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Djokovic «no ha medido la repercusión de sus actos» en Australia

FOTO: Open de Australia (@AustralianOpen)/Twitter.

Eduardo Palacios.- La situación que vive el tenista Novac Djokovic en Australia no solo puede analizarse desde un punto de vista legal o deportivo, sino que vista desde la sociología evidencia que el deportista serbio «no ha medido» la repercusión de sus acciones ante una sociedad que demanda «ejemplaridad».

Así lo considera el doctor en Sociología y profesor de la Universidad Internacional de La Rioja, Víctor Renobell, que también cuenta con diferentes estudios en Marketing. Este profesor, en una entrevista concedida a EFE, ha incidido en que la situación por la que pasa desde hace días el número uno del tenis mundial pone de manifiesto si la «ejemplaridad» que la sociedad demanda a los personajes públicos «les permite a ellos tener una libertad real».

El número uno del tenis mundial se encuentra retenido en Australia a la espera de una vista judicial que determinará si es expulsado del país por entrar en él, no solo sin la vacuna contra el COVD, sino tras facilitar información errónea sobre dónde había estado antes de llegar a esa nación.

«Djokovic ha tomado una serie de decisiones individuales, sin pensar en toda la repercusión que podían tener, y ha terminado involucrando a sus seguidores y hasta a gobiernos», detalla Renobell. Por ello, considera, el propio tenista o sus asesores «deberían haber contado con la referencia mediática que es Djokovic» especialmente «en un ámbito como el deporte, en el que entra en juego el cuidado del cuerpo y la salud».

FOTO: @DjokerNole (Twitter).

Por eso «para la sociedad no es lo mismo que no se vacune contra el COVID un actor famoso que alguien que, en cierta medida, vive de cuidar su cuerpo», detalla. Pero en este caso, considera, por encima de las repercusiones sociales vinculadas a la salud hay «una cuestión sociológica sobre los derechos y obligaciones de las personas».

«Aunque siempre haya especificidades, las sociedades occidentales han tardado siglos en lograr una igualdad de derechos sociales, con lo que ahora no se quiere consentir que una élite, en este caso un deportista, se salte lo que debe hacer el resto» y «por eso lo que le pasa a Djkovic tiene tanto debate social en el mundo». Un debate, explica, en el que «entra en juego el concepto de sociedad líquida» que se utiliza desde hace cuatro décadas para definir cómo «en el mundo actual se ha puesto fin a grandes dogmas y triunfa lo individual».

Fruto de ello hay situaciones «como la que le puede haber pasado a Djokovic» en la que «hay quien cree que él solo es un jugador de tenis, no un líder de nada» y que por eso «puede hacer cosas que solo le repercutirán a él». «Las redes sociales también nos llevan a eso, a creer que hay personas que triunfan por sí solas, en un determinado campo, y solo por su propio talento, sin que haya nadie detrás, algo que no es real», considera el sociólogo.

Víctor Renobell cree que «quienes le asesoran al tenista no le han explicado que él, por su éxito deportivo, es un líder para muchas personas no solo en lo deportivo» y «si le hubieran informado bien de eso, quizás lo que ha hecho no hubiese sido lo mismo».

No es una situación inédita, detalla Renobell, ya que «sobre todo en el deporte, tradicionalmente, ha habido figuras que vivían en su propio círculo, fuera de la realidad» pero «eso está cambiando y ya hay futbolistas de élite que entre sus asesores cuentan con sociólogos», detalla. En esos casos «se trabaja sobre la imagen pública del deportista» porque «eso puede repercutir en sus propios ingresos».

«Los deportistas de primer nivel a veces no son conscientes de su poder y de que aunque no lo quieran, la sociedad hace a los líderes ejemplarizantes y les pide ejemplaridad» y «ante eso no queda más que ser consciente de lo que se hace en cada momento».

Sobre todo en un mundo como el actual «en el que todo trasciende al minuto y la gente quiere información instantánea de lo que ocurre porque tiene medios para conseguirlo» mientras que «si todo esto hubiera ocurrido hace 20 años, quizás ni hubiera trascendido», concluye el sociólogo de la UNIR.

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