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Algunos imprescindibles del enoturismo en La Rioja para el otoño

Es la tierra del vino. Cualquier momento del año es ideal para visitarla. Cada época y cada estación tiene su encanto, pero el otoño en La Rioja es especial. Lugar soñado para cualquier cepa: los tonos amarillos, verdes, rojizos y ocres dibujan un paisaje mágico.

El otoño riojano regala días de buen tiempo, sol y temperaturas frescas por las mañanas que templan con el paso de las horas. Jornadas perfectas para conocer los entresijos de la vendimia y experimentar en tu propia piel esa frase que dice: ‘El vino es una auténtica cultura’.

No hace falta ser un experto en vino, solo saber disfrutar conociendo los trabajos que se realizan en la viña, practicando deporte, experimentando el pisado de la uva o los trabajos de un viticultor y, por supuesto, descubriendo la región a través del paladar con el indescriptible maridaje de gastronomía, vino y alojamiento.

El barrio de la estación de Haro

El barrio vinícola más famoso de España. Un lugar lleno de simbolismo que revolucionó el mundo del vino de la denominación de origen. El enclave que presenta la mayor concentración de bodegas centenarias del mundo y cuya construcción fue en torno a un eje central: la estación de ferrocarril.

La denominada también ‘Milla de oro del vino de Rioja’ empezó a dibujarse en la segunda mitad del siglo XIX como consecuencia de la sustitución de las caballerías como medio de transporte tradicional del vino por un novedoso ferrocarril y la necesidad de numerosos bodegueros franceses de acudir a La Rioja para adquirir vinos con los que sustituir sus malas cosechas, instalando los centros de exportación en los alrededores de la provisional estación de ferrocarril.

Acudir al barrio es viajar en el tiempo y descubrir bodegas centenarias cuyas construcciones nunca terminan, ya que, generación tras generación, evolucionan y consiguen mezclar su parte más clásica con la arquitectura más moderna.

De aquellos orígenes ya no queda en pie ningún almacén-bodega de origen francés. De las que hoy permanecen, la primera en instalarse fue la de R. López de Heredia y Landeta (en 1877); en 1879 se crea la Compañía Vinícola del Norte de España (CVNE); en 1886, D. Ángel Gómez de Arteche funda la bodega A. y J. Gómez Cruzado; en 1890 se instala La Rioja Alta S.A. y se crea, en 1901, Bodegas Bilbaínas.

A partir de 1970, Muga (fundada en 1932) traslada su sede del caso urbano de Haro al Barrio de la Estación, sumándose a la lista de bodegas en este singular emplazamiento. Y una década más tarde, Roda construiría también allí su instalaciones pasando a formar parte de tan singular vecindario.

Museo del vino de Aldeanueva

Antigua ermita edificada en 1536, entre sus muros de ladrillo se respira la cultura del vino de la zona. Puede encontrarse diferente utillaje y máquinas procedentes de las antiguas bodegas aldeanas. Se utilizó exclusivamente para el culto durante 300 años. Desde entonces, su destino ha sido de lo más variado.

Fue hospital-enfermería durante la Guerra Carlista en 1836, oficina de ranchos, herrería del pueblo y teatro en 1857. En 1860 la Ermita fue rehabilitada por primera vez y recuperada para el culto. En 1949 se realizaron nuevas obras de mantenimiento hasta que en 1960 dejó de utilizarse definitivamente para la liturgia y cayó en desuso y formó parte de la parroquia como almacén de retablos, imágenes, y demás enseres de esta.

Foto: Ruta del Vino Rioja Oriental

Tras 40 años de abandono, Viñedos de Aldeanueva S. Coop. llevó a cabo su restauración y la convirtió en el Museo del Vino de Rioja Oriental, culminando así un doble objetivo: conservar el patrimonio histórico artístico y potenciar el desarrollo local a partir de la promoción turística y cultura gracias a conciertos, catas, charlas o visitas guiadas.

Ruta del vino de Rioja Alta

Incluida entre las «Rutas del Vino de España», es una de las zonas más ricas del país y, probablemente del mundo. El viajero que se acerque a esta zona noroccidental encontrará una amplia oferta de bodegas para visitar, actividades de cata, deportes entre viñedos, alojamientos con encanto y, cómo no, estupendos restaurantes o vinotecas en los que probar nuestro excelente vino junto con la rica gastronomía riojana.

Foto: cedida por La Rioja Turismo ©

Además, la oferta turística se completa con uno de los mejores museos del vino del mundo, el Museo Vivanco de la Cultura del Vino, que acoge una amplia colección etnográfica, artística y arqueológica relacionada con este producto que va más allá de una bebida y en esta zona de La Rioja se convierte en una cultura, una forma de vida.

Ruta del vino de Rioja Oriental

Bodegas, restaurantes, enotecas, servicios de catas y visita a viñedos, empresas agroalimentarias y servicios de alojamiento, restauración y ocio se unen para que el turista disfrute en esta zona de un destino turístico y de calidad vinculado a la cultura del vino.

Las bodegas de Rioja Oriental muestran su historia, su forma de elaborar el vino, las variedades que cultivan con mimo, sus viñedos, su tradición y, sobre todo, sus vinos. Los restaurantes ofrecen la mejor compañera para estas copas de Rioja, la gastronomía de la zona, y con un extra de calidad: Aceite de la Rioja, Peras de Rincón, Champiñón y setas de La Rioja, Coliflor de Calahorra, Cordero chamarito o queso camerano.

Otros recursos que ofrece la Ruta son la ruta de castillos y monasterios, los numerosos yacimientos de icnitas, cuevas rupestres o barrios de antiguas bodegas excavadas en la roca.

Y por si lo anterior fuera poco, La Rioja Oriental es zona de Reserva de la Biosfera y Red Natura 2000 y, además de sus rutas por los viñedos, ofrece distintos recursos para disfrutar del medio natural. Rutas de senderismo, bicicleta y a caballo son algunas de las opciones para disfrutar de un paisaje único.

Museo Vivanco de la Cultura del vino

Considerado como uno de los mejores del mundo, nace con el objetivo de educar, divulgar e interactuar con el vino como elemento civilizador. Y todo realizado desde la experiencia, sensibilidad, respeto e innovación.

El Museo ocupa una superficie de 4.000 metros cuadrados que incluyen cinco salas de exposición permanente, una sala de exposiciones temporales y, en el exterior, el Jardín de Baco, una colección de vides que cuenta con más de 220 variedades de todo el mundo.

Este Museo perteneciente a la Fundación Vivanco, recoge la colección cultural de la familia bodeguera riojana Vivanco. Arqueología, escultura, pintura, etc. nos transmiten una visión universal de la relevancia que el vino ha tenido en todas las culturas a través de la historia. Una biblioteca especializada, una sala de degustación, dos restaurantes, una sala de conferencias y una enotienda complementan los servicios de este gran Museo de la Cultura del Vino.

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