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Una movilidad sostenible es posible gracias a Silence Rioja

Prácticos, cómodos, sostenibles e insonoros. Así son los vehículos que componen la flota de la empresa Silence Rioja, la empresa española que en diciembre abrió sus puertas en Logroño para acercar a la región un nuevo sistema de movilidad que ya es más parte del presente que del futuro.

Diego Casas y José María Galán son los dos socios que gestionan esta filial de motos eléctricas de diferentes cilindradas y para diferentes clientes, todas con una autonomía de 140 kilómetros con un ciclo entero de batería. Así, las scooters van desde los 50 centímetros cúbicos hasta los 125, aunque estas últimas tienen unas prestaciones similares a las de dos tiempos y medio, una de 250, gracias a que funcionan con luz y la potencia generada es directa.

Entre los estilos, Silence Rioja ofrece motos para repartidores con un baúl de 200 litros, vehículos más deportivos y motos con un sistema más básico ideales para la ciudad. Además, de cara al próximo mes de diciembre Silence Rioja presentará un nanocar biplaza y que funciona con las mismas baterías de las motos.

«Para todos los gustos y todas las necesidades, siempre apostando por limpiar la contaminación de las ciudades y por el ahorro significativo de combustible, más si cabe ahora que los precios están por las nubes y van a seguir subiendo de cara a los próximos meses», señala Diego. Reconoce que la sociedad sigue siendo un poco reticente a estos vehículos porque «desconoce las prestaciones y beneficios que ofrece, pero tampoco sabe que andan mucho más rápido que una moto con motor de explosión».

Una opción, asegura el equipo de Silence Rioja, ideal para desplazarte por la ciudad sin pensar en el gasto que va a suponer para el bolsillo el tener que repostar el depósito. Esta empresa se consolida como pionera en la fabricación de scooters eléctricas que ya se comercializan desde Madrid, Barcelona, Vigo y Zaragoza y como la que más autonomía ofrece en sus vehículo.

«Hemos notado un repunte importante en las ventas durante los últimos porque la gente esta harta de pagar esos dinerales cada vez que toca llenar el depósito. Pero también es cierto que a veces el precio de la moto, algo más elevado que el de una moto convencional, echa para atrás a posibles clientes porque lo consideran más un gasto que una inversión. Por eso contamos con un servicio de renting de la batería para que sea más asequible disfrutar de estos vehículos», apunta el socio.

En concreto, la empresa ofrece un sistema de ventas que abarata bastante el precio porque permite comprar la moto y pagar por la batería solo el tiempo que se use: «Eso puede reducir el precio final casi en un 50 por ciento. Y, aunque la luz esté por las nubes también, no es ni comparación lo que se gasta en recargar la batería a lo que te puedes dejar repostando con combustible».

Son cargas relativamente cortas en enchufes normales y las revisiones del vehículo son mucho más económicas gracias a que se prescinde de componentes de una moto convencional como filtros o aceites. Y con todas estas virtudes es normal que cada vez más las grandes marcas se cambien a la movilidad eléctrica y sostenible. «Todo son ventajas, solo hay que conocerlas, porque nuestros clientes están encantadísimos».

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