Educación

Claustro global de UNIR: el valor del talento y la excelencia profesional

La globalización también ha llegado a las aulas. Hoy en día, gracias a la tecnología, los centros de educación superior en línea cuentan con claustros globales que permiten escoger a los mejores profesores con independencia del lugar donde se encuentren.

La Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) es un claro ejemplo. Su claustro, plural y global, está formado por talentos en cada rincón del planeta, lo que enriquece mucho la experiencia de aprendizaje de sus estudiantes. Además, «recogemos muchas áreas de conocimiento y nuestros docentes, también investigadores, son conocedores prácticamente de cualquiera de ellas», explica Rubén González, vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado.

Un claustro que se complementa con docentes empresariales que «colaboran con nosostros impartiendo los conocimientos y necesidades que tienen las empresas para formar a los estudiantes no solamente en las cosas teóricas, sino también en las vinculadas al sector profesional». Y es que el perfil medio del alumno de UNIR ronda los 35 años. Personas que están trabajando o han trabajado y buscan estudios que les ayude a reciclarse en algo concreto para avanzar y aclimatarse a la realidad empresarial.

De hecho, «perseguimos eliminar ese mantra histórico que existe donde se dice que la universidad forma a profesionales que luego tienen que ser nuevamente formados por las empresas. Para ello generamos un plan de estudios de la mano de la empresa, que nos ayuda a construir los contenidos que van reciclando según las demandas del mercado». De esta forma, UNIR mantiene actualizados todos sus títulos.

La Universidad Internacional riojana ofrece fundamentos y experiencias que se traducen en casos donde, gracias a la incorporación de una perfil profesional, tratan de manera directa casos reales de las empresas. «Pedimos a nuestros alumnos que ayuden a solventar esa coyuntura y les orientamos en cómo sería la solución ideal para después aterrizar en el tejido empresarial».

Todo, brindándoles las herramientas tencológicas que garanticen un mejor futuro en su ámbito profesional, porque «el estudiante que nos busca realiza una inversión personal persiguiendo un retorno que les permita desenvolverse rápidamente en las nuevas necesidades que puedan surgir».

La telegenia y el poder del diálogo

Rubén González destaca que el modelo en línea no puede ser el mismo que el presencial en cuanto a las habilidades de los docentes se refiere. El contenido es un pilar fundamental de este tipo de educación, así como la forma de comuniciación entre alumno y profesor. «El docente online requiere una serie de competencias que le ayude a defenderse en este terreno, como la telegenia. Es necesaria la empatía a través de la cámara, saber expresarse de manera gestual… todo para retener la atención del alumno».

Para ello, el docente tiene que conocer todas las herramientas que tiene a su alcance para saber cuál es la más adecuada para trasnmitir cada conocimiento. «UNIR cuenta con un plan de formación adaptado a cada perfil de profesor con el fin de que se desenvuelva a la perfección». Aquí, el papel del mentor es fundamental. «UNIR Acoge se encarga de que cada docente cuente con alguien que le oriente en cómo mejorar la empatía, ritmo de las clases, expresividad… o cómo dar feedback a los alumnos. En definitiva, una formación didáctica y técnica que se renueva cada año con píldoras para mejorar las capacidades y acabar siendo un experto».

Pero quizá, lo más característico de este tipo de formación que lleva a cabo la UNIR es que, por el perfil de estudiante, se consigue un excelente diálogo de conocimiento. «Muchas veces ellos saben casi más que nosotros y puede darse el tándem perfecto profesor-alumno donde el flujo dinámico entre los dos actores aporta muchísimo».

Lo ideal en cualquier sistema de educación es que el estudiante quiera aprender y el profesor adore enseñar y en UNIR, «tenemos muy claro que en tanto y cuanto cuidemos a nuestros grandes activos, la universidad seguirá funcionando. Somos concientes de que retener el talento hoy en día es complicado, por lo que nos esforzamos en que el claustro se sienta bien valorado».

Fexibilidad y organización

Eva María Nestares (investigadora y docente riojana en la UNIR) es una de esas porfesionales que forma parte del claustro global y plural de UNIR. Pero, además, es investigadora, coordinadora académica de un máster, madre de dos hijos de 13 y 7 años y está terminando su tesis doctoral.

Son muchas cosas, sí, pero «el trabajo en una universidad online como UNIR te permite compaginar todas las actividades. Puedes llegar a todo si te organizas bien, sobre todo, en mi caso, puedes conciliar. La rutina es intensa, pero la flexibilidad de la docencia en línea te permite una mayor organización».

Por la mañana, Eva María comienza revisando su correo, respondiendo dudas o consultas, preparando clases o si toca impartiéndolas. Pero también busca recursos para trabajar los contenidos en el aula, asiste o gestiona reuniones e incluso acude al archivo para continuar su labor de investigación, que utiliza, muchas veces, en sus clases.

Para Eva María la educación online no es sinónimo de distancia, es más, «la cercanía con el alumno puede incluso incrementarse. El hecho de no estar en un aula permite que el estudiante se abra más, tenga menos vergüenza y plantee incluso cuestiones personales». Además, no solo el claustro es global, sino que los alumnos que participan en una clase pueden estar en Madrid, Buenos Aires o Nueva York, «pero este tipo de educación les hace sentirse más cerca. Esa distancia física no se percibe y se rompen las barreras entre profesor y estudiantes».

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