La Rioja

Al habla sus señorías: de los 28 segundos de Iturriaga a las 36 horas de Moreno

20 de junio de 2019. El convento de la Merced se vestía de gala para recibir la décima legislatura del Parlamento riojano. Algunos por primera vez y otros, ‘viejos conocidos’ de sus pasillos, tomaban asiento y posesión de su cargo. Poco se podían imaginar entonces los diputados que aquella legislatura de cifra redonda sería una de las más complejas de las vividas hasta ese momento: una investidura que parecía no querer parirse (con fábula de Esopo incluida), una pandemia que convertía las comparecencias telemáticas en algo habitual y entre medio, cambios de caras. En el Gobierno y en el Parlamento.

Todos entonces entraban, seguro, con el propósito de trabajar al máximo, pero unos han aprovechado más que otros estos dos años. No consiste en que quien más habla o quien más preguntas registra sea el que más trabaja, pero sí que da una pista de los que no paran y los que están sencillamente parados. Hay que tener en cuenta demasiadas variables. Los que están liberados; si son portavoces y firman lo que algunos de sus compañeros han trabajado antes o si se es el único diputado del grupo y asistes a todas las comisiones.

La advertencia por parte de todos los diputados es manifiesta. «No es lo mismo estar en el grupo que sustenta el Gobierno que en la oposición», explican varias de sus señorías. El motivo se adivina en cuanto se empiezan a sumar las preguntas y las solicitudes de información.

«Desde la Presidencia se ha advertido que éste es el gobierno que más preguntas contesta, eso quiere decir que esta oposición es la que más preguntas hace», comenta un diputado popular. Ahí es donde se llevan la palma los grupos de la oposición. «Obviamente el equipo del Gobierno no va a solicitar información porque son ellos los que la tienen», explican.

Así, la mayor parte de la actividad parlamentaria está muy lejos de los plenos de los jueves, donde parece que se pone el trabajo de toda la semana con luz y taquígrafos. Como el control semanal a los chavales de la ESO. Las preguntas escritas se llevan los números más suculentos. Casi cuatro mil preguntas se han registrado por escrito en este tiempo; en torno a tres preguntas al día. Todas registradas desde la oposición. Con el diputado popular Jesús Ángel Garrido como el más ‘preguntón’: 928 requerimientos. Casi nada.

La curiosidad llega con alguna de ellas. A cualquier riojano le podría parecer procedente conocer cuántos sanitarios fueron sustituidos en el verano de 2020 en los centros de salud riojanos. Las concentraciones llenaban los municipios de vecinos cabreados. Pero esa simple pregunta un diputado la puede convertir en 72, una por mes y una por cada centro de salud de La Rioja.

El aumento de la actividad parlamentaria podría parecer inversamente proporcional a la disminución de árboles en el Amazonas, pero en la gestión del Parlamento, el papel prácticamente ha desaparecido; se ha dejado de imprimir incluso el Boletín Oficial del Parlamento, que ya sólo se publica de manera digital. Y es que la mayoría de la actividad parlamentaria supone un ejercicio de control al Ejecutivo.

Así, las solicitudes de información a los de Andreu también son numerosas. Un total de 1.405 se han registrado en lo que llevamos de legislatura. Ghali y el Frente Polisario, la pandemia, pero también las consecuencias de que una empresa riojana salga en un programa de televisión. El récord esta vez es para la también popular Begoña Martínez Arregui con 507 peticiones, en su mayoría relacionadas con los presupuestos de cada año. Muy por detrás de ella se encuentran los también populares Noemí Manzanos y Carlos Cuevas.

Y así, entre papeleo, preguntas e información requerida, llega la hora de hablar, y aunque el Pleno es lo que más se ve y se nota, las comisiones acumulan muchas más horas de dialéctica parlamentaria. José Ángel Garrido vuelve a subirse a lo mas alto del podio con casi 34 horas de discurso en las numerosas comisiones en las que participa. Sin perderle el rastro se encuentran Carlos Cuevas y Henar Moreno, que superan las 30 horas de ‘speech’. Unas comisiones en las que se ha oído casi de todo; hasta a la presidenta de una de ellas arrancándose con una jota sin darse cuenta de que los micrófonos siempre juegan malas pasadas.

Pero si todo esto surge de pasillos para adentro, cuando los focos iluminan al claustro del convento la reina de la oratoria es Henar Moreno con sus 36 horas de discurso parlamentario. Ni siquiera la presidenta con un Debate del Estado de la Región de por medio y un discurso de casi 5 horas logra superar la cifra, pues se queda con 23 horas de explicaciones a los diputados en estos casi tres años. La medalla de bronce se la queda esta vez Pablo Baena con 20 horas de discurso en sesión plenaria.

En lo que se refiere a las preguntas orales, Pablo Baena es el líder. Un total de 801 ha realizado durante estos meses (sólo él realiza preguntas orales en su grupo parlamentario). Después están los populares Jesús Ángel Garrido y Noemí Manzanos. En el equipo que sustenta al Gobierno, Francisco Ocón es el que más veces ha interrogado al Ejecutivo con 43 preguntas.

Con otros, sin embargo, es complicado incluso intuir su tono de voz. Si puede parecer obvio que Víctor Royo, que entró a mitad de legislatura, lleve sólo 43 minutos hablados, sorprende, y mucho, los 28 segundos de discurso del diputado socialista Diego Iturriaga, los justos y necesarios para jurar el cargo.

Lo que es imposible saber es cuántos minutos en total ha hablado el presidente del Parlamento, Jesús María García. La página del Parlamento riojano no logra cargar sus intervenciones por lo numerosas que son. Llegan a un total de 5.582 entre dar la palabra, llamar la atención a sus señorías o aclarar que una enmienda ‘in voce’ no es más que una enmienda a viva voz.

Un total de 9.482 de iniciativas de todo tipo (interpelaciones, mociones, proposiciones…), más 330 horas de comisiones informativas y 228 horas de sesiones plenarias son los números totales de sus señorías en una legislatura a la que aún le queda casi un tercio de vida hasta que allá por 2023 cambien las caras y los nombres y el convento de la Merced tenga nuevos huéspedes.

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