La Rioja

La Diócesis forma a sus sacerdotes ante el «atentado» de la eutanasia

La Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño ha organizado este lunes y el martes unas jornadas en las que formará a los sacerdotes riojanos en «prevenir la práctica de la eutanasia por ser un atentado a la dignidad de la vida humana».

Así lo ha afirmado este lunes a Efe el doctor en Teología Pastoral sanitaria y director del Centro Asistencial San Camilo y del Centro de Humanización de la Salud de Madrid, José Carlos Bermejo, quien es el único ponente en estas charlas.

Bermejo ha indicado que hablará de «la eutanasia y los problemas éticos que tienen que ver con el final de la vida» y tratará de «aclarar los términos para no confundir la limitación del esfuerzo técnico y terapéutico con la sedación paliativa, los cuidados paliativos y la eutanasia y el suicidio médicamente asistido».

Ha recordado que la Ley de Regulación de la Eutanasia entró en vigor en junio de 2021 y «ya se practica para las personas que lo solicitan y cumplen los requisitos», frente a lo que la Iglesia católica quiere «promover una cultura paliativa y un movimiento activo en relación al testamento vital». «En parte, se está haciendo una cultura de conquista de un nuevo derecho y de un bien y hay una gran confusión de términos en nuestra sociedad» respecto a la eutanasia, ha asegurado.

En estas jornadas, organizadas por el Centro de Escucha de La Rioja y la Asociación Riojana de Residencias y Servicios de Atención a los Mayores Lares, se abordará el sentimiento de culpa, que, «en primer lugar, hay que validarlo como cualquier otro; cuando uno está triste, hay que aceptar su tristeza», ha precisado.

Ha destacado que, «con el sentimiento de culpa, en los últimos años, se tiende a exhortar rápidamente a no sentirlo y lo que hay que hacer es aceptar que ese sentimiento ayuda a la persona».

«Cuando este sentimiento se corresponde con haber transgredido algún principio moral que la persona honra y, por tanto, lo ha deshonrado, el único camino terapéutico, además de aceptar el sentimiento, es el perdón a uno mismo y, si soy víctima, al agresor», ha precisado.

Además, ha apuntado que, «cuando el doliente tiene culpa irracional, hay que soltarle un poco la cuerda para que, durante un tiempo, esto le sirva para empoderarse» y, «después, por la vía de la razón, intentar demostrar que, realmente, no hay argumentos para sentirse culpable y procesar la energía del sentimiento».

Subir