Cultura y Sociedad

‘La jota, aragonesa y cosmopolita’ difunde su trascendencia internacional

Sergio Jiménez Foronda.- El libro ‘La jota, aragonesa y cosmopolita’ difunde la trascendencia internacional de este género musical más allá de España, ya que “la jota ha tenido mucho éxito en Europa y en América durante el siglo XIX y la gente tiene que conocer que no es un fenómeno restringido”.

Así lo ha afirmado a Efe la autora de este libro, Marta Vela, docente del Área de Música de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), quien ha explicado que “la jota tiene muchas vertientes, como cualquier fenómeno cultural plural, pero, en ciertos círculos, hay determinados enemigos de la jota que quieren hacerla pasar como una cosa rancia”.

Vela (Coslada, Madrid, 1985) ha indicado que hay quien asocia la jota al franquismo, “porque todos los regímenes han tratado de adueñarse de una cultura que no era suya. Entonces, el franquismo o cualquier otra cosa totalitaria que hubiera habido se hubiera adueñado de la jota, que es una cosa que le gusta a la gente”.

“Mi idea era mostrar, frente a estas cosas que ya están muy atrás, una perspectiva no solo plural de la jota, sino una imagen que trascendiera Aragón y que trascendiera España” a través de un libro, coeditado con ayuda del Gobierno de Aragón, que “tiene un recorrido de casi un siglo de extensión”, ha precisado.

“La jota, aragonesa y cosmopolita”, ha añadido, recorre entre “los primeros años del siglo XIX, que es cuando se germina toda la música popular española que luego se iba a trasladar a Europa, y el final de la Primera Guerra Mundial, en 1919, que es el inicio de la posguerra europea”.

La música popular española, ha proseguido, “estuvo muy de moda en el siglo XIX bajo la idea de la cultura cosmopolita, y en cualquier punto de Europa se podían escuchar determinadas músicas con las que la gente se sentía identificada, como, por ejemplo, la ópera italiana y la música popular española”.

Ha destacado que la música española “se difundió, de forma particular, desde París hacia toda Europa y también América, Cuba, Nueva York y la costa oeste»; y «esta difusión tuvo, en buena parte, una protagonista, que fue la gran cantante hispano-francesa Pauline Viardot-García”.

Vela ha resaltado que el libro termina con el estreno en Londres del ballet ‘El sombrero de tres picos’, de Manuel de Falla, en 1919, que es «una obra muy importante porque está hecha por un compositor español, pero los decorados los hizo Picasso y lo estrenaron los ballets rusos”.

Esta obra, ha continuado, fue la colaboración de un conjunto de artistas de diversos puntos de Europa en una «maravillosa armonía» justo después de la Primera Guerra Mundial, y el último número de ‘El sombrero de tres picos’ es «una gran jota aragonesa con influencias del folklore español y del impresionismo francés”.

Ha señalado que “el punto fuerte del libro y de la investigación es encontrar el origen de la jota, que es una melodía que se va pasando de compositor en compositor, de un país a otro y de una obra a otra, y que siempre es la misma”.

“Ahí me pregunté, ‘pero estos compositores que nunca han venido a Aragón o que han estado en España pero no han tenido un contacto muy particular con el asunto de las jotas, ¿cómo han podido conocer esta melodía unos de otros?’”, ha subrayado.

Ha apuntado que, al intentar responder a esta pregunta, encontró en la Red de Bibliotecas y Archivos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) “el manuscrito original de una jota de 1840 de un compositor aragonés poco conocido, que es Florencio Lahoz”.

Lahoz “se marchó a Madrid en 1840 haciéndose muy famoso y muy conocida su obra ‘La nueva jota aragonesa’. A partir de la difusión de esta jota aragonesa en París por parte de Viardot-García empieza a ponerse en marcha todo este funcionamiento”, ha resaltado.

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