La Rioja

El turismo de sol y playa amenaza las reservas de los alojamientos rurales

Las predicciones también fallan. Todo hacía indicar que el verano iba a ser prometedor en las casas rurales riojanas, «pero nos hemos encontrado que las cosas se han torcido bastante», lamenta José Joaquín Sanz, presidente de la Asociación de Casas Rurales de La Rioja (ASCARIOJA). Sobre todo las previsiones para julio, «que están siendo muy lentas a nivel general y en La Rioja».

Tanto el representante de los alojamientos riojanos como sus homólogos en otras comunidades coindicen en que «la situación económica cada vez es peor y todo cuesta más, empezando por las necesidades básicas como la alimentación, gasolina y luz, que han subido en torno a un 25-30 por ciento». Sanz recuerda que el visitante nacional apoyó enormemente este tipo turismo en tiempos de pandemia, «pero ahora están plegando velas».

Actualmente el turista se está pensando qué tipo de vacaciones quiere tener, dónde quiere ir o, incluso, si quiere tenerlas. «Hay mucha gente que se está planteando el quedarse en casa porque, una vez que sales empiezas a sumar gastos». Esta situación ha desembocado en una vuelta al turismo de sol y playa, «donde hay mucha más oferta de apartamentos, hoteles, viviendas de uso turística y, por supuesto, más ofertas económicas», señala José Joaquín.

Y es que, aunque los hoteles también se han visto forzados a subir sus tarifas, al igual que las aerolíneas, «tienen mucho más margen de oferta. En las casas rurales, las rebajas que se pueden hacer son mucho más reducidas». Esto, unido a que, tal y como señala el presidente de ASCARIOJA, la clase media española está «tremendamente castigada» por la situación económica, ha desembocado en una vuelta a los destinos de playa, «apostando por las ofertas de última hora».

Porque la esperanza es lo último que se pierde, preguntado por una posible remontada este mes de julio, José Joaquín Sanz apunta que «todo dependerá de las parejas, no de las familias o grupos de amigos que son más difíciles de organizar. Las parejas pueden ser nuestro salvavidas para este mes si en el último momento deciden elegirnos. El año pasado se notó bastante y de alguna manera estamos poniendo nuestras esperanzas en las parejas con niños o mascotas que cada vez son más».

Un agosto optimista

La otra cara de la moneda, afortunadamente, la presenta el mes de agosto. «Tenemos claro que julio va a ser difícil, pero agosto vuelve a ser el mes de siempre donde ya hay bastantes reservas. En La Rioja está previsto que se trabaje bien». En general, la demanda de alojamientos turísticos se origina por la oferta que hay y, en nuestra comunidad, Los Cameros se llevan la palma.

Sanz destaca que el Camero Nuevo es la zona que más casas rurales registra, seguida de La Rioja Alta «donde el vino llama mucho», el Camero Viejo y La Rioja Baja. Pero, además de concentrar más alojamientos, «Los Cameros son muy solicitados por la sierra, las noches frescas y el monte».

En cuanto a las reservas, en los últimos años, y más con el COVID, el panorama ha cambiado positivamente. «La estancia media en nuestras casas riojanas ha pasado de cuatro a siete días. Una estancia que permite descansar, conocer a fondo la región sin agobios ni grandes viajes y adentrarse en la diversa riqueza de la comunidad».

Sin embargo, siempre hay un ‘pero’, en este caso, el turismo internacional. «Nos han llegado muchas reservas de Murcia, Valencia, Andalucía… lugares ‘lejanos’, y es que hemos logrado que el visitante nacional tenga a La Rioja en su retina. Ese objetivo está logrado, pero la asignatura pendiente son los turistas de otros países». Para José Joaquín, estas personas llegan con cuentagotas y «aunque no sea tarea fácil, tenemos que darles a conocer una comunidad autónoma que tiene mucho por descubrir y es mucho más que vino».

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