La Rioja

La abolición de la prostitución supondría el cierre de doce clubes en La Rioja

El Congreso de los Diputados ha dado luz verde al inicio del camino hacia la abolición de la prostitución en España. En estos momentos, la prostitución es alegal en todo el país: ni está prohibida ni regulada. El debate está servido entre los que apuestan por la abolición y los que lo hacen por la regulación. De ver la luz, la medida supondría el fin de una actividad que ocupa en torno a 45.000 mujeres en el país, que genera cinco millones de euros al día y que en La Rioja ha cambiado notablemente en los últimos años.

En nuestra comunidad, según el primer estudio realizado por la Consejería de Igualdad en 2021, existen doce clubes de alterne y al menos 29 pisos, la mayoría en Logroño, en los que se ejerce la prostitución. Si hace unos años la N-232 albergaba la mayoría del negocio con sus clubes a lo largo y ancho de la vía, la situación ha cambiado en los últimos años y ahora se concentran en pisos especialmente en el centro de Logroño pero también en otras localidades como Calahorra, Arnedo y Haro. Así, el 80 por ciento de la prostitución se ubica en Logroño, mientras el 20 por cuento está en el resto de las localidades riojanas, «con una alta incidencia en La Rioja Baja», explica Sara Carreño, directora general de Participación y Derechos Humanos de La Rioja.

Una situación que provoca que sea aún más difícil cuantificar cuántas mujeres trabajan en la prostitución en La Rioja. Unas doscientas, estima el estudio, pero lo más probable es que sean muchas más. «Es complicado saberlo por dos motivos: que es más difícil cuantificarlas cuando trabajan en pisos particulares y porque además hay una gran movilidad entre comunidades», detalla Sara Carreño. Lo que prácticamente ha desaparecido es la prostitución en la calle, que ha quedado como algo muy residual.

Mucho más discretos que las luces de neón que llamaban antaño la atención de cuantos querían utilizar los servicios de las prostitutas, y sin la posibilidad de llegar a ellas a través de los anuncios de periódicos tras la Ley que en La Rioja prohibió al Gobierno realizar campañas publicitarias con medios que tuviesen anuncios de este tipo, ahora el contacto se realiza especialmente a través de portales de internet. En una única página, con el filtro ‘La Rioja’ es posible llegar a encontrar más de 1.600 anuncios.

Señalar al cliente

La consejería de Participación y Derechos Humanos trabaja durante estos meses en crear un perfil del cliente que estará finalizado para finales de año, pero en el estudio previo realizado se observa especialmente que sobresalen los hombres de avanzada edad en el centro de Logroño. En los clubes de carretera cada vez se ve menos tránsito, «con flujos de entrada escasos pero con un buen número de coches aparcados en sus inmediaciones».

Los perfiles de las mujeres que trabajan en la prostitución es más variado. La mayoría son extranjeras y el 70 por ciento son mujeres de América Latina (el 50 por ciento de ellas de Colombia y el 30 por ciento de Brasil). También las hay europeas (el 60 por ciento de Rumanía y el 40 por ciento de Rusia y Ucrania). En su mayoría son víctimas de trata que en muchas ocasiones conllevan la explotación sexual.

El trabajo con ellas desde las instituciones es prácticamente nulo. Existen serias dificultades en la detección de víctimas de trata por falta de formación específica en profesionales de los distintos ámbitos. Tampoco existen recursos específicos de intervención con este tipo de mujeres, que en muchas ocasiones ni están empadronadas en los municipios de la región. Ningún servicio o entidad acude a los espacios de prostitución, por lo que las mujeres desconocen los recursos a su disposición ni tampoco sus derechos.

Esto conlleva, según muestra el estudio, que las mujeres en contextos de prostitución sufren un alto índice de vulneraciones de Derechos Humanos, es decir, «de los derechos más básicos de una persona». En el estudio se pudo contactar con algunas de ellas y todas «muestran haber sufrido algún tipo o varios tipos de violencia a lo largo de su vida, desde la infancia en muchos de los casos».

Vidas marcadas por los abusos

Un alto porcentaje de las mujeres que trabajan en La Rioja en la prostitución provienen de familias muy numerosas, monoparentales y con estudios primarios. Un alto porcentaje de las mujeres de la muestra han sido violadas o han sufrido abusos sexuales en su infancia.

Además, en muchos casos viven con una doble vida, es decir, «mantienen una doble identidad y dos vidas paralelas, dato que se revela en el hecho de que utilizan dos nombres dependiendo del contexto en el que se encuentren».

Sara Carreño.

Uno de los problemas que les impide salir de estas redes es que estas mujeres «adquieren un alto porcentaje de deudas, tanto en el lugar de origen como en la red que las trae, por lo que se les hace muy difícil salir del círculo de la prostitución y poder cumplir con los pagos», explica Carreño.

En todas las mujeres que accedieron a participar en el estudio aseguran que abandonarían la prostitución si pudieran tener un hogar donde vivir y un trabajo estable que les proporcionase los ingresos necesarios para sufragar los gastos de su vida. Pero la realidad es que existe un componente cultural de sostenimiento de la familia al completo por parte de las mujeres y algunas de ellas adquieren compromisos y deudas que no son suyas, pero consideran que «es su deber» hacerse cargo de ellas.

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