La Rioja

Cuando el dinero llega sobre ruedas

Más de cien municipios en La Rioja sólo pueden acceder al efectivo mediante el «ofibus»

En 119 municipios en La Rioja no cuentan ni con sucursal bancaria ni con cajero automático que permita a sus vecinos disponer de dinero en efectivo cuando lo necesiten. Un problema que no es nuevo, pero que se extiende cada vez a más localidades de la comunidad. El setenta por ciento de los municipios riojanos se encuentran en esta situación, lo que afecta a unas 15.000 personas. No se trata de un problema sólo de la región. En España, casi la mitad de las localidades no tienen acceso a dinero en efectivo.

En un momento en el que la ‘España Vaciada’ demanda un aumento de la oferta de servicios como vía para hacer frente a su imparable proceso de despoblación, la reacción de la banca ha sido cerrar sucursales. Quizás porque también ellos han visto las garras de un problema de difícil solución.

La despoblación del medio rural y la cada vez más utilizada banca electrónica han propiciado que, especialmente la gente más mayor, tenga que depender de terceros para poder sacar su dinero del banco y así poder comprar o pagar los servicios que aún llegan a estos pequeños pueblos. «Es un problema que viene de lejos. Llevamos tiempo pidiendo cajeros en el medio rural y soluciones, pero nadie da un paso», explica Rubén Gil Trincado, exdiputado del Partido Riojano y vecino del valle de Ocón.

La realidad es que no sólo las entidades bancarias han desparecido de estos municipios rurales. También lo han hecho infinidad de servicios. Algunos públicos y otros privados. «Cada vez hay menos sitios donde poder gastar en el pueblo», dicen algunos de los vecinos que toman café en el bar de El Redal. «El problema llega cuando vienen de las localidades más grandes a hacer un arreglo y tienes que pagar. O simplemente cuando llega el fin de semana, vienen los nietos y quieres darles la paga», aseguran.

El problema se ha solucionado en parte con el servicio que Caixabank e Ibercaja ofrecen a alguno de estos municipios: el ofibus. En el caso de Ibercaja, es un servicio pionero en su entidad bancaria. «Sólo existe el que tenemos en La Rioja. Ha resultado un servicio muy utilizado por los vecinos y que agradecen también los consistorios», explican desde la caja de ahorros. Además, aseguran que siguen apostando por los municipios, pero que tienen que amoldar su negocio a la situación actual.

Justo antes de que llegase la pandemia, Ibercaja cerró un total de 27 sucursales en La Rioja. Como otros bancos y entidades financieras, la entidad examinó los resultados de sus sucursales en localidades pequeñas (todas tienen menos de 500 habitantes, con la excepción de Nalda, que cuenta con algo más de un millar) y optó por cerrarlas. Para sustituirlas, implantó el ofibus: un autobús dotado con los medios técnicos de una sucursal bancaria que recorre periódicamente esos municipios para atender a sus clientes. Una inversión de 300.000 euros que supuso la única sucursal móvil que tiene la entidad en todo el país.

Desde mediados de 2020, el ofibus de Ibercaja recorre pueblo a pueblo gran parte de la geografía riojana. «Hemos tenido que quitar de la ruta algunos municipios porque no había clientes y poner otros». Un cambio que se ha realizado estos primeros días del año.

Es viernes, y NueveCuatroUno espera en Corera al ofibus, que ya ha pasado por Laguna y San Román de Cameros tras haber salido de Logroño a las 8:30 horas. La última parada del día es en esta localidad. El autobús llega con puntualidad británica a la plaza de la iglesia. Se han encontrado con algo de hielo a primera hora de la mañana, pero la ruta ha cumplido con sus horarios. Pasa por 25 localidades riojanas. En las más grandes, como Corera, lo hace semanalmente. En las más pequeñas, de manera quincenal.

El autobús cuenta con dos zonas: una con cajero automático y otra con una zona de atención al cliente desde la que Diego Ruiz puede hacer cualquier trámite que realizaría en una oficina habitual. «El volumen que hemos movido este año en esta oficina ha sido de 88,5 millones de euros».

«La mayoría de la gente viene a sacar o meter dinero, pero podemos hacer cualquier tipo de operación: fondos de inversión, tramitación de la PAC, préstamos para la puesta en marcha o ampliación de instalaciones agropecuarias», añade Ruiz.

Félix y su hermana llegan al cajero como cada viernes. Ellos están encantados con el servicio. Tiene sus inconvenientes, pero es mejor que tener que bajar hasta Ausejo para sacar dinero. «Uno de los inconvenientes es que dependes de un horario muy concreto, pero pasa lo mismo con otros servicios ambulantes que tenemos. El otro es que las oficinas, a lo mejor, fijaban población. El chico que había antes vivía en el pueblo», cuentan.

«Aún así, el servicio es extraordinario», dice Félix, quien ya ha adquirido la confianza de hablar con Diego sobre cualquier problema que le surge. «Esto no sólo ha pasado por el tema de la despoblación. Es también que cada vez se usa más el móvil y el ordenador para hacer determinadas cosas en el banco, pero ni todos sabemos ni todo se puede hacer así», comenta este vecino de Corera con razón.

Caixabank: 8.300 kilómetros al mes

Caixabank (antes Bankia) también ofrece este servicio desde hace años. En 2021, las oficinas móviles de esta entidad fueron utilizadas por más de 1.900 usuarios, un 79 por ciento de los cuales son mayores de 60 años. En ellas se realizaron más de 25.000 operaciones.

Las dos oficinas móviles que la entidad tiene en la región recorren 8.300 kilómetros al mes. Su directora territorial, Isabel Moreno, destaca que son un servicio que forma parte de la estrategia de la entidad para poder llegar a todos sus clientes. «Además, nos permite cumplir con el objetivo de evitar la exclusión financiera en zonas rurales».

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