La Rioja

El comercio calagurritano tiene un plan

De la mano de la Cátedra de Comercio de la Universidad de La Rioja, el Ayuntamiento de Calahorra ha elaborado un plan que tiene como principal objetivo contar con las herramientas necesarias para dirigir las acciones que hasta el 2027 se lleven a cabo para promocionar el comercio calagurritano. “El fin no es otro que convertir al comercio de la ciudad en referente entre las ciudades de sus dimensiones, con un servicio que incluya valor añadido y que ofrezca al cliente un vínculo emocional con los establecimientos de Calahorra que les hagan volver a comprar allí”, explica Cristina Olarte, directora de la Cátedra.

Así, durante meses, se ha estado trabajando a través de encuestas a comerciantes y clientes, y con la ayuda de expertos en comercio, en buscar las fortalezas del comercio calagurritano y esas pequeñas cosas en las que hay que seguir trabajando para incluir los retos previstos para los próximos cuatro años. “Una de las fortalezas del comercio de la ciudad es, sin duda, su situación geográfica”, asegura Olarte.

El plan centra sus retos en tres tipos de clientes: los residentes en Calahorra, los de su zona de influencia y los turistas y excursionistas que llegan a lo largo del año. Ellos son el eje central de un proyecto ilusionante en el que han participado a través de las encuestas más de un centenar de comerciantes calagurritanos. “Hay que tener en cuenta a los tres tipos de clientes que puede tener el comercio de una ciudad y que cada uno de ellos tiene unas necesidades distintas”, explica Olarte.

Entre los retos está además seguir apostando por la profesionalización de los trabajadores del comercio calagurritano, la fidelidad del cliente, el refuerzo por parte del consistorio en acciones de promoción comercial o generar experiencias de compra que hagan que el cliente sienta un vínculo emocional con el comercio local que le haga no poder prescindir de él, todo ello sumado a la actualización de los comercios de forma sostenible y con la tecnología como herramienta cada vez más imprescindible. “En estos momentos ir a comprar no sólo tiene que ser un servicio necesario sino una experiencia para el cliente de cerca pero también para el que viene de forma esporádica. Hay que tener en cuenta que el viajero incluye la posibilidad de las compras dentro de su experiencia turística”.

“Los retos hay que ir trabajándolos poco a poco pero era imprescindible saber de dónde partíamos, a dónde queríamos llegar y que herramientas teníamos para hacerlo; lo importante es que el esfuerzo de todos (administraciones, comercio y clientes) vaya dirigido hacia un mismo lugar”, añade Olarte.

Una buena manera de hacerlo es conocer lo que los clientes quieren y desmontar mitos que por muy repetidos, a veces, no son reales. “Según las encuestas realizadas, el comerciante veía como un problema la falta de aparcamiento en el centro de la ciudad y, sin embargo, preguntado a los clientes valoran como muy positivo que Calahorra sea una ciudad cómoda para pasear mientras realizas tus compras. Ese aspecto tienen una valoración entre los clientes del 8,51 es una escala de cero a diez lo que nos reafirma en la idea de que el comercio tiene que apostar por lo que se conoce como ciudades de 15 minutos, o lo que es lo mismo: que puedas tener un aparcamiento a esa distancia de la zona más comercial de la ciudad”, explica.

Las personas frente a los algoritmos

Otra de las cuestiones importantes es que el propio calagurritano hable bien de su comercio local. “Es algo importantísimo porque mejora la visión del propio comerciante y de los potenciales clientes; en eso la ciudadanía también tiene una labor muy importante que hacer, hay que arrimar todos el hombro para llegar a los objetivos marcados”, asegura.

Y es que posiblemente una de las fortalezas del comercio local es la capacidad que tiene de conocer al cliente y poder aconsejarle. “No hay que agobiarlo cuando entra pero sí demostrarle que hay la confianza suficiente como para que pueda pedir cualquier tipo de información sobre los productos”, explica. Esa es una de las garantías del comercio local frente al comercio a través de un clic de ordenador. “Es mucho mejor que te atienda una persona que un algoritmo”, dice Cristina, que además ve internet como una posibilidad del comercio para ofrecer sus productos más allá de las fronteras de su localidad.

“Hace años se veía la compra online como un enemigo del comercio local pero también puede ser una herramienta perfecta para que una tienda de Calahorra pueda vender sus productos en la otra punta del país y ya son muchos los comercios calagurritanos que aprovechan esa herramienta para seguir creciendo”.

Datos positivos de cara a este 2022

Cristina además es optimista con respecto a las previsiones del comercio calagurritano para este 2022. “No es que lo diga yo, es que son ellos mismos los que tienen esa sensación”, asegura. Así, a través de los datos que han recabado en sus encuestas, más del 35 por ciento de los comerciantes calagurritanos esperan que en 2022 sus ventas aumenten con respecto a años anteriores y un 44 por ciento estiman que al menos serán iguales. Un dato muy positivo teniendo en cuenta la situación en la que nos encontramos de inestabilidad general.

Pero, aunque sí, el comercio no sólo es una parte importante de la economía de la ciudad. Además supone mucho más para Calahorra. “Como bien nos ha enseñado la pandemia, las calles sin comercio son más frías, más oscuras, menos amigables”. Y eso también hay que tenerlo en cuenta a la hora de apoyar a un comercio que ya tiene un plan en la ciudad.

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