San Bernabé

«Hay que cambiar la imagen que el logroñés tiene de las peñas»

«Hay que cambiar la imagen que el logroñés tiene de las peñas»

San Bernabé, otrora momento de hacer una escapada a la costa, se ha convertido, tras dos años sin poder celebrarlo, en un entrenamiento perfecto de lo que puede ser San Mateo en el mes de septiembre. Javier Ansoleaga, presidente de la Federación de Peñas de Logroño, ve en estos días que acaban de pasar una brizna de esperanza para que el logroñés apueste por las peñas de su ciudad.

En la actualidad hay nueve peñas dentro de la federación y la que más tiene son 350 socios. «En algunas existe un problema de falta de gente joven. Algunas peñas tienen más de 50 años y la gente que está ya es mayor. Si no conseguimos ese relevo generacional se va a perder la tradición de peñas en la ciudad y va a ser una pena», reconoce.

– ¿Sorprendido por la respuesta de los logroñeses a los actos organizados estos días de San Bernabé?

– Pues la verdad es que sí. Los días previos a las fiestas sólo oíamos que la gente se iba a ir fuera de la ciudad y en algún momento llegamos a pensar que íbamos a estar solos. Al final no ha sido así. La gente que se ha quedado ha apostado por acudir a los actos más tradicionales y eso nos hace pensar que, si hacemos bien las cosas, este San Mateo puede ser una oportunidad perfecta para que el logroñés cambie la imagen que tiene de las peñas.

 – ¿Cuál es esa imagen?

– En Logroño hay una imagen de las peñas que no existe en el resto de los municipios de La Rioja ni tampoco en capitales de provincia cercanas como Vitoria, Burgos, Soria, Pamplona o Zaragoza. Aquí se ve al peñista como a alguien raro mientras que en estas ciudades es raro el que no pertenece a alguna peña. Es una cosa que viene de lejos y que no va a ser fácil cambiar, pero hay que intentarlo. Hay que ver las peñas como el alma de las fiestas porque es lo que realmente son. Consiguieron hacer algo así en Burgos. No había cultura de peñas y se fijaron en Miranda de Ebro, que tiene 70 peñas, para darle ese toque a las fiestas y lo han conseguido. Nos gustaría que pasase algo similar en Logroño porque las fiestas vividas desde una peña son muy distintas.

– También existe la imagen de que el peñista, más que disfrutar, trabaja durante las fiestas.

– Efectivamente. Eso es la pescadilla que se muerde la cola. Cuanta más gente hay, más fácil es repartir las tareas que van emparejadas a las peñas y que todo el mundo tenga tiempo para disfrutar. No es lo mismo tener a cincuenta personas dispuestas a dar una degustación que tener a cinco. Al final la gente quiere disfrutar y esa imagen de trabajo continuo durante fiestas también nos penaliza aunque se disfrute también mucho con el trabajo que hacemos.

– Sin embargo la gente joven y no tan joven de Logroño busca en municipios cercanos ese ambiente de peña que no disfruta en Logroño.

– Es verdad. Y también es verdad que la gente joven ve una charanga y se une. Nos pasó en una salida nocturna. Se nos ocurrió pasar por la zona de La Laurel con la charanga y en un momento teníamos a más de quinientas personas detrás.

Charanga de la peña La Rondalosa durante las fiestas de San Bernabé 2022

Ese tipo de actos son los que hay que potenciar para llamar a la gente joven y hacerlos partícipes de las fiestas como ha podido pasar este año con el acto de ‘las luminarias’. Antes iba muy poca gente y este año ha sido toda una sorpresa. Y apostar por los niños que son el futuro y la cantera de las peñas. La gente tiene muchas ganas de este tipo de actos y hay que aprovecharlo para enseñarles lo que realmente es una peña y las cosas que se pueden disfrutar siendo de una de ellas.

– La pandemia ha demostrado que las fiestas sin peñas son menos fiestas.

– Lo vimos el año pasado. Se podían hacer actos, pero no los de las peñas porque eran multitudinarios. Fueron un simulacro de fiestas. Nada que ver con lo que conocíamos.

– ¿Esta sensación se ha traducido en nuevos socios?

– Creo que todas las peñas hemos visto incrementar el número de socios este último año. En nuestro caso son cinco socios más. No son muchos, pero por algo hay que empezar. Ojalá se sume mucha más gente porque eso sería bueno para las fiestas de Logroño.

 – Además, las peñas tienen una labor solidaria importante. Siempre que se puede, allí están.

– Eso es algo que siempre me gusta recalcar. Este año en el toro habíamos preparado raciones para 1.200 personas y vinieron mil, que no está nada mal. Las doscientas que sobraron fueron a la Cocina Económica. Siempre que podemos nos gusta ayudar a los que no lo están pasando tan bien.

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