Cultura y Sociedad

Pepitas recopila los textos más destacados de Jabois desde su marcha a Madrid

Manuel Jabois (izquierda), en el Festival Cuéntalo de Logroño

La editorial riojana Pepitas de Calabaza ha publicado una nueva recopilación de artículos de Manuel Jabois: ‘Hay más cuernos en un buenas noches’. Además de la historia de los últimos diez años contiene diez años de historias para reunir los textos breves más destacados del escritor gallego desde la publicación de ‘Irse a Madrid’ (Pepitas, 2011).

El libro empieza con el artículo de despedida del Diario de Pontevedra -‘Pontevedra 501’- y está dedicado a David Gistau, fallecido en febrero de 2020. «Un tiempo en el que Manu ha pasado, con la tranquilidad con la que se desenvuelve un gato, a convertirse en uno de los escritores más leídos en español», señalan desde Pepitas, quienes utilizan el título de una columna en El País para dar título al tercer libro de Jabois con la editorial logroñesa.

Autor pop como pocos, Jabois es capaz de invertir la perspectiva sobre la minucia más trascendental, de someter en su columna una noticia hasta sacarle luz, de encogerte el corazón cuando habla de sus amigos o matarte de risa con la anécdota más inquietante.

Acercándose siempre a la realidad con una mirada limpia, en este gozoso volumen —la certificación de que estamos ante una de las voces más propias y originales que ha dado nuestra literatura reciente— brilla en todo su esplendor.

Extracto del prólogo

(…) Aquí está una parte simbólica de diez años de artículos de opinión, presentados con el raro orgullo de que en muchos de ellos, acaso la mayoría, no hay opinión. En este tiempo tuve un hijo, cambié de empresa, cambié de ciudad, me separé, me volví a cambiar de empresa, me volví a enamorar, y entre medias escribí varios libros. Publiqué Irse a Madrid, que es el título de un artículo en el que me burlaba de la gente que creía que tener ambición era irse a Madrid, y después de publicar el libro me fui a Madrid. Abominé de la ficción en varios artículos y al terminarlos, muy satisfecho de mí mismo, publiqué dos novelas. Me propuse escribir del Real Madrid con distancia y serenidad, y a los tres meses de llegar a Madrid estaba escribiéndole un himno. Cada lunes empiezo una dieta, los martes empiezo el gimnasio, los miércoles dejo el alcohol. Y como del periodismo lo que más valoro es no madrugar, suelo despertarme a las seis de la mañana para escribir libros.

Por el camino no aprendí a pensar, pero aprendí a hacerme mejores preguntas. Todo ello sin dejar de escribir en los diarios, que no sé si es el mejor oficio del mundo, pero sí el único que sé practicar y en el que más me he divertido nunca. Bien es cierto que los otros oficios fueron de camarero infantil, recepcionista adolescente, vendedor de rifas a domicilio y profesor de tenis, empleo que dejé tras morderle la cara a un niño regordete, o sea jugoso. Así que que el listón de la diversión, salvando el mordisco, tampoco estaba muy alto.

(…) Advertirán que no he querido hacer un prólogo muy bueno. La razón es que me gustaría que el libro les parezca mejor. Esto de que uno prologue su propio trabajo, o el trabajo de otros, me parece una tarea ingrata: hay que presentarla bien, pero tampoco muy bien. Como ser invitado a una boda: vete guapo, pero no tanto como para joderle la vida al novio.

Subir