La Rioja

Casalarreina, solidaria: dos mujeres y cuatro niñas llegan en furgoneta desde Ucrania

Desde que estallara la guerra en Ucrania han sido muchas las iniciativas solidarias que, desde La Rioja, se han puesto en marcha para ayudar al pueblo ucraniano. El primer paso fue la entrega de ropa, mantas, sacos de dormir, medicamentos y comida. Así lo hizo un grupo de vecinos de Casalarreina encabezado por Ángel Pérez, propietario del restaurante La Vieja Bodega, Teresa y Jorge.

Varias furgonetas cargadas de material partían rumbo a Ucrania pero «nos preguntaron si había posibilidad de fletar alguna más cargada para volver de allí con gente. No nos lo pensamos». Ángel no dudó en ofrecer su furgoneta, con una condición, viajar él también. «Luego, con más tranquilidad, nos reunimos y decidimos ver cómo se iban desarrollando los acontecimientos».

En una de esas reuniones propusieron hacer un viaje en torno al 21 o 22 de marzo. Tres o cuatro furgonetas cargadas de material que luego sirvieran de billete de vuelta para varias familias. Pero Jorge se adelantó. «Ángel, -me dijo-, si me dejas tu furgoneta yo hago el viaje esos días, pero también antes». Y partió para Ucrania el pasado lunes 14 de marzo.

Mediante varios contactos que tienen los componentes de este grupo improvidado pero comprometido de Casalarreina, «nos asignaron dos mujeres y cuatro niños, pero en el último momento decidieron quedarse en Polonia». El viaje no iba a ser en balde, así que Jorge «con todo el caos que se vive allí, sin saber en qué bando está cada hombre con el que te cruzas y con miles de personas intentando abandonar el país», esperó paciente hasta que le comunicaron que podía traerse a dos madres y sus respectivas hijas, en total, cuatro niñas.

Y este viernes, a última hora de la tarde y con algún que otro imprevisto en el camino, las seis mujeres han llegado a Casalarreina, «donde las hemos recibido encantados y por supuesto dado de cenar en La Vieja Bodega». Las caras de cansancio y desconcierto se han convertido rápidamente en sonrisas «cuando han visto cómo las hemos acogido. Las niñas han llegado muy cansadas después de tantas horas de viaje en coche más las que llevaban caminadas».

Por el momento, hay habilitados dos pisos en Casalarreina, pero a dormir «una familia va a Haro y la otra familia sigue el viaje a Santander». Ángel está convencido de que este no va a ser el primero ni el último viaje, habrá más y «a nivel personal, si puedo y hay hueco, voy a hacer todo lo posible por ir allí porque me tira mucho este tema». Mientras esperaban la llegada de las refugiadas, ya han planeado el próximo viaje con, al menos, cuatro furgonetas.

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