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Gol en Las Gaunas: ‘Más puntos que juego’

FOTO: CD Badajoz.

La sonrisa de Mere Hermoso en el Nuevo Vivero al término del partido. La sonrisa de Mere Hermoso. El técnico del Puerto seguirá luciendo una semana más ese ‘outfit’ presentado en Extremadura: bonita chaqueta marrón apagado con cremalleras y puños color negro, elegante y muy ponible, salvo por la capucha, muy sobrevaloradas en líneas generales.

Hay muchas formas de sonreír en esto del fútbol. Dependerá del resultado. Se puede hacer a lo Mere Hermoso o a lo Óscar Cano. Las cámaras de televisión reflejaron ese instante y evidenciaron las dos sonrisas del fútbol, como las dos caras de una moneda. Óscar Cano, contrariado, se daba media vuelta tras saludar a Mere Hermoso para presentar tras el 1-2 un gesto de incredulidad marcado con un leve arqueamiento hacia arriba de sus labios, mientras su cuello, de forma instintiva, negaba la mayor: Serantes, el golazo de Alfaro, un penalti tonto, y ni cuatro pases seguidos. Joder, como para no mitigar su frustración con una sonrisa incrédula. Puto fútbol, que lo compre quien lo entienda. Óscar Cano no acaba de comprenderlo.

FOTO: CD Badajoz.

Mere Hermoso fue quien acudió al encuentro de Óscar Cano, que le esperaba con el brazo extendido y la mano abierta. Choca esos cinco, quillo. Mere Hermoso presentaba una sonrisa feliz, sincera, hasta cierto punto de sorpresa. ¡Qué victoria!: Serantes, el golazo de Alfaro, un penalti tonto y ni cuatro pases seguidos. Joder con el fútbol. No hay quien lo entienda. Receta de la buena, y a por el siguiente mal rato de pragmatismo futbolístico.

No creo que Mere Hermoso estuviera muy pendiente de la nueva frase de moda en parte del fútbol riojano: más puntos que juego. Más puntos que juego. La sonrisa de Mere Hermoso. Muchos puntos y poco juego: es de lo que va esto, de sumar puntos. De ganar partidos. Siete en total. 1-0, 0-1, 1-0… y así daría para alcanzar la Segunda División. Le dio para hacerlo con el Fuenlabrada.

FOTO: CD Badajoz.

Recupero en este punto una entrevista que ‘El Mundo’ le hizo en su día a Álvaro Cervera, actual técnico del Cádiz que logró el más difícil todavía: de aquella vieja Segunda B con los coches de los jugadores del Cádiz pintados por el enfado de sus seguidores por los malos resultados a subir del tirón hasta Primera para permanecer a día de hoy. En esta entrevista, el redactor le pregunta: «Su Cádiz tiene el menor porcentaje de posesión de LaLiga, un 36,7 por ciento, y contra el Barça sólo le hizo falta el 17 por ciento para ganar. Decía usted el otro día que cuando mejor han defendido han ganado y que cuando mejor han atacado han perdido. ¿Eso a qué se debe?».

La respuesta de Álvaro Cervera define muy bien a la actual UD Logroñés, salvando, claro, las enormes distancias. Apunten su respuesta a ‘El Mundo’: «En el fútbol hay un concepto equivocado: ‘El que mejor juega, gana’. O ‘el que mejor juega da más pases’. No. No es así. […] En el fútbol no sólo se trata de acertar, sino de no cometer errores. Es más fácil dejar de cometer errores que acertar, es así de simple. A veces me cuesta que los jugadores lo entiendan, pero es así de sencillo. Entiendo que el fútbol es un espectáculo y que a la gente no le gusta lo defensivo, pero yo tengo que hacer bien mi trabajo y mi trabajo está hecho cuando hay resultados. ¿Me gustaría que la gente se divirtiera? Sí, pero me gusta que el equipo gane».

Iñaki, contra el Cádiz en la Copa del Rey de la temporada 2019-2020. / FOTO: Eduardo del Campo

Mere Hermoso parece haber mamado de la teta de Álvaro Cervera. Vaya por delante el resultado, que al final es por lo que se le paga y lo que le da de comer a fin de mes. El fútbol es un espectáculo deportivo que mueve masas, pero no en Segunda B. Vamos cuatro gatos, los que verdaderamente amamos este deporte. Estamos acostumbrados a la derrota, y a malos partidos de fútbol. Estamos en nuestro derecho de querer ganar al menos una vez en la vida. Poco importa el cómo, a veces, como ocurre en este punto de la historia de la Unión Deportiva Logroñés. Lo relevante para la entidad blanquirroja es el cuándo: ya. Del barro se debe huir como de la peste.

La Primera RFEF es una jungla de problemas constantes, un pozo tan negro que nada se ve en su interior. Solo se observa su oscuridad cuando se coge algo de distancia desde el fútbol profesional. Entonces, lo vivido en su interior asusta al pánico.

Noviembre es tiempo de identidad en los equipos. El objetivo dejó de esconderse hace tiempo. Ya existe un boceto, que ni mucho menos es definitivo. Mere Hermoso y los suyos han salvado con holgura el inicio de la temporada tras un trágico descenso. Y se ha llegado al primer tercio del campeonato en el espacio clasificatorio requerido para un equipo recién descendido que busca situarse de nuevo en la LFP y hacerlo ya con la lección aprendida.

FOTO: CD Badajoz.

La UD Logroñés ha sabido moverse en el duro tránsito de perder lo que tanto le costó obtener. No es un gigante somnoliento, tampoco se espera un despertar que le permita arrastrar el mundo tras de sí, como hizo el Cádiz de Cervera. Es un buen equipo de fútbol dispuesto a competir para que una entidad en desarrollo recupere el espacio perdido. Y a veces, aunque solo sea muy de vez en cuando, el fin justifica los medios, sobre todo cuando tienes a Serantes, a Alfaro, a Dubasín y la capacidad de ganar en el Nuevo Vivero como en Vigo sin ni tan siquiera dar cuatro pases seguidos.

Eso sí, caminar por los ásperos zarzales del resultadismo más salvaje solo merece la pena cuando, como Cervera, se acumulan ascensos como si no costara. Por eso, la UD Logroñés debe ser el equipo más perfecto en lo que sabe hacer, y de momento parece andar todavía lejos de conseguirlo. Pero solo se ha cumplido el primer tercio de la temporada y el equipo suma más puntos que juego. Evoluciona satisfactoriamente.

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