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Gol en Las Gaunas: ‘Soplar y sorber’

No sé cuántos consejeros y cargos de confianza cesados después en el Gobierno de La Rioja (unos mil) y con obispo incluso en Calahorra… Mere Hermoso sigue al frente de la UD Logroñés. Cuatro derrotas y un empate después, fuera del playoff de ascenso y a doce puntos del líder, el técnico gaditano sigue al frente, durante este mercado de invierno, del proyecto blanquirrojo de regreso a la Liga de Fútbol Profesional. Sin juego ni tampoco resultados que maquillen la ausencia de lo primero, Mere Hermoso continúa con su idea de ascender a la UD Logroñés.

Sigue, por tanto, analizando al detalle tras cada partido los problemas que afectan a este equipo. El sábado pasado fue un nuevo ejemplo de ello tras el empate a nada contra la Cultural. Y sigue demostrando, una y otra vez, que a veces ver los problemas no significa que se les vaya a poner remedio, ya sea por incapacidad personal del máximo responsable del primer equipo o porque la planificación deportiva de Manu Franco (sin un lateral derecho desde el pasado 30 de diciembre, entre otras cuestiones, hasta hoy 12 de enero para incorporar a Fran Rodríguez, suplente en el Calahorra) no acaba de apoyar a Mere Hermoso en su intento de mejora. Así que Mere sigue sin dar con la tecla para solventar los problemas que con tanto acierto analiza en sala de prensa postpartido.

A Mere Hermoso se le está acortando la manta. Cuando decide atacar se le descose el equipo en defensa, y cuando toma la determinación de que la reconstrucción debe comenzar por los cimientos de un bloque defensivo solvente, la UD Logroñés se ve afectada por una grave sequía de goles, que le lleva a ser el equipo menos goleador del campeonato de entre todas las plantillas que ahora mismo se ven fuera del descenso. Es decir, que tiene problemas abajo, tiene problemas arriba, y como no juega una castaña pues también tiene problemas en el centro. A Mere Hermoso le está quedando una manta a retales que no acaban de casar, ni en colores ni en texturas. Y no hay por dónde cogerla.

Y eso que las primeras puntadas fueron con atino. El patrón venía pintando un traje ideal para los domingos. Pero se fue perdiendo el hilo en octubre, en noviembre… y el ‘siete’ de diciembre ha dejado al sastre sin respuesta, con un equipo tocado (veremos si hundido), y con mensajes que no invitan al optimismo. Tekio, uno de los mejores laterales derechos del campeonato, ha salido del club con más bien pocas explicaciones, lo que abre las puertas de par en par a las especulaciones, poco positivas en tiempos de malos resultados. Ver a Jaime Sierra sentado sobre la pelota durante los minutos finales ante la Cultural en pleno calentamiento no mejora la sensación de unión y compromiso inquebrantable con la idea del entrenador, que sigue apelando a lo individual en fase ofensiva para definir partidos, por eso Sierra no le cuadra.

O incluso se ha logrado lo impensable: Iñaki diluido por un esquema de juego que no solo no parece entender el capitán o cualquiera que juegue en ese lado izquierdo esta temporada, tampoco lo entiende el común de los mortales, ni tan siquiera con las oportunas explicaciones del técnico en la tele. Las individualidades en fase ofensiva le sirvieron al principio, pero los equipos mejoran en defensa y no siempre se ven golazos como los que firmaban Duba, Guarrotxena o Jesús Alfaro.

Sí sabemos que Mere Hermoso es tozudo en sus decisiones. El filial no lo mira, ni aun necesitándolo. Y si lo mira no lo usa ni le sirve. Ni tan siquiera cuando por COVID queda aplazado el choque del Promesas y tiene tiempo suficiente para completar una convocatoria a la que llegó finalmente con 18 futbolistas para jugar ante la ‘Cultu’. Resulta complicado explicar esta decisión de puertas hacia afuera, pero es imposible sostener el discurso de club de puertas para adentro cuando teniendo y necesitando futbolistas ni tan siquiera se completa una convocatoria, aunque solo sea por lo que pudiera pasar o de cara a la galería.

Es cierto, tiró de Tovar y sobre todo de Noé, que llegó a debutar. Le dio minutos, pocos para los que puede aportar el joven juvenil. Hay que ir poco a poco. Pero tiene empuje, tiene ganas, tiene talento, y capacidad como demostró para haber montado el lío ante la segunda peor defensa del campeonato, contra la que dispuso de poco menos de diez minutos. Eso es ir muy poco a poco, a pesar de necesitarlo.

