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Gol en Las Gaunas: ‘La UD Logroñés es una idea’

Félix Revuelta, el propietario, es al mismo tiempo el problema y la solución de la Unión Deportiva Logroñés para seguir creciendo. Tres son las frases revueltas que se archivan en la psique blanquirroja. La primera: «En cinco años en Primera». Y aunque no la haya cumplido, tuvo un enorme valor estratégico para encontrar filiaciones que hicieran al club el referente de la región por apoyo social desde aquel primer día, con lo que todo eso supone, por ejemplo, mediáticamente. La segunda: «No pasa nada por descender», fue inoportuna por el momento, tras el descenso ante Las Palmas; supo a cuerno quemado entre los aficionados, porque sí pasa, como se ha demostrado; aunque no se comprendió su verdadero significado. «Pase lo que pase seguiré y lo volveremos a intentar».

La continuidad del club está más que garantizada en una entidad que siempre ha tenido que dejar claro lo que precisamente mejor ha sabido hacer, seguir adelante. Y la tercera, quizás ha pasado más desapercibida, pero es también relevante. En una carta abierta a sus aficionados, Félix Revuelta, tras la exitosa fanzone en el Palacio de los Deportes, indicó que el objetivo es «hacer un club grande».

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

Es la solución para conseguirlo, para hacer un club grande, pero al mismo tiempo es el problema que impide afrontarlo desde ya. Es la solución y el problema. Es la solución, porque la Unión Deportiva Logroñés, por ejemplo, se presentó ante la Liga de Fútbol Profesional con sus cuentas por delante. Y la LFP explicó, tras la auditoría, que era la primera vez que se encontraba un club sin crédito bancario alguno. Porque Félix Revuelta es la solución. Pero también el problema.

El problema mayor que le achacan los socios es que sigue al club desde la distancia. Pero la distancia no es un problema hoy en día. Se solventa fácilmente. Puede ver los partidos, si quiere incluso los entrenamientos, puede hacer videollamadas, reuniones en tiempo real… tal y como hace. La distancia no es el problema cuando habla con todos de todos para saberlo todo. El problema es la incapacidad del propietario para delegar decisiones que realmente no le competen. Porque por un lado está el día a día deportivo de un club, y por otro, todas las acciones estratégicas en las que está trabajando esta entidad.

Pasos lentos y firmes en los movimientos estratégicos, que son sello del propietario, que tiene la visión, pero el fútbol profesional exige agilidad y rapidez de reflejos para llegar a tiempo a ciertas operaciones que surgen durante un instante antes de que otro levante el teléfono y corte los últimos flecos. El problema de Félix Revuelta es la delegación de funciones con una Junta Directiva y unos trabajadores con muchos años de compromiso casi vital con el club. Ese es el verdadero problema de Félix Revuelta, que pasa a ser al mismo tiempo el problema y la solución de este club.

Todo pasa por la lupa de Félix Revuelta, pero al mismo tiempo todo se detiene bajo la lupa de Félix Revuelta. La Unión Deportiva Logroñés es de Revuelta, que debería ser más preciso, ágil y dinámico a la hora de ver lo que se está haciendo, permitir que se haga y luego exigir, claro, resultados a cambio de dimisiones. Delegar y luego exigir resultados. Su capacidad de control habla lógicamente de su compromiso, pero al mismo tiempo, en un escenario como el fútbol profesional donde todo era para ayer, la agilidad es una virtud en la que este club pierde muchas oportunidades.

Cuestión de confianzas

Y luego está el verdadero problema de la gestión de un club en la distancia, la confianza en su equipo de trabajo. Revuelta confía en los suyos… pero a su manera. Confía porque lo llevan demostrando desde hace mucho tiempo, pero al mismo tiempo siente el poderoso influjo del poder. Es el macho alfa, es el propietario, y genera líos innecesarios como el que vivimos la semana pasada.

Los responsables deportivos trabajaban en la próxima temporada tras la derrota ante el Villarreal B. Estaban a la espera de una reunión para establecer su criterio ante el propietario en la famosa reunión en Madrid. Que saltó por los aires un día antes, el pasado miércoles, que marca un antes y un después en la historia del club, y veremos, seguro, pronto las consecuencias de esta jornada desacertada.

Albert Aguilá, renovado automáticamente por objetivos en un gran movimiento de su representante y una gran torpeza del club porque resulta que hay muchas formas de acceder a un playoff de ascenso y Aguilá escogió la menos brillante, explicaba a duras penas en SER Deportivos La Rioja que era tan entrenador del primer equipo como el Gato de Schrödinger. Estaba tan muerto como vivo antes de que se abriera la caja de la reunión del día siguiente en Madrid.

Pero Félix Revuelta hizo de las suyas, adelantarse y dejar claro a qué se iba a Madrid. En TVR confirmó que Aguilá iba a seguir al frente del primer equipo, parece, sin haberlo hablado con Manu Franco. Parece, digo, porque solo hace falta escuchar cómo el mismísimo Albert Aguilá no era capaz de confirmar en la SER su propia continuidad. Un técnico que no supo resolver con éxito el compromiso de tratar una cuestión principal: la renovación de Iñaki. Puso en duda la continuidad de Iñaki, mientras el presidente, sin haberlo hablado, parece, con Aguilá, le ofrecía la renovación.

La solución a largo plazo para hacer un club grande (ciudad deportiva, estabilidad financiera y económica…) es al mismo tiempo el problema en el día a día para ser un club más grande. Y en este proceso imparable de profesionalización que comenzó a andar el club hace algo más de un lustro, Félix Revuelta, desde la distancia lógica, debería hacer hueco a un director ejecutivo de su confianza, con su departamento, sus funciones, su sueldo, su independencia, sus objetivos y sus necesarias explicaciones en favor de la agilidad, la rapidez, y la capacidad para competir contra los mejores con más herramientas.

Así que la UD Logroñés es una idea a la espera de que las decisiones deportivas de los que saben más que el presidente y propietario le permitan ser una realidad y seguir estructurando el club ahora de arriba hacia abajo.

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