La Rioja

Campos de Trabajo: una alternativa de aprendizaje y diversión para este verano

Las vacaciones de verano son muy largas y hay tiempo para todo, es más, en la vida hay tiempo para todo. Pero hay que aprovechar las oportunidades que nos brinda para demostrar y disfrutar de la esencia de ser seres sociales porque, «la felicidad no está en nuestro ‘yo’, sino en todos nosotros, y un campo de trabajo puede aportarnos, no solo nuevos conocimientos académicos, sino experiencias sociales, enriquecimiento y desarrollo personal…».

Así lo define María Campo, profesora del Máster en Orientación Familiar de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). Para esta profesional, un campo de trabajo es una muy buena oportunidad, sobre todo para los jóvenes, de salir de ese egocentrismo tan característico del ser humano «que tiende a atenuarse conforme vamos madurando». Por ello, para esta docente, «el hecho de aprovechar las actividades de un campo de trabajo te abre a entregarte y renunciar a lo que más te apetece para poder hacer algo por alguien o por algo».

Y es que la formación académica es, sin duda, fundamental, pero «cuando los estudiantes se enfrentan a la vida, hay mucho más que aprendizajes teóricos. Hay una serie de valores, aptitudes y actitudes aún si cabe más importantes, como el esfuerzo, la capacidad de trabajo, la voluntad de negarse a lo que te apetece para hacer lo que toca… y un campo de trabajo te prepara para todas estas cosas, ya sea de Arqueología, Etnología, Medio Ambiente, Reconstrucción, Trabajo Social, Animación socio-cultural».

María destaca que tras vivir una experiencia de uno de estos campos, los participantes desarrollan una madurez que les preparara eficientemente para la vida, logrando ser más resolutivos y ágiles a la hora de buscar soluciones a las necesidades y problemas que se planteen. «Y todo esto no está reñido con el disfrutar, porque no solo es trabajo, también puedes descubrir en estos proyectos nuevas vocaciones, intereses, relaciones…».

No hace falta un perfil concreto para formar parte de un campo de trabajo, solo ganas e ilusión. «Son bienvenidos todos aquellos que estén dispuestos a entregarse sin una compensación, más allá de la que consiguen a nivel personal. El objetivo principal es entregarse en equipo para alcanzar un objetivo concreto que busca una mejora social, cultural o del entorno», aclara María.

El objetivo de los participantes es el mismo, pero cada miembro del equipo es diferente así que «tienes que tener claro a lo que has ido y dejarte llevar. Aportar por supuesto tus ideas, experiencias…, pero dejarte guiar por un coordinador siguiendo unas normas básicas de convivencia».

«Conocer nuestra historia para poder avanzar»

La Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) lleva por bandera desde sus inicios el compromiso social, y una manera de hacerlo tangible es a través del primer Campo de Trabajo Calagurris-UNIR 2022, un espacio que pretende involucrar a toda la comunidad educativa, docentes y alumnos, y además, al resto de personas que, en este caso, quieran conocer el pasado de la mejor manera posible, a través de la arqueología.

UNIR apuesta por el avance de La Rioja y «qué mejor forma de hacerlo que conociendo nuestra historia. Para nosotros, una forma de progresar es comprendiendo el pasado y una muy buena opción es hacerlo de manera práctica y de primera mano», explica María José Camino, responsable del Campo de Trabajo Calagurris 2022.

Para este proyecto, la universidad se decidió por ahondar en la arqueología y, en La Rioja, «la localización más clara era Calahorra. En la época antigua era una de las ciudades más importantes del Valle del Ebro, río navegable hasta Varea y vía de comunicación fundamental que la convertía en un enclave comercial y lugar de paso».

Camino señala que la ciudad riojabajeña destacaba, además de por su situación, por ser un lugar amplio, con edificios públicos como circos, termas romanas, foro, teatro…, «y esto se ve reflejado actualmente en la parte subterránea de Calahorra, donde sigue habiendo muchos restos arqueológicos». Hecho que les permite llevar a cabo este tipo de trabajos a la vez que se profundiza en cómo era la vida cotidiana y el arte de la época romana.

Uno de los encantos de este campo es que se desarrolla en una excavación real y no hace falta tener ningún tipo de conocimiento para poder sumergirte en ella. «Es una magnífica manera de conocer la historia durante doce días y no solo excavando, sino trasladando las piezas encontradas al laboratorio, clasificándolas y dándoles sentido», indica María José. Y a esto hay que sumarle escapadas a Briones, San Millán o Nájera.

Porque para alcanzar una de las misiones principales de la UNIR, la transmisión de conocimiento, cualquier excusa es buena, «todo lo que se descubre en las aulas hay que trasladarlo a la sociedad, y es muy importante involucrar a todos nuestros alumnos y personas interesadas en este caso en la Historia del Arte, la Arqueología…».

María José subraya que para los participantes de este campo Calagurris es una experiencia inolvidable trabajar en una excavación real, descubriendo piezas que pueden llegar a ser muy valiosas y, sobre todo, conviviendo con personas que trabajan por un objetivo común».

Fechas e inscripción

Los trabajos se realizarán de lunes a viernes (10 – 22 de julio). Por las mañanas, se llevarán a cabo labores en la excavación y por las tardes, se organizarán talleres de formación y visitas guiadas.

Para asistir será necesario rellenar un formulario de preinscripción. El campo de trabajo proporcionará el material necesario para las labores de excavación y los talleres de laboratorio.

Subir