El Rioja

Carraovejas sigue su expansión en Rioja con un hotel en un palacete de Leza

El grupo bodeguero Alma Carraovejas, asentado en Ribera del Duero y liderado por el segoviano Pedro Ruiz Aragoneses, pone otra piedra en la tierra del Rioja. En 2020 ya anunció su apuesta por la denominación con la compra de viñedos en San Vicente de la Sonsierra, a los pies de la Sierra de Cantabria, para ampliar sus horizontes (cuenta con viñedos en Ribera del Duero, Rueda y Ribeiro).

¿El objetivo? Buscar esos parajes más singulares «con aromas a viticultura, a vino, a esfuerzo y, sobre todo, a pasión, pero manteniendo siempre la cabeza en las nubes y los pies en la tierra». La de aquel año fue la primera cosecha en Rioja pero sus planes iban más allá.

Su siguiente paso fue la adquisición de la bodega Hermanos Laredo Villanueva, en la localidad alavesa de Leza, que llevaba cuatro años sin actividad. Una compra que cerraron en 2020 justo antes de la irrupción de la pandemia y tras varios intentos fallidos por asentarse en Laguardia. Ahora, con viñas y una bodega todavía por reformar, el sueño de esta compañía vinícola originaria de Peñafiel (Valladolid) avanza un paso más para consolidar su pasión por Rioja.

El año pasado Alma Carraovejas echó el ojo a una casona de piedra del siglo XVI ubicada enfrente del consistorio de Leza y de la iglesia de San Martín. Un edificio más bien en ruinas, con el techo hundido y los cristales de las ventanas rotos, pero que mantiene las paredes exteriores de lo que para los vecinos es un palacio señorial.

El proyecto, que germinará bajo el nombre de Aiurri (personalidad en euskera), pretende convertir el palacete en un hotel de lujo con un total de diez habitaciones y de uso exclusivo para los clientes que visiten la bodega, la cual se encuentra a escasos tres minutos a pie de distancia. Con esta renovación de un enclave histórico para la villa riojalavesa, de apenas 200 habitantes donde el paisaje vitícola es su mayor potencial, el equipo de Carraovejas pone el foco en la generación de riqueza en el territorio y la preservación de su patrimonio.

Por ello su trabajo se centra ahora en una labor de documentación e investigación sobre el pasado de esta casona para conocer quiénes fueron sus dueños a lo largo de los diferentes siglos de vida y qué papel jugó este edificio en la historia del municipio. Porque, aún sin tener la licencia del Ayuntamiento, Alma Carraovejas tiene claro que quiere devolver a la vida esta antigua construcción conocida por los vecinos como ‘casona de Lorenzo’.

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