con una integral térmica entre un 25 por ciento y un 30 por ciento superior al año pasado.

Esto supone un adelanto significativo del ciclo en estos momentos, que podemos estimar de media para toda la Denominación de Origen en torno a los doce o quince días aproximadamente de adelanto con respecto al año anterior. Esta situación actual de adelanto, sin embargo, no condiciona la vendimia, puesto que aún queda un margen considerable de tiempo. Se trata de un dato orientativo que indica la precocidad del ciclo.

Si bien el mes de junio fue bastante seco, hubo precipitaciones significativas en los primeros días de julio, con lluvias concentradas principalmente en la zona de Rioja Oriental (el acumulado hasta el día 6 de julio se dató por encima de los 20 o 24 litros aproximadamente en la zona más oriental).

En lo relativo a esta fase de envero, si bien se observó de modo aislado el primer cambio de color de las uvas el día 1 de julio en Pradejón -un adelanto bastante considerable con respecto a 2021, de alrededor de veinte días en esa parcela concreta-, no es la media de la región y ha sido a partir del día 6 de julio, en la zona de Aldeanueva de Ebro y Alfaro, donde comenzó a apreciarse con mayor intensidad y es relevante porque marca el comienzo de la explosión del envero, subiendo desde la Rioja Oriental hacia Logroño, propiciado por el buen tiempo y la ausencia de lluvias y tormentas, favoreciendo la fase inicial de la maduración, siguiente paso natural.

En este sentido, atendiendo a la teoría, se puede prever que en 35 o 40 días aproximadamente llegaría el momento de vendimia, aunque aún no se puede saber con certeza, porque depende del impacto de los factores climatológicos.

La sanidad de los viñedos es extraordinaria y continúan su desarrollo de manera óptima. Dos aspectos que resultan clave en este momento particular, atendiendo a la intensa ola de calor que atravesamos, es el riego del viñedo y mantener su hoja: no es un año de extremado riesgo, puesto que el vigor es menor que en el año anterior; si hubieran presentado más vigor, se podrían dar más problemas por golpes de calor, como defoliaciones o parada vegetativa en los viñedos por las altas temperaturas, pero no se han observado daños. El mayor riesgo lo tienen los viñedos jóvenes, que son los que tienen un vigor más alto y, por tanto, una demanda hídrica mayor.

Habrá que observar, de aquí a finales de mes, lo que depara la meteorología, pendientes de los riesgos de tormentas con granizo, pero actualmente, las condiciones son extraordinarias para llegar a una vendimia sana, probablemente adelantada -si bien no es posible asegurarlo completamente-, con una cosecha quizá moderada, que nos terminarán de ratificar los datos de fertilidad.

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