La Rioja

Los ecologistas piden que ningún riojano compre en el Black Friday

Ecologistas en Acción se suma otro año más al Día sin Compras, una jornada de huelga simbólica de consumidoras y consumidores que se organiza, desde 1992, en todo el mundo en contraposición al Viernes Negro (Black Friday) y el Ciberlunes (Cyber Monday).

La acción impulsada por la organización ecologista se propone como «un día para reflexionar y cuestionar el actual modelo de producción y consumo que muestra claros síntomas de agotamiento, a la vez que resulta incompatible con el contexto de crisis climática».

«Este año, tanto la campaña del Black Friday como la posterior de navidad se van a desarrollar en un contexto de escasez material sin precedentes cercanos, por problemas de suministros que muestran la falta de resiliencia del sistema de producción y consumo que no es capaz de responder a una situación de dificultad», indica Ecologistas en Acción.

Según los ecologistas, «el éxito de modelos como el de Amazon se asienta en alentar un consumo compulsivo, de productos procedentes de cualquier parte del mundo, con un solo clic que, obviando los impactos, permite poder disponer del bien en unas pocas horas y a bajos precios».

A su vez, critican campañas como el Black Friday, «donde el consumo se vuelve aún más voraz e innecesario» y plantean a la sociedad «si se quiere seguir alimentando un modelo representado por la codiciosa sonrisa de Amazon, que acentúa la crisis climática, a la vez que, en un contexto de escasez, concentra aún más la riqueza en unas pocas manos».

En consecuencia, desde Ecologistas en Acción se propone lo siguiente:

1. Combate la compra compulsiva, la única opción para enfrentar la grave situaciín actual es reducir los niveles de consumo, buscando satisfacer las verdaderas necesidades materiales e ignorando y combatiendo los estímulos al consumo que se reciben continuamente. De esta manera, además, se puede contribuir a satisfacer otras necesidades no materiales, dedicando parte del tiempo que ocupa el consumo a estar con los seres queridos.

2. Cubrir las necesidades básicas sin comprar. Es la solución más sostenible: reparar, intercambiar, compartir, crear… Existen diversas alternativas colectivas como talleres de reparación, tiendas gratis, mercadillos o cooperativas de trueque, pero también hay otras formas de actuar a menor escala, como intercambiar ropa con una amiga o un amigo, juguetes con los que no juega la niña/o con una de sus amigas/os…

3. Si se necesita comprar un producto, apoyar la producción local y al pequeño comercio y de proximidad. De esta manera se reduce el impacto producido por el transporte de larga distancia, pero también se apoya a pequeñas/os productoras/es y comerciantes, contribuyendo a un mejor reparto de la riqueza.

4. Aplicar criterios de compra sostenible y justa. Los productos ecológicos tienen menor impacto ambiental y los de comercio justo mejor repercusión social, aunque para que estos no se vean minorados es importante recurrir a canales de distribución cortos y justos, como grupos de consumo, tiendas de comercio justo, mercadillos de productores o supermercados cooperativos. También se puede participar en los mercados sociales existentes en distintos territorios, que forman red de producción, distribución y consumo que funciona con criterios éticos, democráticos, ecológicos y solidarios.

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