El Rioja

Viñedo y ecología se dan la mano en Rioja por un campo sostenible

Juan Javier Rios.- El cultivo de la vid en los afamados viñedos de Rioja se toma de la mano de la ecología para impulsar un sector en el que el desarrollo de corredores ecológicos sirvan de referente en la búsqueda de producciones más sostenibles y comprometidas con la biodiversidad.

Esta es la síntesis, a grandes trazos, del proyecto ‘Dionisio’, impulsado por la división Bayer Crop Science (Bayer) que, en coordinación con la organización agraria Arag-Asaja, la ONG medioambientalista Grefa y la compañía Biodiversity Node, y la colaboración de Bodegas y Viñedos Real Rubio.

Sus responsables han presentado este jueves en las instalaciones de la bodega y en la finca ‘El Tordillo’, en Aldeanueva de Ebro, este proyecto, que pretende demostrar la compatibilidad entre la agricultura intensiva y la promoción de la biodiversidad y, también, responder a las expectativas de la opinión pública y las exigencias legislativas sobre la conservación de la flora y la fauna.

La intervención, dentro del plan ‘Baydiversity Iberia’ lanzado en 2011 por Bayer, se ha ejecutado sobre 10 hectáreas del total de 32 de dicha finca. Un equipo de especialistas ha analizado la flora y la fauna del terreno e instalado una serie de mejoras para garantizar la conservación y promoción de la biodiversidad.

Por ejemplo, y con el objetivo de diversificar el hábitat, se han instalado charcas para anfibios -que ya han sido colonizadas por ranas y sapos-, cajas-nido para mochuelos, lechuzas, cernícalos y murciélagos, hoteles de insectos, posaderos para rapaces y setos como refugio para polinizadores y otras especies.

Esa fauna es predadora de otras especies que atacan al cultivo de la vid, por lo que se prevé que su presencia permita un control biológico de las plagas y, con ello, una reducción en el uso de fitosanitarios, según han explicado sus responsables.

Cada murciélago, por ejemplo, es capaz de comer cada noche hasta tres veces su peso en insectos que afectan a la vid, de acuerdo a sus datos.

El proyecto ha contribuido, además, a la restauración de la vegetación base, ya que se han aprovechado rodales de cerezos, cipreses, olivos y sotobosque, que permiten mejorar aspectos sanitarios del ecosistema, como la defensa frente a las plagas y las especies invasoras.

Aliada contra el cambio climático

La doctora en Ecología y consultora ambiental, perteneciente a la empresa Biodiversity Node, Paula Escribano ha valorado esta iniciativa porque pone de relieve que la agricultura «también es generadora de biodiversidad» y una «aliada» en la «lucha contra el cambio climático y en la conformación de los paisajes».

A su juicio, es el «momento del cambio» para conseguir que la agricultura y la ecología trabajen «juntas por la naturaleza».

En ese sentido, se ha congratulado de proyectos como éste porque «tarde o temprano tenía que haber una alianza entre la agricultura y la biodiversidad».

Bayer Crop Science ha propulsado este proyecto dentro de su compromiso global de reducir un 30 %, de aquí a 2030, tanto el impacto ambiental que genera la protección de los cultivos como las emisiones de gases de efecto invernadero en campo.

El responsable de Asuntos Públicos y Sostenibilidad de Bayer Crop Science, Richard Borreani, ha puesto en valor ‘Dionisio’ porque «es muy importante preservar la biodiversidad y quién mejor para ello que los agricultores que viven todos los días con ella».

Borreani ha incidido en la preocupación creciente de la sociedad por esta cuestión y la legislación comunitaria influida del Pacto Verde Europeo, como la nueva Política Agrícola Común (PAC), que recoge todo este ámbito «a través de nuevos conceptos como los ecoesquemas», pero «en Bayer no hemos esperado a la legislación para actuar».

Para el presidente de Arag-Asaja, Eduardo Pérez, este proyecto «demuestra que los agricultores somos parte de la solución». «Estamos haciendo verdaderos esfuerzos para adaptarnos a uno de los principales retos a los que se enfrenta el sector: mejorar y aumentar la productividad de alimentos sostenibles, sanos y seguros en un contexto que cada vez es más difícil», ha añadido.

Por su parte, el enólogo de la bodega Víctor Rubio ha remarcado la apuesta de la empresa por «ser respetuosos con el cultivo y con el medioambiente» y que este proyecto es una acción «innovadora», que «aglutina las señas de identidad de la bodega».

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