El portavoz del Grupo Municipal Popular del Ayuntamiento de Logroño, Conrado Escobar, ha reclamado este lunes al Gobierno local que adopte las medidas necesarias para que la sirena de Ibercaja en el Espolón vuelva a sonar.
En su petición, Escobar ha estado acompañado por Bruno Calleja, Joaquín Gómara, José Manuel Ramírez y José Luis Tomás (relojero encargado del mantenimiento del reloj).
«Reclamamos que se proteja adecuadamente este sonido que forma parte del patrimonio inmaterial de nuestra ciudad, por un lado que se incluya en el catálogo de bienes protegidos del Plan General Municipal y por otro que cuente también con la declaración por parte del Gobierno de La Rioja como Bien Cultural de carácter inmaterial», ha explicado el portavoz del PP.
En este sentido, ha recordado que hace un año el pleno municipal se pronunció a favor de recuperar la sirena pero se desconocen las gestiones que el Ejecutivo local ha realizado al respecto: «La realidad es que ya hace un año que la sirena está silenciada».

El portavoz popular ha planteado además que «este bien patrimonial sea disfrutado y conocido por todos los logroñeses; planteamos que se lleven a cabo campañas de divulgación promovidas por el Ayuntamiento para que se pueda visitar el torreón y conocer el funcionamiento del reloj y la historia del mismo». «Constituye un enclave singular, emocional y que forma farte de la memoria sonora de la ciudad», ha concluido Escobar.
Esta semana se cumple un año desde que la Sirena dejó de sonar y el principal grupo de la oposición entiende que «forma parte de nuestra identidad de ciudad y su recuperación fue avalada por 13.000 firmas de logroñeses».
Por su parte, Bruno Calleja ha recordado la importancia patrimonial del reloj y de la sirena de Ibercaja, que lleva sonando desde 1952 en que la sirena comenzó a sonar señalando a las 12 del mediodía el fin de la jornada laboral y el rezo del Ángelus.
Es el único reloj mecánico que queda en funcionamiento en Logroño. Cuenta con siete campanas que cada hora tocan parte de la canción Ya se van los pastores, un guiño a la trashumancia ganadera de rebaños riojanos a las tierras extremeñas. El toque de la canción es posible gracias al carrillón, una pieza única en la provincia.


