Cultura y Sociedad

De la polarización al odio: así ‘hablan’ los memes

Las elecciones de Castilla y León, los Goya, la Super Bowl, o San Valentín han sido las últimas fechas en torno a las que han girado los memes más vistos de la semana. Actualmente, cualquier noticia es susceptible de generar estas unidades de la cultura popular que se difunden de manera rápida y que aparecieron por primera vez en 1976. Por aquel entonces, solo eran frases de políticos o personas célebres, pero en 2014 nació una definición enfocada específicamente en el contexto digital.

‘Unidades de la cultura popular que circulan, son imitadas y transformadas por los usuarios de Internet creando así una experiencia cultural compartida’, así los explicaba la investigadora Limor Shifman, autora del libro ‘Memes in Digital Culture’. Ahora, esas frases ya se han convertido en imágenes, gifs, vídeos… Pero ¿para qué fueron creados? «No tienen un objetivo específico, simplemente son productos de la libertad que concede internet para crear contenido y difundirlo sin ningún tipo de tapujos», expone Juan Manuel González Aguilar, profesor e investigador de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

 

Atribuirles otro tipo de responsabilidad «sería imprudente. Nacieron desde la necesidad de las sociedades por hacerse escuchar en un entorno digital y una de las características comunes entre la mayoría es el humor», indica González Aguilar. Gracias a este atributo, el investigador de UNIR asegura que es más fácil que algo se difunda por internet y sea más popular.

Y quizá ese punto de humor y su fácil compresión son las claves para que se hagan virales. «Es información que no cuesta trabajo asimilar, quizá algo más para las generaciones más mayores, pero en general la entendemos todos. Entre eso y la inmediatez de las redes sociales, es inevitable que te llegue un meme y no lo compartas». Sin embargo, los memes han evolucionado con el tiempo, porque «si miras los que se creaban hace ocho años, eran más elaborados, tanto en imagen como en mensaje. Ahora se han ido banalizando para que sean más entendibles».

 

Además, durante estos años algunos de ellos ya se han hecho famosos y se usan, los mismos, pero en varios contextos. Un ejemplo de ello es el denominada ‘Disaster Girl’, con una niña sonriendo, aparentemente sarcástica, ante una casa en llamas; el ‘Roller Safe’, con el actor Kayode Ewumi apuntando con su dedo a la sien, o «el de la mujer con las rodillas raspadas y el mensaje ‘I’ve been promoted’ (‘he sido ascendida’)».

Memes y política

Juan Manuel González Aguilar, junto a las investigadoras de la UCM, María Antonia Paz y Ana Mayagoitia-Soria, ha llevado a cabo una investigación basada en el análisis de 636 imágenes publicadas en Twitter en 2020, a través de las cual se ha establecido una categorización que puede ser utilizada para la comparación con otros países.

The Scornful frame: critica a los políticos por las decisiones que toman. Una excusa para desacreditar e insultar a la persona. Por ejemplo, el célebre meme de la chica Desastre es utilizado por la izquierda para criticar al líder de la oposición por negarse a una prórroga del estado de alarma .

The Nosy frame: profundiza en los asuntos privados de los políticos para mostrar inconsistencias entre su posición política. Por ejemplo, a Santiago Abascal se le señaló por no haber terminado su servicio militar. Otro meme menciona el pasado de Irene Montero como trabajadora de un supermercado.

 

The Robin Hood frame: contrasta los privilegios de los políticos contra las desigualdades sociales de las personas.

The Overly dramatic frame: hiperboliza las consecuencias de las decisiones políticas, usando rumores y falsas noticias para resaltar lo que se presenta como error o mala práctica. Por ejemplo, la presidenta de la Comunidad de Madrid fue criticada por el manejo de la pandemia.

The Projection frame: utiliza una imagen de un personaje con un gesto o mirada peculiar que le atribuye pensamientos o palabras negativos. Lo que crea el meme es una realidad ficticia.

 

The Reaction frame: responde o se burla de otros memes. Puede considerarse contrapropaganda.

Y aquí podría entrar la polémica de hasta qué punto es permisiva la libertad de expresión. «Libertad sí, pero con límites. Cuando insultas, ya no está bien. Pero parece que esto ya forma parte de la idiosincrasia latina, ese burlarnos y reírnos de nuestra propia sombra». Aunque, en España, y según confirma Juan Manuel, «en los memes hay mucha misoginia independientemente de si la política es de izquierdas o derechas. Se las satiriza y humilla por el simple hecho de ser mujer y las burlas son totalmente diferentes a las críticas que pueden sufrir los personajes más repetidos: Pedro Sánchez y Santiago Abascal».

 

González Aguilar sostiene que «no porque una cosa sea tonta no puede tener un mensaje serio o profundo». Aún así, los memes en política «no son subversivos y no dan para cambiar de pensamiento, ya que la sociedad está tan polarizada que estas imágenes no generan nuevas ideas, solo reproducen expresiones y descalificaciones ya existentes en la sociedad».

Pero esto es como todo, que para gustos los colores y para memes, interpretaciones. Eso sí, siempre teniendo en cuenta que un meme «debe ser considerado un simple entretenimiento o pasatiempo».

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