Pero no por motivos exclusivamente futbolísticos, sino tan bien por otros factores: los roles son determinantes para el director gaditano. O eso parece por lo que explicó Mere Hermoso en sala de prensa: «Hay jugadores profesionales por delante». Que no se le muevan más gallos. «Hay que mantener al entrenador mientras los jugadores estén con él, y la plantilla está con Mere», explicó Félix Revuelta en su última visita a Logroño.

Pero también hay chavales dispuestos a tirar la puerta del vestuario a patadas y de paso, que no viene mal, trasladar algo de ilusión a una afición afligida, ya muy enfadada con el estilo ‘Hermoso’. Mario Barco, Marcos André o incluso Jordan fueron clavos a los que aferrarse en tiempos de vacas flacas, y Noé es un clavo al que apetece aferrarse por lo que pudiera pasar.

Un estilo, el del gaditano, que ha traído un amplio equipo de profesionales que han generado un profundo agujero negro en el lateral izquierdo; o que han permitido una y otra vez que Duba y Siddiki se pisen el sitio en el extremo izquierdo durante los partidos; son los mismos que insisten, una y otra vez, con Aridane y su único gol en punta de lanza aunque los resultados digan que se funciona mejor sin el canario; los mismos que no han encontrado sustituto de garantías para Herrando pese a contar con Simic porque Andoni López, sin ser central, podría serlo o no; los mismos que preparan los ejercicios de calentamiento del equipo antes de un partido y permiten que el último ejercicio antes de retirarse al túnel de vestuarios para jugar contra la Cultural sea un portero activo y un único jugador en movimiento, el resto esperando turno para chutar a puerta en el típico pase vertical raso desde el centro del campo, dejadita y disparo.

El resto mira y espera turno, como los chavales del alevín B de cualquier equipo. Los mismos que insisten en que el saque de centro o de gol se ponga siempre atrás para que la controle el central zurdo y Rueda lo envíe de un patadón hacia arriba, como si alguna vez durante esta temporada le hubiera funcionado esa forma de arrancar un partido o de revertir un gol en contra, la tozudez de Mere para insistir una y otra vez… también en lo que no funciona.

Pero esto no solo va de soplar. También hay que sorber. Soplar y sorber, como han hecho anteriormente los Eibar, Alavés, Mirandés, Ponferradina, Albacete (que lo está volviendo hacer, mejorar lo que parece inmejorable por resultados, pero que siempre se puede mejorar)… Un equipo con esta exigencia debe soplar y sorber. Para eso se ha profesionalizado al máximo.

Mientras la plantilla busca soplar, la dirección deportiva debería sorber para devorar esta Primera RFEF. Y no parece la mejor muestra de haber dejado margen para este mercado de invierno el haber permitido la salida de Tekio (con año y medio más de contrato) para firmar a Fran Rodríguez, que seguro rinde a gran altura, pero no deja de ser un jugador que viene de jugar muy poco en el Calahorra, cuyos objetivos ahora mismo están por debajo de la UD Logroñés. Los mensajes que se envían con ciertos fichajes también deben ser tenidos en cuenta a la hora de afrontar operaciones.

A Manu Franco se le está quedando una gestión complicada. Dos porteros caros; sin central zurdo; Tekio en el UCAM; Sierra sentado sobre el balón en pleno calentamiento; Borja Galán pitado; Siddiki contrariado; Aridane lejos de estar al 100 %; David Ramos y Castellano sin competencia; Fer Cano en el olvido y aún en el equipo; y los cuatro aciertos de Manu Franco en problemas: Serantes, con salidas de tono en redes social; Duba, afectado por el esquema en la banda izquierda; Guarrotxena, ansioso, perdido en conversaciones innecesarias con el fondo; y Jesús Alfaro explicando que si supieran en qué condiciones entrenan los pitos se convertirían en aplausos sin observar que lo dijo el día que unos futbolistas con nueve nóminas de retraso les habían metido tres y que un equipo sopló y sorbió no hace mucho tiempo entrenando también en el Mundial 82.

Porque jamás un equipo había entrenado tanto en Las Gaunas o en Agoncillo como este de Mere Hermoso, que no está teniendo reflejo en el rendimiento deportivo pero sí en el balance presupuestario.

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