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Un vino con Ángel Sáinz: “No hay participación ni ambición y se están dejando morir los barrios”

Para saber cómo es una ciudad, de verdad, hay que recorrer sus barrios. Esos que forman parte de la historia, incluso esos que han nacido recientemente de la mano del proceso de expansión de la ciudad. Los barrios son mucho más que edificios, parques o calles, son tejidos sociales y culturales con significado propio que hay que cuidar.

El de Yagüe comenzó su andadura en 1954. “Yo llegué con 6 años y aquí sigo. Pero, están dejando morir el barrio”, se lamenta Fernando Ramírez, de Fueclaya (Asociación de vecinos del barrio de Yagüe), alrededor de un vino en el centro cívico de su barrio. ¿La razón?, según Ángel Sáinz Yangüela, concejal del PP logroñés, la falta de relación del Gobierno local con los colectivos. “Un auténtico fiasco. Todo aquello que suena a participación es algo que aborrece el Ayuntamiento”.

El representante del Grupo Popular pone como ejemplo el parque Juan Gispert, situado en el barrio de La Cava-Fardachón. “Había un proyecto redactado, consensuado con los vecinos y con una financiación. Cuando Hermoso de Mendoza llegó lo paralizó todo, modificó el plan sin dar explicaciones de nada y sin preguntar a los vecinos cuáles eran sus necesidades. Y así ha salido: mal”.

Desde la Asociación de Vecinos La Cava-Fardachón se puso en conocimiento del consistorio. “Esto no es lo que queremos ni necesitamos, pero no hacen caso”, indica Carlos Salicio, su presidente. Como resultado, “fracaso absoluto, nuevo proyecto, nueva licitación y ejecución y más dinero. Y por si fuera poco, malos resultados porque sigue sin cumplir las necesidades que los vecinos tenemos”.

Pero, ¿cuáles son esas solicitudes? “Canalizaciones para recoger el agua de la lluvia, que cuando cae mucho varias zonas se inundan. Se supone que ahora lo van a hacer, pero veremos, porque hasta ahora son promesas que nunca se cumplen”. Además, el adoquinado del camino en su tramo con más pendiente ya que, “lo han dejado de tierra y cuando llueve es impracticable, y cuando está seco es muy difícil ir con patinetes o sillas de ruedas”. Y también, que la zona de 8.000 metros cuadrados que tenemos “no sea un parque de arbustos como quiere el concejal Zúñiga, sino una zona de césped”.

‘Tomo nota’

Al final, esto de los barrios tiene mucha más miga de lo que parece. Sáinz Yangüela achaca la problemática a la “falta total de empatía con los barrios. Hay un concejal de Participación, en este caso Kilian Cruz, al que hay que agradecer los esfuerzos que hace por apagar los incendios que el resto de concejales crea. Él se preocupa de hablar con los vecinos y trata de dar explicaciones que nadie entiende, porque al final recurre a su muletilla de ‘tomo nota’ y ahí se queda”.

Foto: Fernando Díaz

Un ejemplo más del “abandono” es el de la zona de Toyo Ito. “Se solicitó hace por lo menos dos años un paso peatonal para cruzar al Aldi o Decathlon, porque hasta ahora hay que ir hasta la rotonda del Delicatto, cosa que nadie hace y cruzan por medio. Ahora parece que van a poner algo, aunque no en el lugar que pedimos los vecinos. Veremos en qué queda”, señala Salicio.

Misma zona, segundo problema. “Hemos solicitado que la parte interior de las viviendas, que es peatonal, tenga una señal de prohibido circular, porque nos consta que ha habido más de un susto. Con la señalética los municipales podrían denunciar, pero nada. Desde el Ayuntamiento hay voluntad en el caso de Kilian pero él toma nota y nunca llegan las soluciones”.

Volvemos a hablar de Yagüe, un barrio de toda la vida que sigue manteniendo sus partidas de cartas diarias de los más mayores y sus vinos antes de cenar. Las buenas costumbres no hay que perderlas. “Aquí teníamos presupuestadas unas aceras para Avenida de Burgos, porque son estrechas y algún vecino con problemas de movilidad tiene que ir por medio de la carretera”, explica Ramírez, “pero nada”.

Foto: Fernando Díaz

Además, las lluvias también hacen de las suyas en este barrio, más concretamente en el parque El Horcajo, “que se convierte en una laguna llegando a inundar un par de viviendas”. Y en la calle Manresa, baches y más baches que “cada vez van a más, pero como todo, apuntan y luego, agua de borrajas”.

No hay preocupación por los barrios

“No hay ambición, y ese es otro problema que sobresale en este Gobierno”, dice Sáenz. La charla se anima y los tres representantes llegan a la misma conclusión: falta inversión y preocupación por los barrios. “Es como si no quisieran saber nada de ellos, y al final son cuidad y lo importante en estos momentos no tan boyante económicamente como otros es consolidar lo que ya hay, empezando por los barrios”.

La mejor idea para los tres pasa por crear un Plan de Infraestructuras de los Barrios, un proyecto que analice con los agentes vecinales, sociales, profesionales y, por supuesto, los grupos políticos, las necesidades de cada lugar.

Foto: Fernando Díaz

“Por ejemplo, en Yagüe requieren una conexión con el centro; en Varea un centro cívico; en El Cortijo que se reorganicen calles…, pero todo con una programación anual. En los Presupuestos de 2022 ya deberían estar sentadas las bases de los siguientes años”, reclama el concejal.

Y esa falta de empatía y respeto se ve reflejada en el sentir de los vecinos. “Yo no conozco a ningún concejal además de Kilian. En las legislaturas anteriores charlaba con todos, pero ahora no consideran el tiempo que dedicamos las asociaciones para mejorar la calidad de vida de los demás, de nuestros vecinos. Y lo hacemos gratis y porque queremos”, detalla Carlos.

Este sentimiento que relatan ambos representantes vecinales lo define Ángel como “soberbia institucional. Se toman decisiones al margen de los ciudadanos. El ejemplo más claro, Calles Abiertas. Es un desprecio absoluto a los vecinos de la ciudad. Nadie se opone a que se mejoren las conexiones ciclistas, que haya más carril bici, más espacio para los peatones… eso lo queremos todos, pero también construir la ciudad entre todos. Se adoptan decisiones respecto a las calles que conceptualmente pueden ser defendibles, pero la forma es un desastre y no cuentan con el respaldo de casi nadie. Ahí es donde no están respetando”.

Foto: Fernando Díaz

Y este “olvido” repercute en el futuro ya que, si no se cuidan los barrios, “los jóvenes no se van a querer venir a vivir y de aquí a nada, algunos desaparecerán. Si no tenemos infraestructuras como colegios, o un instituto para El Arco, Valdegastea y Yague como hemos pedido, o mejoras en el consultorio médico… el barrio terminará de existir”.

Último trago de vino y, tras una tarde larga y agradable donde las señoras de la mesa de al lado se han sacado varios ases de la manga, misma conclusión: falta compromiso. “La ciudad se hace entre todos, teniendo en cuenta las sensibilidades de todos y cada uno a la hora de construir nuestra ciudad”.

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